viernes, 17 de abril de 2009

El patito feo

Erase una vez una mujer fea y gorda, de gesto torcido y desagradable, maneras toscas y peculiares, a la que la gente miraba con sorna cada vez que se cruzaban con ella. Venía de un pueblo lejano de la fría y oscura Escocia. Y ella decía que tenía un sueño, que un día cantaría al mundo.

No tenía oficio ni beneficio al que aferrarse, salvo sus fantasías que muchos consideraban absurdas. Nadie la tomó en serio porque la realidad le decía que, a sus cuarenta y siete años, era sólo una desempleada más en tiempos de recesión.

Pero tenía fe, y así lo decía a quien quisiera escucharla, aunque no la creyeran. La miraban como una inútil que debía poner los pies en la tierra, ya no era tiempo para estupideces, para juegos de edad tardía.

Así que un día, la mujer fea y gorda, de gesto encorvado e ingrato, maneras toscas y peculiares, tomó una decisión, tras noches de sueños perdidos, anhelos pasados, esperanzas agotadas.

Fue en la televisión, el opio del pueblo, en un reality, donde los peleles sirven de carnaza a la masa, que así olvida sus penurias riéndose de otros, mientras ejecutivos miserables se forran con programas baratos y rentables.

Fue en un programa que trata de descubrir talento entre el pueblo corriente, pero cuyo objetivo es la chanza a costa de exponer a los más raros en el circo de la audiencia, y que un jurado se burle de sus sueños absurdos.

Enseguida sirvió de objetivo para el ojo del Gran Hermano, viéndola comer con soez ansiedad. Y los presentadores fueron hacia ella preguntándose quién sería la mujer gorda y fea de vestido barato y ridículo.

Y la mujer gorda y fea, de vestido barato y ridículo, entró con paso decidido en un vasto escenario repleto de público que, nada más verla, empezó a reírse. Y le dijo al jurado que ella sólo quería ser cantante profesional, pero al mencionar su edad, la sonrisa cínica invadió los rostros de todos.

Le preguntaron cuál iba a ser la canción que pensaba destrozar. Al responder que “I dreamed a dream” de “Les miserables”, parecía una broma pesada que les quería gastar. Quién en su sano juicio iba a querer interpretar una de las canciones principales de un musical basado en la inmortal obra de Víctor Hugo, aquel libro que hablaba de redención, sueños perdidos y sangrientas revoluciones.

Sonaron los primeros compases, y entonces la mujer fea y gorda, de maneras tocas y peculiares, que una vez soñó que su vida sería diferente al infierno que había vivido, demostró a sus detractores que algún día cantaría al mundo. Y con las primeras notas, todos nos dimos cuenta de que ese día había llegado.



(esta es la impresionante canción del musical)


(y esta la señora del momento...)

3 comentarios:

Yo soy aquél. dijo...

y qué tipo de programa es ese, donde el público no se caya ni diez segundos seguidos mientras la mujer está cantando??
Qué falta de todo.

Belén dijo...

Se me ha saltado una lagrimilla...

brujaroja dijo...

Y luego uno va y escribe una peli con esta historia y no lo cree ni dios.
Besos, Gonzo, corazón.