<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528</id><updated>2012-01-28T14:56:43.868+01:00</updated><category term='tercera edad'/><category term='El árbol de la vida'/><category term='Argentina'/><category term='escuela'/><category term='Despedida'/><category term='Steven Spielberg'/><category term='Final'/><category term='Tintín'/><category term='historias'/><category term='Ricardo Darín'/><category term='Capitán Haddock'/><category term='Blade Runner'/><category term='profesor'/><category term='Peter Jackson'/><category term='Cómic'/><category term='vejez'/><category term='101'/><category term='Terrence Malick'/><category term='Dios'/><category term='cine'/><category term='recuerdos'/><category term='churros'/><category term='memoria'/><category term='Arrugas'/><title type='text'>101 historias</title><subtitle type='html'>(Siempre hay algo que contar)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>101</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6207888089911502434</id><published>2011-12-08T20:22:00.001+01:00</published><updated>2011-12-09T03:19:01.939+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Despedida'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Final'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='101'/><title type='text'>El final</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;Todo tiene un final en esta vida, empezando por nosotros mismos. Pero bueno, no es ésa la despedida por la que estoy aquí. 101 historias llega a su fin. Pues sí, todo tiene un final, por suerte, porque alargar las cosas así porque sí, pues no tiene sentido. En los últimos tiempos he hecho méritos suficientes para que la cosa fuera acabando. Digamos que lo que empezó con mucho ímpetu ha terminado con poca chicha. Quizás por eso de que las cosas se empiezan con la fuerza de la novedad, como si fuera una metáfora de la juventud, para luego acabar arrastrándote por ellas como si fuera un motor gripado. En mi caso, todavía puedo tener una miserable excusa ya que si hay algo que tenía claro con respecto al blog, es que tendría fecha de caducidad, es decir, serían 101 historias clavaditas, ni una más ni una menos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;101 historias me lo propuse como un pequeño reto. La idea era tener un sitio donde poner cosas pequeñas (suelo ser extensivo en general, &lt;em&gt;nobody is perfect&lt;/em&gt;) y que la gente pudiera leerlo. Estaba harto de mandar mis pequeños escritos por correo electrónico a los amigos, sintiendo que invadía casa ajena, o molestaba. Así que la tecnología (y las redes sociales), para lo bueno y lo malo, nos permiten este pequeño milagro, imposible hace una década, de poder compartir con el mundo lo que te sale del teclado. Y uno lo hace por amor al arte, aunque para qué les voy a engañar, ojalá viviera de ello. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;En estos últimos meses escribir para el blog me ha costado bastante, y a eso se ha unido, además, estos tiempos oscuros que invitan a hacer poco, la verdad. Pero en general&amp;nbsp;debo decir que ha sido una experiencia bastante gozosa, sobre todo por el aspecto&amp;nbsp;narrativo. Digamos que he podido salirme del esquema al que estoy habituado, es decir, el guión. Lo he disfrutado en muchos momentos y, encima,&amp;nbsp;mi &lt;em&gt;egotrip&lt;/em&gt; ha quedado satisfecho, como debe ser, por otra parte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;Quería contar pequeñas historias, pero también quería señalar, pero también quería reflexionar, pero también quería viajar, pero también quería soñar, pero también quería recordar, pero también quería desbarrar, pero también quería molestar, pero también quería ensalzar, pero también quería inventar, pero también quería insultar, pero también quería piropear, pero también quería filosofar, pero también quería divertir, pero también quería emocionar. Todo ello se ha intentado. Por suerte he podido llegar al final con esta última historia (la 101), que no es más que una despedida, unos créditos finales, un epílogo, un “&lt;em&gt;adieu&lt;/em&gt;”, un “&lt;em&gt;auf wiedersehen&lt;/em&gt;”, un “&lt;em&gt;say goodbye, my fri&lt;/em&gt;ends”... &lt;em&gt;This is it&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;En estos cuatro años he escrito auténticas mierdas, y otras no tanto. Algunas de ellas han gustado mucho, otras nada de nada, la mayoría me han salido largas, alguna incluso corta y algunos me han recomendado que me dedique a escribir para las cajeras del DIA, lo cual es un principio. Alguno me acusó de noño, otros me señalaron que era un poco animal, seguramente alguno se indignó, quizás unos cuantos querían historias más a menudo, y puede que unos pocos se hayan reído, pero espero que uno o dos se hayan emocionado. Todos ellos, para lo bueno o para lo malo, pues tienen razón. Es el público soberano, y no se escribe (al menos yo) para saciar onanismos, que para eso ya tengo otras cosas. Lo que está claro es que no se puede gustar a la&amp;nbsp;mayoría, ni se puede alcanzar todo, aunque yo aspiro a tener una mesa de ping pong algún día. La pena es que ahora que tengo más visitas, me piro. Como dice un amigo: no se puede calentar la tetera y luego no servirla. No tengo remedio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;Poco puedo añadir, han sido 101 historias de todo tipo que espero hayan disfrutado, y si alguno tiene interés futuro, por aquí se quedará en la Red de redes, como una especie de fósil que se irá desgastando con el paso del tiempo y, dentro de unos años, seguramente será infumable. Así que, como esta despedida ha tenido poco de historia (es lo que tienen las despedidas), debería intentar contar algo, aunque sea en los últimos párrafos. Pero como me he vuelto vago, dejado, perezoso, desencantado, ocioso, cínico, asocial y demás lindezas que puedan imaginar, voy a usar las palabras de otro (mucho más brillante que yo, obviamente) que, además, me parecen muy adecuadas como despedida. Me refiero a David Torres, novelista y columnista por el que siento cierta cercanía, en especial por su forma oscura, y algo cínica, de ver las cosas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;En su novela “El gran silencio”, Roberto Esteban (ese ex boxeador con maneras de pistolero crepuscular, que también protagoniza la magistral “Niños de tiza”, otra de las novelas de David) se encuentra en el bar que regenta su amigo Sebas. Ambos se ponen a hablar de recetas de cócteles famosos. El ex campeón (por si no lo saben, se dedica en la vida a dar hostias por dinero) le pide al &lt;em&gt;barman&lt;/em&gt; que le recuerde una famosa anécdota sobre el creador del &lt;em&gt;dry martiny&lt;/em&gt;. Y entonces, Sebas le cuenta una pequeña historia que, obviamente, tiene su moraleja, para que cada ustedes (gentes pensantes) puedan meditarla lo que&amp;nbsp;gusten:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;Sebas seguía limpiando vasos tras la barra, flaco y calvo, silencioso y displicente, tal y como se supone que debe ser un barman. Entonces tropecé con un nombre en la carta.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;- Sebas, ¿cómo era esa anécdota que me contaste sobre el tipo que inventó el dry martini?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;Sebas se acercó y se puso frente a mí.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;- Es una anécdota falsa, probablemente una fábula. Por lo visto el dry martini lo inventó un barman cubano o español, no recuerdo bien. Se llamaba Martínez y de ahí lo de dry martini. Bien, en su vejez, el dueño de un local francés muy famoso quiso comprarle la receta. Le ofreció una millonada. Una estupidez, por otra parte, ya que el cóctel era famoso en todo el mundo y nadie podía cambiarle el nombre. De haber aceptado, Martínez se hubiera forrado. Era pobre y murió en la miseria, pero ¿sabes lo que le contestó al francés?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;Negué con la cabeza.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;em&gt;- No se puede vender la luna, monsieur.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="350" src="http://www.youtube.com/embed/am6rArVPip8" width="430"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Me despido con esta épica y suicida canción de ese geniecilla pelirroja llamada Florence + The Machine) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;Hasta nunca... esto fue 101 historias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6207888089911502434?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6207888089911502434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6207888089911502434' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6207888089911502434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6207888089911502434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/12/el-final.html' title='El final'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/am6rArVPip8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-9096144363769363336</id><published>2011-11-01T20:16:00.000+01:00</published><updated>2011-11-11T02:23:54.784+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Peter Jackson'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Steven Spielberg'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tintín'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitán Haddock'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cómic'/><title type='text'>Carta de Archibaldo Haddock</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Castillo de Moulinsart, 1 de noviembre 2011&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Estimados zuavos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Me solicita un hombrecillo con gafas y con pinta de beduino interplanetario, que dice tener no sé qué rayos de blog, que escriba unas líneas ahora que por fin se ha estrenado una película sobre Tintín y sus aventuras. He rechazado todas las ofertas al respecto, empezando por esos lechuguinos de Jean-Loup de la Batellerie y Walter Rizzoto del “París Flash”, que me hicieron la vida imposible cuando ese ciclón ambulante de la Castafiore se presentó de imprevisto aquí en Moulinsart. ¡Que la lleven los demonios, qué recuerdos más estremecedores! De nada sirve que busquen sensibilizarme con eso de haber inspirado a millones de personas, o con el lado humanista de nuestras aventuras, o con los exóticos lugares que he visitado. ¡Mil millones de mil millones de naufragios! ¡Si yo lo único que quiero es que me dejen en paz, malditos coloquintos de grasa de antracita!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;De todas maneras he accedido a escribir unas líneas porque aquí, el grumetillo con gafas, se ha ganado mi simpatía presentándose en Moulinsart con una botella de Loch Lomond añejo. Luego se ha dejado ganar una partidita de “guerra de barcos”, ese ocio que practicó mi antepasado el gran Francisco de Haddoque. Ha sabido llegar a mi corazón oxidado de viejo lobo de mar. Así que me pondré a ello y escribiré sólo por esta vez. Ésta será mi única y última declaración, y luego, ¡qué me lleven los demonios si no es así!, no quiero volver a saber del mundo en otras treinta centurias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Me cuentan que, al parecer, estáis todos sumidos en una profunda crisis económica provocada por esos autócratas acaparadores y chupatintas que manejan los mercados, y por la complacencia consumista de todos vosotros, alcornoques de baratillo, que os dejasteis vuestros ahorros en casas con paredes de patata llenas de muebles hechos por suecos. ¡Los suecos hacen muebles! ¡Mil truenos! ¡¿Esos paniaguados visigodos se están forrando haciendo muebles?! Lo que hay que ver. ¡Aaaah, y que a ningún cretino de los Cárpatos se le ocurra decir que yo poseo un castillo! ¡Al demonio con eso! Me jugué las barbas y el pellejo entre tiburones para conseguir el tesoro de aquel pirata de carnaval llamado Rackham El Rojo ¿Es que ya lo habéis olvidado, calabacines diplomados?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;En vez de quedaros en casa jugando a no sé qué demonios de consolas, o comprando a todas horas, pequeños mercaderes de alfombras, haber viajado por medio mundo como hice yo acompañando a ese fenómeno con tupé de truenos y relámpagos. Haber surcado mares en mercantes oxidados para salvar a un grupo de negros de las garras de unos traficantes de carne humana; haber recorrido selvas infestadas de mosquitos y peligros en busca de un templo perdido lleno de incas de carnaval; haber&amp;nbsp;atravesado desiertos llenos de sed en busca de traficantes de opio; haber viajado a la luna en una especie de cigarro ambulante inventado&amp;nbsp;por el ostrogodo de Tornasol; haber luchado contra espías a las órdenes de un&amp;nbsp;Mussolini de carnaval que quería hacer añicos el planeta; haber volado hasta una isla perdida para ser abducido por alienígenas macrocéfalos entre las brasas de un volcán en activo; o haber escalado montañas imposibles y rescatado al bueno de&amp;nbsp;&lt;a href="http://vimeo.com/31333946"&gt;Tchang&lt;/a&gt; de las garras de ese oso mal peinado&amp;nbsp;llamado el Yeti. ¿Qué decís a eso, eh? ¿Qué hicisteis vosotros en todo ese tiempo, tontos de capirote, logaritmos del ladrillo&amp;nbsp;a la&amp;nbsp;nuez de coco?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Espero que esto os sirva de lección, mil truenos. Yo ya cumplí con mi parte y ahora sólo quiero una buena pipa, un buen whisky, los periódicos de la mañana y mi paseo diario. Cuando hagáis una mínima parte de lo que yo he realizado, cuadrilla de bachi-buzuks, entonces juro que me afeito la barba. Mientras tanto aquí estaré, en mi retiro, hasta el final de los tiempos si es necesario, salvo que aparezca ese fenómeno de Tintín y me haga levar anclas en busca de aventuras, ya sea para encontrar alguna baratija perdida, ya sea para luchar contra algún sátrapa de mala semilla que nos busque las cosquillas. ¡Y no! ¡No sé dónde está Tintín! No lo preguntéis más veces. Aunque lo supiera, no me lo sacaríais ni con tortura medieval, especie de residuos de ectoplasmas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Ejem, poco más, me despido de todos vosotros deseando de todo corazón que recuperéis la cordura (si alguna vez la tuvisteis), queridos majaderos individualistas. Sirvan estas líneas como despedida, y espero que no oséis molestarme nunca más, mil millones de rayos y truenos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Se despide de todos Uds.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;Archibaldo Haddock&lt;br /&gt;(Capitán retirado de la marina mercante) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Courier New', Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="330" src="http://www.youtube.com/embed/5x4hANjnxZA" width="430"&gt;&lt;/iframe&gt;(Sólo el Maestro podía adaptar al Genio...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-9096144363769363336?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/9096144363769363336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=9096144363769363336' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/9096144363769363336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/9096144363769363336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/11/carta-de-archibaldo-haddock.html' title='Carta de Archibaldo Haddock'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/5x4hANjnxZA/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2329124358462865632</id><published>2011-09-20T14:06:00.000+02:00</published><updated>2011-09-25T01:17:33.253+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El árbol de la vida'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terrence Malick'/><title type='text'>El sentido de la vida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¡Oh, Señor! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué tanto secreto? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué somos padres? ¿Por qué somos madres? ¿Por qué somos hermanos? ¿Por qué somos hijos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué odiamos a nuestros hermanos? ¿Por qué los amamos? ¿Por qué queremos a nuestros padres? ¿Por qué los abandonamos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué nos enseñan a confiar? ¿Por qué nos enseñan a amar? ¿Por qué nos enseñan a perdonar? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué nos enseñan a desconfiar? ¿Por qué nos enseñan a pelear? ¿Por qué nos enseñan a odiar?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué abusamos de los débiles? ¿Por qué despreciamos al diferente? ¿Por qué tememos al de fuera?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué ayudamos al desconocido? ¿Por qué apreciamos al huido? ¿Por qué comprendemos al incomprendido?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué somos crueles? ¿Por qué no perdonamos? ¿Por qué somos orgullosos? ¿Por qué somos los primeros?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Courier New;"&gt;¿Por qué somos gentiles? ¿Por qué perdonamos? ¿Por qué somos humildes? ¿Por qué somos los últimos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué amamos? ¿Por qué no amamos? ¿Por qué sentimos? ¿Por qué deseamos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué mentimos? ¿Por qué codiciamos? ¿Por qué traicionamos? ¿Por qué somos leales?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué decimos? ¿Por qué callamos? ¿Por qué reímos? ¿Por qué lloramos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué cruzamos mares? ¿Por qué levantamos muros? ¿Por qué surcamos cielos? ¿Por qué quemamos&amp;nbsp;tierras?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué quitamos vidas? ¿Por qué las salvamos? ¿Por qué abandonamos? ¿Por qué auxiliamos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué morimos de hambre? ¿Por qué damos de comer? ¿Por qué unos tienen tanto? ¿Por qué muchos no tienen nada?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué somos violentos? ¿Por qué somos pacíficos? ¿Por qué somos tiranos? ¿Por qué somos esclavos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué construimos? ¿Por qué destruimos? ¿Por qué avanzamos? ¿Por qué nos paramos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué somos poetas? ¿Por qué somos guerreros? ¿Por qué creamos belleza? ¿Por qué creamos destrucción?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué triunfamos en la vida? ¿Por qué fracasamos? ¿Por qué ganamos? ¿Por qué perdemos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué recordamos? ¿Por qué olvidamos? ¿Por qué nos olvidan? ¿Por qué estamos tan solos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¡Oh, Señor!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué te creamos? ¿Por qué matamos en tu nombre? ¿Por qué te adoramos? ¿Por qué te abandonamos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;¿Por qué buscamos el sentido de la vida?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;, Courier, monospace;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/3AA4yzqaGJY" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;(141 minutos de poesía en imágenes)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2329124358462865632?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2329124358462865632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2329124358462865632' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2329124358462865632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2329124358462865632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/09/el-sentido-de-la-vida.html' title='El sentido de la vida'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/3AA4yzqaGJY/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-7274486924889320375</id><published>2011-06-29T14:58:00.003+02:00</published><updated>2011-09-20T20:40:45.344+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ricardo Darín'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argentina'/><title type='text'>Un tipo huraño</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Siempre me han atraído los tipos huraños, asociales, gruñones, enfadados, solitarios, alejados, apartados, acabados, cansados, antipáticos. No sé, debe ser que con los años, uno ha dejado de ser mitómano de esa gente y realmente se ha convertido en uno de ellos. O imagino que son etapas de la vida, si bien para alguno de ellos es una actitud voluntaria desde siempre, lo que les hace más interesantes. Gente que no necesita la compañía de otros para estar bien, o que no tienen que seguir a la masa para ser aceptados. Y no es que la cosa sea meritoria, ni que tengan que sentirse superiores al resto por tener esa actitud vital. Simplemente eligieron ese camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que ser padre de familia, tener mujer, hijos, mascotas e, incluso, suegra, conlleva la misma responsabilidad que tener un superpoder. Pelear cada día en un trabajo con gente a la que desprecias, en un ambiente insoportable y con un jefe asesinable, tiene un mérito impagable. Encontrar nuevas aficiones que te hagan la vida llevadera, aunque nunca se te pasara por la cabeza escalar montañas a pelo, coleccionar sellos del Kurdistán, tirarte de cabeza por un puente o correr maratones a los cuarenta, son el bálsamo que te permiten no perder el equilibrio. Ser un social desde luego es meritorio en estos tiempos que corren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso el otro día, viendo la estimable película argentina “Un cuento chino”, me di cuenta de que incluso aunque uno elija la actitud existencial de la soledad, el destino puñetero parece que no te va lo va a permitir. Si bien la cagan con dar una explicación racional sobre la actitud del huraño protagonista (un impagable Darín, como siempre) ante la vida, la película te cuenta que por mucho que uno se refugie en su cueva, siempre vendrá alguien a joder la marrana. En este caso, nuestro protagonista, que colecciona todo tipo de objetos y cuenta tornillos (tiene una ferretería) para luego montar un quilombo al proveedor por mandarle de menos, se va a cruzar en su destino con un chino que le cae del cielo (nunca mejor dicho), sin tener ni idea de hablar una sola palabra de su idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la historia parece darnos a entender que, te guste o no, uno debe ser social e interrelacionarse. O quizás, que en el fondo, los huraños, los asociales, los que mandaron al cuerno al mundo, son los más solidarios, como es el caso de este mal encarado ferretero que se apiada de un chino desamparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De unos años a esta parte se puede decir que allá, en La Pampa, se hace un cine extraordinario. El nivel narrativo de sus historias es magistral, los guiones excelentes, los directores magníficos y variados en lo formal y en las temáticas, por no hablar de los actores que pueblan sus pantallas, herederos de aquel Hollywood clásico donde hasta el último secundario es un genio anónimo. Además, no se quejan, no lloran y no maman por ayudas públicas. Hacen coproducciones, curiosamente muchas con algún ínclito productor-director de estos lares que, cuando hace cine autóctono, no le duran ni dos semanas en pantalla la película. En definitiva, siendo una industria más pequeña, regalan cada año producciones de un nivel superior, y siempre mirando al público, lo que no quiere decir que cuenten historias facilonas. De hecho, a uno le entran ganas de empezar a decir “vos” y “recontraputa”, y largarse para allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ya saben, si empiezan a sentir una especie de cosquilleo interno en el cuerpo, o una vocecita les dice en su cabeza que mandes al cuerno a la esposa, niños, mascotas, suegra, jefe, compañeros de trabajo y amigos, vayan primero a documentarse con esta magnífica película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe width="500" height="314" src="http://www.youtube.com/embed/onfIJVgS3Fo" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-7274486924889320375?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/7274486924889320375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=7274486924889320375' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7274486924889320375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7274486924889320375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/06/un-tipo-hurano.html' title='Un tipo huraño'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/onfIJVgS3Fo/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2457841869891627021</id><published>2011-05-24T15:40:00.020+02:00</published><updated>2011-05-25T03:55:01.231+02:00</updated><title type='text'>El patio de colegio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Erase una vez un patio de colegio. Con sus maestros, sus curas, o sus funcionarios de la ESO, como ustedes gusten, según los tiempos, o la generación. Allí, como en la granja de Orwell, se decide el destino de sus habitantes y su futuro, además del carácter que siempre llevarán consigo. Allí, asistimos en primera persona a una lección de supervivencia, como si fuera un documental de bichitos de La 2. Allí, en el patio, los enrrollaos, o sea los poderosos, dominan el cotarro. Los enrrollaos (también conocido como "malotes"), a veces lo son por eso de la infancia asilvestrada. Aunque no siempre es así. En su mayoría, los llamados "malotes", en realidad son buenos, aplicados, de brillantes notas, y con un papá al quite, por si las cosas se tuercen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enrrollaos, a los que llamaremos “el poder establecido”, son niños que se definen por una personalidad incipiente, controladora, carismática, e, incluso, arrolladora, aunque si se complica la cosa, ya vendrá papá para resolver el tema. El poder establecido se dedica a hacer la vida imposible al pringao (los raritos, o los pequeños) por diversos y variados motivos que van desde su cara, o su fealdad, o sus orejas prominentes, o sus gafas de banda ancha, o sus actitudes extrañas (no jugar al fútbol), o sus olores corporales, o la peculiar profesión del padre o, por supuesto, la consabida clase social, por no olvidar el origen étnico, religioso o de raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces ni siquiera hay un motivo claro para hacerle la vida imposible a un pringao. Puede ocurrir que éste no le ría las gracias al poder, o puede que no le siga en sus aventuras, o no le admire y pelotee lo suficiente. O incluso puede ocurrir simplemente que al poder le ha dado por ahí. Puede que el pringao no cumpla ninguno de los requisitos para ser un apestado, que simplemente la cagó en el momento más inoportuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso es lo que le ocurrió al pobre Héctor, nuestro pringao imaginario, y que nos sirve de ejemplo para ilustrar esta pequeña historia. Un día, Héctor, siendo un niño de EGB, se cagó en los pantalones. Probablemente por un problema gástrico, o porque algo le sentó mal, o simplemente porque se fue de tripas. El caso es que Héctor se cagó estando en clase y ahí empezó su calvario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años, el bueno de Héctor fue humillado, vejado, maltratado, arrinconado, obviado, y demás participios que se les ocurran. Incluso ya siendo mayores, seguía siendo objeto de diversión por parte del poder establecido. Incluso cuando le cambiaron de clase, el poder establecido decidió ir a buscarle a la nueva clase para burlarse de él y conseguir que sus nuevos compañeros también le marginasen. Era una especie de internacionalización de la repulsa, o mejor de globalización, para que ustedes lo capten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pobre Héctor! Los enrrollaos manejan, dirigen, manipulan e, incluso, ordenan el cotarro. Es así, y será así por siempre, salvo que alguien empiece a decir “no”, o algún loco se levante. Como es obvio, los poderosos del patio no suelen mancharse las manos. Su futuro nunca se torcerá: heredarán el negocio de papá, o bien, un puesto en la empresa, o bien, un enchufe en un puesto influyente. Sus esbirros se encargarán del trabajo. Son la carne de cañón, los que hacen el trabajo sucio, la fuerza bruta, los sacrificables. Nada ha cambiado desde Roma. Los pretorianos les mantienen, aunque éstos últimos sólo alcanzarán un piso en las Tablas, decorado en la tienda sueca por la que pasan todos los fines de semana. Las casas con parcelas del poder establecido tienen otras tiendas, de más nivel, y altos muros de separación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hacen los demás mientras tanto? ¿Cómo actúa el patio cuando el poder establecido abusa de los demás? ¿Alguien defiende a Héctor? ¿Se unen los más débiles para ayudarse entre ellos? ¿Alguien alza la voz, se rebela, levanta el puño contra la injusticia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos lo piensan, pero temen a los enrrollaos. Sus pretorianos dan miedo, incluso al traspasar los muros del patio. En la calle incluso son más peligrosos. ¿Qué se puede hacer frente a ello? La mayoría viven como pueden en el ecosistema del patio. Hay que sobrevivir y, a ser posible, pasarlo bien. Los deportes son una alternativa: el fútbol (sobre todo), pero también el baloncesto es una buena opción. Según la estación del año, tienen las canicas, el yoyó, o las chapas. Además de comentar los programas y series de la tele, que les hipnotizan por la noche, y sirven de consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es la mayoría silente. Los niños que no quieren líos. Mejor miramos a otro lado, no vaya a salpicar, piensan. Pero también existen los que aprovechan para unirse a los enrrollaos, conseguir su plácet, estar cerca del poder, ser algún día uno de ellos, aunque sólo sea en sueños. Son los lacayos, los que ríen las gracias, los que se burlan de Héctor para que certificar que ellos pueden ser también unos enrrollaos. Los que pisan a quien sea por conseguir un objetivo. Los que usan la sonrisa en su rostro, pero en realidad están usando la daga para calumniar y manipular de manera traicionera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es el día a día en el patio del colegio. La rutina de un día cualquiera, en una patio de cualquier colegio. Un sistema en el que o te adaptas, o estás fuera de él, con lo que ello supone para el futuro de cualquiera. Es curioso, pero ya siendo adultos, muchos de los que fueron niños recuerdan con cariño ese patio, aunque vivieran abusos o injusticias. Resulta ser un peculiar síndrome de Estocolmo, como si lo ocurrido no hubiese sido tan malo, que es lo que se dicen entre ellos. Quizás porque siguen llevando dentro de ellos a ese niño que una vez fueron, aunque el implacable borrador de la memoria los va borrando como tiza de una pizarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué fue de Héctor? ¿Qué ocurrió con su destino? ¿En que se convirtió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final tuvo que abandonar la escuela, harto de tanta presión, convenciendo a sus padres de que no podía seguir así. Y fue a otro colegio, donde al menos le dejaron en paz. Y pudo terminar sus estudios. Y empezó una carrera que terminó. Y se casó. Y tuvo hijos. Y ahora tiene un piso en Las Tablas, donde es feliz, y va cada sábado con su mujer a la tienda sueca, y el domingo a las multisalas de cine. Paga sus impuestos y vota cada cuatro años. Es un hombre satisfecho que olvidó ese patio de colegio en el que tanto sufrió. Trabaja en una gran empresa, donde alcanzó cierto estatus. Y no tiene escrúpulos en contratar con condiciones basura a los más jovenes, o despedir a los más viejos si no garantizan productividad, o simplemente por que la cagan alguna vez. No le tiembla la mano, no duda un instante. Es un hombre de su tiempo. Por fin encontró su lugar en el patio del colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colorín colorado... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe width="480" height="303" src="http://www.youtube.com/embed/_S0egrVzqFk" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Iba a poner el discurso televisado de V for vendetta, pero no dejan incrustarlo en ninguna parte, por qué será, así que les dejo el trailer... Remember, remember...)&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2457841869891627021?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2457841869891627021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2457841869891627021' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2457841869891627021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2457841869891627021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/05/el-patio-de-colegio.html' title='El patio de colegio'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/_S0egrVzqFk/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5435911981499908006</id><published>2011-04-25T02:20:00.016+02:00</published><updated>2011-04-25T03:25:27.987+02:00</updated><title type='text'>Una mota de polvo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Al caer la noche, la sala de televisión era para sadomasoquistas. O te untabas bien de repelente, o los mosquitos te devoraban vivo. Dependía de tu capacidad de aguante, o mejor, de la dureza de tu piel, para no ser traspasada por esos diminutos vampiros alados. En mi caso, de piel blanca y fina, suelo ser objetivo predilecto, un buen bouquet que llevarse a la boca, o en este caso, la trompa. Una vez a la semana, en la repleta sala de descanso de una residencia en Pollensa (Mallorca), en el lugar donde pasé tres veranos de mi adolescencia, asaeteado por los mosquitos trompeteros, era uno de los muchos seguidores ensimismados de una serie en la que nos dimos cuenta de que, quizás, no estamos tan solos en ese negro, frío e infinito lugar que es el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de los ochenta, en aquellas noches estivales mallorquinas, mientras me rascaba las picaduras de los tobillos, disfrutaba en la tele con el tono pausado de un divulgador que sirvió de inspiración a otros que luego siguieron su camino, entre ellos, nuestro respetado Punset. Se llamaba &lt;em&gt;Carl Sagan&lt;/em&gt;, fue muchas cosas y estudió otras muchas: arte, física, geología, bilogía, astronomía y astrofísica. Colaboró con la NASA, impulsó el envío de sondas al espacio (&lt;em&gt;Voyager&lt;/em&gt; 1 y 2) por si hubiera alguien (o algo) escondido en algún rincón inhóspito del espacio con quien contactar. Fue él quien pensó que podrían estar escuchando ahí fuera, y que lo mejor era resumir todo el conocimiento humano, todo lo bueno que alguna vez fuimos (la música, el arte, la literatura, el pensamiento) en un disco de oro. También ayudó a viajar a Venus mediante otra sonda espacial, y fue el primero que dio el aviso sobre la capa de Ozono y el cambio climático. Se podría decir que fue una especie de iluminado, un geniecillo con la mirada perdida en el espacio, por si alguien osaba responder a su llamada a cobro revertido espacial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, aparte de todas esas facetas que bastan para completar una vida plena, el mundo siempre le recordará porque, a principios de los años 80, nos regaló una serie televisiva de divulgación científica que marcó una época. Se llamaba “Cosmos”. Era una miniserie de trece episodios que se hizo en un tiempo en donde la mierda la encontrabas donde realmente debía de estar: en el váter. Hoy en día, esta lógica reflexión, o enunciado, puede ser puesto en duda, ya que sólo hay que encender el aparato catódico (hoy, digital) para comprobar que la caca no está sólo en el retrete. Gracias a nuestros respetados ejecutivos que mandan en la tele (esos que junto a los directivos de los bancos dictan las reglas del juego del nuevo mundo) uno pone en duda incluso en que haya inteligencia hollando este planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron trece episodios cargados de divulgación científica, conocimiento e investigación, y, por supuesto, llenos de entretenimiento, por mucho que digan los genios de hoy que el conocimiento o la cultura no entretienen. Pero, además de eso, cada episodio estaba cargado de sabiduría, sentido común e, incluso, poesía. Con una voz prodigiosa (aunque nosotros vimos la versión doblada), este hombre de apariencia frágil, culto, elegante, con un cierto toque &lt;em&gt;british&lt;/em&gt;, pese a ser gringo, nos contaba cada semana lo que somos, de dónde venimos, de lo que estamos hechos (polvo de estrellas, según él) y del misterio hacia el que vamos. Nos mostraba nuestras debilidades, nuestras miserias, nuestra capacidad de autodestrucción, pero también nuestro afán por crear y conocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, y por casualidad, buceando por la red de redes, descubrí un vídeo sobre él, uno en el que pone voz de fondo al panorama que se veía desde la sonda espacial &lt;em&gt;Voyager&lt;/em&gt; 1, a su paso por Neptuno, cuando giró la cámara hacia atrás e hizo una foto para retratarnos en medio de la inmensidad oscura. Y sus palabras, con una musicalidad propia del mejor poema, subrayan una realidad inapelable: si alguien está ahí fuera, sea quien sea, si nos ve o nos escucha, por favor, sólo esperamos que se dé cuenta de que sólo somos una mota de polvo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/dQV4bUFaZoY" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5435911981499908006?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5435911981499908006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5435911981499908006' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5435911981499908006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5435911981499908006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/04/una-mota-de-polvo.html' title='Una mota de polvo'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/dQV4bUFaZoY/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5899387736025061907</id><published>2011-03-16T01:07:00.017+01:00</published><updated>2011-03-16T02:32:06.993+01:00</updated><title type='text'>El viento y el odio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dicen que las palabras se las lleva el viento, aunque lo escrito permanece, es eterno. También los amores vuelan de nuestra memoria, al igual que los buenos momentos, las promesas hechas, las sonrisas que soltamos, los amigos que tuvimos, los recuerdos perdidos. Es un viento sin piedad que se lleva todo lo bueno que el ser humano trajo consigo cuando un buen día decidió ponerse a caminar, y luego reflexionar que caminaba. Transcurrieron décadas y siglos, pasaron generaciones y civilizaciones, cayeron diluvios universales, temblaron las entrañas de la tierra, los mares arrasaron con todo y los vientos se llevaron lo que encontraron a su paso. Sin embargo, hay algo que subsiste, que nunca desaparece, que nada se lo lleva, que ha decido quedarse hasta el final. Ese algo nació de la mano del ser humano, le acompaña siempre, es parte de él, de su existencia. Es fácil reconocerlo porque, a su paso, apenas queda nada. Tiene muchos nombres, pero sólo una sensación cuando aparece. Es una sentimiento que todos reconocemos, que todos tenemos, aunque lo neguemos. Es el odio que permanece siempre con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así comienza el primer plano de una película desgarradora: con la imagen del viento agitando una enorme palmera, en un paisaje bello y sosegado. La cámara se desliza hacia un interior, atravesando una ventana, mientras seguimos observando el movimiento de las ramas mecidas por el aire. Entonces empezamos a escuchar los acordes de “&lt;em&gt;You and whose army&lt;/em&gt;?” de &lt;em&gt;Radiohead&lt;/em&gt;. La cámara, poco a poco, en un movimiento que parece ir acorde al ritmo de la música, se adentra en una sala donde unos hombres, con botas militares y &lt;em&gt;kalashnikov&lt;/em&gt; colgando de sus hombros, escoltan a un grupo de chavales. Hombres y niños tienen rasgos árabes. Los niños hablan entre sí con cierta tranquilidad. Los hombres fuman y observan. En medio de la estancia, uno de los milicianos, de aspecto rudo y tosco, afeita impunemente la cabeza de uno de los niños, mientras los demás esperan su turno. El objetivo de la cámara ahora se acerca lentamente al rostro del crío, a unos ojos que miran de frente, sin apenas parpadear, severos, inquietantes, cargados de odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Incendies&lt;/em&gt;” es una película basada en un libreto teatral escrito por &lt;em&gt;Wajdi &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Mouawad&lt;/em&gt;, autor canadiense de origen libanés, que causó honda impresión en el director &lt;em&gt;Denis Villeneuve&lt;/em&gt;, también procedente del país de la hoja de arce. Tras ver la obra, este hombre que no es árabe, que nunca ha estado en una guerra, que no ha sufrido las consecuencias de la violencia en sus carnes, se propuso a sí mismo, como cineasta, y quizás también como ser humano, que algún día mostraría en primer plano hasta donde puede conducir la espiral del odio. Da igual que el paisaje sea de un país de Oriente Próximo al que nunca cita (aunque todos intuimos que es el Líbano de los años setenta); podría estar mostrando la Yugoslavia de los noventa, la España de los años treinta, la Irlanda de los ochenta, o el Afganistán actual. El paisaje es lo de menos, de lo que se habla es del abono para la ira visceral, la justificación para que cualquier afrenta conduzca a una represalia que será, a su vez, otra afrenta para el del enfrente que, a su vez, dará contestación debida, y así en una espiral imparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos hermanos mellizos reciben un encargo terrible de parte de su madre muerta. Es un mandado hecho por una mujer que, al final de sus días, todavía refleja en sus ojos las distintas caras del horror. El encargo es buscar a un hermano y a un padre perdidos en un país lejano. Si cumplen con esta última voluntad, evitarán que sea enterrada boca abajo, de espaldas al mundo, sin una lápida que identifique su nombre. Todo ello como una forma voluntaria de expiar sus pecados, hasta que sus hijos la rediman. Y éste es el comienzo de un viaje en el tiempo a un país al que la violencia, la guerra y la ira rompieron en mil pedazos. A un lugar que podría ser cualquiera en el que una vergüenza familiar se convierte en una afrenta de sangre. Y una afrenta de sangre en el abandono maternal que, con los años, y el azaroso destino como juez burlón, convertirá al inocente en verdugo despiadado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es una película fácil, no sales con una sonrisa, sino más bien arrastrando los pies, pensando en ella. No hay blancos ni negros, sino una terrible gama de grises. El final es una hostia en la cara bien fuerte, así, con todas las palabras. Te agita la conciencia, te remueve las entrañas, te deja en el asiento, te hace mirar al abismo. Es una historia de imágenes poderosas, magnéticas y violentas. Es una película de tiempos contenidos y elipsis prodigiosas, con los mejores &lt;em&gt;flashbacks&lt;/em&gt; desde los tiempos de aquel otro magistral retrato del paisaje de la guerra llamado “El paciente inglés”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a lo largo de esta historia que, curiosamente, habla de incendios y humos negros, lo que tiene una presencia constante es el viento, el sonido del aire que no consigue llevarse ese mal que azota al ser humano desde tiempos inmemoriales, aquellos en los que siendo un simple mono disputó una charca a otro mono. Y todo aquello trajo como consecuencia la primera afrenta de muchas. Y desde entonces ya tuvimos la certeza de que el odio permanecerá... siempre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="480" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/YDf-XuYid1A" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5899387736025061907?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5899387736025061907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5899387736025061907' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5899387736025061907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5899387736025061907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/03/el-viento-y-el-odio.html' title='El viento y el odio'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/YDf-XuYid1A/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2493355480107330878</id><published>2011-02-09T02:49:00.007+01:00</published><updated>2011-09-20T20:39:20.600+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='profesor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escuela'/><title type='text'>¿Quién se acordará de nosotros cuando hayamos muerto?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Siempre le veía venir con una gorra de béisbol que le cubría grotescamente las orejas, resbalándole hasta las cejas, abrigado por su inseparable plumas, abrochado hasta el cuello, aunque hiciese calor o estuviésemos en primavera. Reconocías su delgadez al verle regresar a casa, con sus gafas de empollón de otra época, su deambular tranquilo, a pasitos cortos, como si no tuviese prisa en llegar a ningún sitio, incluso a su propia muerte. Pasaba desapercibido para todos, como si eso hubiese sido lo habitual en su anónima vida como persona, como vecino, como profesor. La última vez que le vi, apenas mes y medio, le pregunté, incómodo y forzado, por su salud. Él era optimista, un trasplante de médula parecía la solución a ese puñetero cáncer que le diagnosticaron años atrás y al que había combatido con quimioterapia y radioterapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que a ustedes esto que les cuento le sonará a chino, entre otras cosas porque no conocen de nada al tipo. Y supongo que se la pelará, entre otras cosas porque es lo mismo que cuando alguien te cuenta que ha muerto un conocido, pero que tú no sabes de su existencia. La muerte es algo demasiado probable como para mentarla, o merodearla, conscientes como somos que, más tarde o más temprano, la inmortal Parca (aunque parezca un chiste el juego de palabras) llamará a la puerta sin avisar de su visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta no deja de ser la crónica de una muerte anunciada de un hombre al que el ínclito azar decidió tocar con la siniestra mano de la enfermedad. Supongo que son muchas las muertes de este tipo que se producen a diario, aquí y allá, que nos tocan profundamente si son familiares, amigos, amores, o personas conocidas a las que reconocemos o admiramos por algo que han hecho, dicho o protagonizado. Sin embargo, y como es lógico, pasan desapercibidas si las protagonizan seres anónimos. Así que narrar la historia de un anónimo difunto que luchó agónicamente hasta el final, y que tuvo la esperanza de superar a la perra bicha, no deja de ser una historia más que pasa cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero quizás por ello debo contarla, sobre todo porque el tipo en cuestión era un vecino con el que me cruzaba, amigo de la familia, pero con el que había tenido trato de vez en cuando. Y, sin embargo, era él quien se acercaba afable a mí, como si en el fondo fuésemos amigos de verdad, o como si lo fuéramos de toda la vida. Siempre me preguntaba por mis historias, mis rodajes, mi mundo que tanto le llamaba la atención, como si yo fuera un Alien llegado de una galaxia lejana. Me insistía en que un día me invitaría a una cerveza y que, a cambio, le contaría mis absurdas y estúpidas tribulaciones por la vida contando historias. Y siempre le decía que sí, como quien le da la razón a un niño, o a un tonto. Le esquivaba con un “a ver si tengo algo de tiempo”, aunque lo tuviese; o un “a ver si encuentro un hueco”, aunque lo encontrase; sabedor, como era, que no iba a ocupar ni cinco minutos de mi vida contándole mis logros creativos, si es que se les puede llamar de alguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin, un día, por casualidad, me topé con él en el bar de abajo, portando su gorra que le hacía parecer un yonqui aferrado a la metadona, con la que ocultaba su cabeza horadada por la química. Me acababa de despertar y sólo quería tomar un café a solas, pensando en mis problemas, escrutando mis sueños absurdos. Ésta vez no pude evitarle. Me tropecé con él en la barra, aunque ni siquiera me percaté de su anónima figura cuando entré en el bar. Y entonces, por fin, ya a la fuerza, pude escuchar su historia, que siempre pensé sería anodina, convencional y rutinaria. Y así lo era, o así me la contó, pero también me ilustró con su ilusión y optimismo hacia el futuro, su ansia por retirarse de la docencia, su anhelo por descansar de niños vociferantes. Fue su profesión e, imagino, su ilusión durante mucho tiempo, pero nunca le llenó, entre otras cosas porque no siempre es cinematográfica la relación entre el maestro y esas pequeñas bestias que somos cuando las hormonas palpitan y las neuronas apenas hacen acto de presencia. Él siempre lo pasó mal, pese a sus esfuerzos, y veía su enfermedad como una salida, como una forma de ver crecer a su hija, la que tuvo con una mujer de color a la que conoció por casualidad y que cuidaba ancianos, entre ellos a su propia madre, como otros muchos inmigrantes hacen, mientras nos ocupamos de nuestras estresadas vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces le entendí y le comprendí. Escuché a ese ser anodino, anónimo, ese vecino pesado que insistía en tomar una caña conmigo para contarme su cotidiana y rutinaria vida. Imagino que bastó un café para darme cuenta de lo mezquina que resulta mi estupidez, mi falta de atención, mi forma de etiquetar al mundo. No creo en nada, ni en el más allá, pero quizás algún día lo pague y seguramente lo merezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que le vi, le animé de manera forzada, le dije que le pagaría esa cerveza una vez saliera del hospital. Nunca lo pude hacer. Ya hace semanas que las noticias no eran halagüeñas. No tuve cojones de ir a verle en sus últimos días, en su agonía final, con esa excusa de que realmente no era alguien tan conocido ni tan cercano. No era más que el vecino que insistía en que le contase mi vida como contador de historias, mientras nos tomábamos una cerveza. Quizás mis remordimientos me superaban, o quizás quería recordarle así: con su gorra calada hasta las orejas, su plumas, su optimismo ante el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Rafa. Supongo que eso a ustedes se las traerá al pairo. Y en parte es lógico. Era docente, como otros muchos docentes. Estaba enfermo, como otros muchos enfermos. Era más o menos joven, como otra gente joven que nos deja de manera prematura. Tenía una hija pequeña, una mujer que vino del Nuevo Mundo a buscarse la vida, una anciana madre que apenas se sostiene en pie, unos hermanos, unos compañeros que le recordarán, a pesar de su anonimato, su discreción, su anodina existencia. Pero si hay que ser justo, ésta no es más que la historia de un héroe anónimo, de los muchos que hay, de los que tanto me gusta escribir y que yo nunca seré. El tipo que intentó enseñar, aunque no le hicieran ni puto caso; el que ayudó a su madre, a pesar de ya estar enfermo; el que se casó en su agonía con su compañera, a la que garantizó una pensión y un futuro. Encima me invitó a un desayuno. Yo le debo una cerveza, pero como no puedo pagarla de vuelta, sólo se me ocurre recordarle en mi memoria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" width="450" height="283" src="http://www.youtube.com/embed/_HEnIt1SMyo?hd=1" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;(Les dejo con el inmortal Morricone... In memoriam)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2493355480107330878?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2493355480107330878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2493355480107330878' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2493355480107330878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2493355480107330878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/02/quien-se-acordara-de-nosotros-cuando.html' title='¿Quién se acordará de nosotros cuando hayamos muerto?'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/_HEnIt1SMyo/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8571922007507402663</id><published>2011-01-30T16:54:00.013+01:00</published><updated>2011-01-30T19:25:05.759+01:00</updated><title type='text'>Hombres libres</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(El pastor verdadero nunca abandona al rebaño cuando viene el lobo)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me crié junto a ellos durante muchos años. Eran tipos con sotana y tendencia a soltar la mano. Era tímido y callado, pese a ello me reventaron la cara alguna que otra vez sin saber muy bien por qué. Me llevé más en el patio, donde los lobos abundaban. Si a eso le unes una familia católica, apostólica y de extremas derechas, la consecuencia no puede ser otra: una especie de retortijón interior que me obliga a levantar la voz cuando me encuentro en un lugar donde abunda el monólogo mental, ideológico o religioso. Una sensación de gritar y buscar bronca allá donde todos asienten inmaculados. Un ateísmo y descreimiento por casi todo y en casi todos. Sí, qué le vamos a hacer, pero bueno, no hay marcha atrás, no me voy a hacer cura a estas alturas del partido, ni me voy a convertir en Emilio Aragón y hacer humor blanco e inmaculado, ni voy a hacer la pelota ni restregar espaldas para que alguien me ayude o esté junto a mí. Supongo que debo vivir con ello y sus consecuencias. Es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo, siempre había algún que otro ensotanado al que hubiese salvado de una imaginaria revolución sangrienta. Siempre había algún tipo que era consciente de la importancia de su labor pedagógica con edades donde se forman los futuros caracteres de las personas. Tipos que no miraban la chequera de papá y que podían llegar a entender que no todos salen igual ni todos pueden ser iguales. Que si algún chaval salía conflictivo no era solución machacarle todavía más. Que no todos tenían familias ejemplares y estables. Eran muy pocos, lamentablemente, y no solían tener fuerza. Lo normal era hundir en la miseria a todo aquel que se saltase el paso, o no marcase la línea señalada como lo que “debe ser la vida”, que dicen algunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso pasaba por mi mente cuando me senté a ver la película francesa “De dioses y hombres” de &lt;em&gt;Xavier Beauois&lt;/em&gt;, una de las pelis más laureadas del año, aunque también de las más vilipendiadas por algunos de los guays de siempre, acusándola de católica, apostólica y romana. El otro motivo para ir a verla era la presencia de un actor que es una especia de leyenda andante y que, ahora en su senectud, sigue dando recitales de interpretación. Uno de esos secundarios que han hecho del cine un motivo de salvación. Se llama &lt;em&gt;Michael Lonsdale&lt;/em&gt;, ha trabajado con los más grandes de su país (&lt;em&gt;Truffaut, Malle, Annaud&lt;/em&gt;) y de fuera de su país (&lt;em&gt;Spielberg&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Zinnemann&lt;/em&gt;). Ha protagonizado el mejor cine en francés e inglés del último medio siglo pasado y principios de éste (incluso fue villano en &lt;em&gt;“Moonraker”,&lt;/em&gt; una peli de &lt;em&gt;James Bond&lt;/em&gt;, lo que ya me hizo rendirme a sus pies).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los que no lo sepan, la historia cuenta el desgarrador drama de ocho monjes cistercienses en la Argelia de 1996, es decir, en aquel tiempo en el que los lobos, ya fuesen barbudos iluminados o uniformados del ejército gubernamental, arrasaban a sangre y fuego unos de los países más grandes y despoblados del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos monjes basan su vida monástica en la Biblia, según la Regla de San Benito (siglo VII), por la cual optan la mayor parte del tiempo por el silencio, no practican el proselitismo ni tratan de evangelizar, oran siete veces al día, viven de lo que les da la tierra, albergan al prójimo y comparten lo que tienen con él, en especial si es pobre y extranjero. Fomentan las relaciones con los vecinos, sobre todo durante periodos de inseguridad y restricción. Y eso es precisamente lo que esos monjes, que fueron reales, practicaron en tiempos oscuros, en una tierra extraña para ellos, donde convivieron con musulmanes y ayudaron, incluso, al lobo que les amenazaba con morderles el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película, de ritmo lento y parsimonioso, acorde a la meditación y oración que rige la vida de estos tipos, sin embargo, tiene momentos de verdadera emoción. Nos cuenta la duda existencial que atormenta las conciencias de unos hombres de paz que, como haríamos todos, quieren conservar el pellejo, estando acosados por unos y otros, sabedores de que les quedan dos telediarios como se queden allí. Cualquiera de nosotros, seres de consumo racionales, hubiésemos tomado las de Villadiego. Al parecer eso mismo pensó toda la sociedad francesa tras enterarse de lo que allí ocurrió. Nadie entendió la decisión de estos anacrónicos seres a los que no les invade la codicia ni el consumo. Nadie comprendió que, pese a los avisos y advertencias, pese a las sugerencias de los gobiernos francés y argelino, no abandonasen el barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un momento sublime de la película (uno de ellos) en el que uno de los monjes, durante una de las reuniones que tienen para tomar una decisión que ha de ser conjunta sobre si marchar o no (nada de que cada uno decida lo que quiera), sabedores como son de que el pueblo junto al monasterio depende de ellos, de su consulta médica, de su huerto; como decía, en una de esas reuniones, uno de ellos dice una frase que puede resultar absurda y kamikaze, pero que no deja de ser honesta, épica y clarividente: “el pastor verdadero nunca abandona al rebaño cuando viene el lobo”. Pero no crean que la película trata de magnificar esa decisión suicida que tomaron estos ocho monjes en medio de la tempestad; al contrario, la narración nos cuenta las terribles dudas existenciales que acucian la conciencia de estos hombres humildes, la necesidad que tienen todos ellos de vivir, aunque hayan elegido una vida de retiro, silencio y meditación. La escena de la cena, con los monjes riendo y recordando sus vidas en silencio, conocedores de su destino, con la música de “El lago de los cisnes” de &lt;em&gt;Tchaikovsky&lt;/em&gt; de fondo, pone un nudo en la garganta, por muy machote que uno sea, incluso estando atufado de calor como estaba yo en esos infames cines con nombre de insigne compositor de ópera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si hay una escena con la que me tengo que quedar, ésa es la que protagoniza, cómo no, mi venerado Michael Lonsdale. Es un diálogo en el que &lt;em&gt;Luc&lt;/em&gt;, el cura anciano y asmático que a su vez es médico, expone a &lt;em&gt;Christian&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Lambert Wilson&lt;/em&gt;), el prior, su intención de quedarse en el monasterio. Y entre otras cosas le confiesa resignado que a esas alturas de su vida (él que tuvo que lidiar con el mismísimo diablo, es decir, los nazis), no teme a terroristas y ejércitos, ya poco le pueden hacer, entre otras cosas porque se siente un hombre libre y, por tanto, ni la muerte ya le asusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, ya saben, como dice el hombre sabio: esto es como todo y para gustos los colores. Pueden quedarse en sus casas con el culo acomodado bajando películas y viendo televisión para gilipollas, o bien pueden levantarse y hacer muchas otras cosas, entre ellas ver esta magnífica, dura y emotiva película que les permitirá sentirse, aunque sea durante un rato, hombres libres. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="430" height="271" src="http://www.youtube.com/embed/w0lg3uu4cAY" frameborder="0" allowFullScreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8571922007507402663?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8571922007507402663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8571922007507402663' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8571922007507402663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8571922007507402663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/01/hombres-libres.html' title='Hombres libres'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/w0lg3uu4cAY/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8868369862991046123</id><published>2011-01-02T17:26:00.010+01:00</published><updated>2011-01-07T01:48:54.317+01:00</updated><title type='text'>La infancia recuperada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;De niño sufrió el divorcio de sus padres, lo que le obligó a crear un amigo imaginario para poder superar el trauma de una separación que, como en otros casos parecidos, es incapaz de ser asimilada por mentes que todavía no se han abierto a un mundo en el que nadie avisa de su complejidad. Eso le dejó marcado para el resto de su vida, así que emuló al excéntrico James Stewart en la genial “Mi amigo Harvey”, y creó para sí mismo un ser imaginario (no un conejo de dos metros como Harvey) que le permitió de alguna manera sobrellevar una infancia solitaria. Lo que no sabía ese niño es que su amigo imaginario, años después, se convertiría en realidad en forma de celuloide, y que esa realidad conmovería para siempre a millones de personas a través del planeta, pasando de generación en generación, como si fuera el legado de un mesías. Como otros muchos genios a lo largo de la Historia, se vio abocado a rememorar aquellos tiempos que tanto le marcaron y que, de alguna forma, le convirtió en una de esas mentes superiores incapaces de convertirse en adultos, pero capaces de cambiar el mundo. De alguna forma, esos personajes únicos se ven obligados a recuperar su infancia de manera eterna, mientras el resto navega por la vida olvidando a los niños que una vez fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los fastos de la despedida de año, recorriendo una ciudad ebria que se balanceaba camino de casa, observaba las distintas formas que tenemos para celebrar que seguimos un año más entre los vivos. Unos iban cantando agarrados como si fueran viejos camaradas, otros iban dando patadas a las persianas de las tiendas, intentando mostrar, estupidez aparte, un lado rebelde que sólo sale cuando van hasta las cejas. Mientras veía a la gente salir de las distintas fiestas que pueblan la ciudad, reflexionaba sobre los propósitos de enmienda que todo el mundo se plantea por el mero hecho de escuchar unas campanadas a media noche de un día determinado; o bien sobre las buenas intenciones futuras tras la ingesta de doce uvas que nos harán ver la luz sobre las cosas de la vida que no nos gustan y que deseamos cambiar. Pensamos que todo va a ser distinto, que vamos a ser mejores, que encontraremos trabajo, que adelgazaremos milagrosamente ocho o nueve kilos, que se curarán vicios que arrastramos desde siempre, que seremos mejores personas y que nunca más nos dejaremos llevar por la ira, la envidia, el egoísmo, la arrogancia y la vanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pensaba que cualquier otro día del año sería el adecuado para llevar a cabo esos propósitos, aunque ya se sabe eso de que nadie cambia, sólo nos volvemos más viejos, más lentos y más cansados. Reflexionaba todo eso mientras regresaba a casa en un autobús que recorría la ciudad de una punta a otra. Resguardado por mi música, en una esquina de la última fila, mirando por la ventana los rostros de la gente que a esas horas poblaban la urbe. Y me fijé en una chica morena, joven, bella, con ojos vidriosos y tristes que, seguramente, tendría una explicación en algún tema sentimental; o en la cabeza gacha de aquel hombre con las manos en los bolsillos, solitario, con la mirada perdida en el suelo, absorto en su mundo, pensando en que quizás no hay futuro, o que quizás sí; o el del peculiar travesti chino que se sentaba a mi lado, con la mirada traviesa, burlando las miradas de todas y todas, como si el futuro para él/ella fuese siempre el mismo, el de la incomprensión y la burla por una postura vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo se puso azul con una luna en cuarto menguante espectacular que hacía tiempo no vivía. Por una vez no me tropecé con alguna reyerta camino de casa, tan propia de mi barrio y de esa noche, si bien la sangre del suelo que había junto a mi portal indicaba que faltó poco para presenciar un suceso chungo. Llegué a mi casa casi de día y apenas pude conciliar unos pocas horas de sueño. Comí un poco e hice algo que llevo tanto tiempo sin hacer, pero que de alguna manera me hizo recordar navidades de infancias perdidas: encendí el televisor. Con las cadenas que tenemos y, sobre todo, con los mercaderes que las manejan, uno no puede esperar encontrar rastro alguno de épocas pasadas que, guste o no, en algunas cosas eran mejores. Sorpresivamente me encontré con que uno de los canales, ése que ahora ha sido adquirido por la infame cadena amiga, había programado dos obras maestras imperecederas que una vez pergeñó la mente de un hombre que nunca ha dejado de ser un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La he visto millones de veces, aunque no la pude ver en cine en su día cuando se estrenó y yo era un niño. Es la historia de un extraterrestre cabezón, feo y perdido que sólo desea regresar a su casa. Pero también es la historia de una amistad con un niño solitario e incomprendido por la madre y el resto de críos y hermanos. Nadie me llevó a verla porque no era algo que se barajase demasiado en mi familia, eso de ir al cine, quizás por eso no podía ser de otra forma que las veinticuatro imágenes por segundo pueblen mi mundo y mi subconsciente. Ya más adulto pude verla en vídeo, en aquel formato de tres letras que con el tiempo se gasta por el paso de los cabezales sobre la cinta. Ya la habían puesto otras navidades, pero yo era más joven, y puede que más optimista ante las cosas de la existencia vital. Y me sorprendí enganchado a ella, a pesar de las interrupciones publicitarias. Eso sí, cambié el idioma de proyección, ya que me resulta imposible escuchar la superchería del doblaje, aunque me haya criado con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía a día de hoy hay gente que le niega el pan y la sal a este niño barbudo con gafas y gorra de beisbol que ha regalado al mundo una decena de obras maestras. No sólo ha hecho feliz a varias generaciones con películas para todos los públicos, sino que también ha narrado como nadie el lado oscuro del ser humano. Sólo él pudo mostrarnos lo que se siente en una ducha antes de que te vayan a gasear por tu origen religioso, en aquel infame lugar cuyo lema en la puerta de entrada era “el trabajo os hará libres”; sólo él podía mostrar el final de la inocencia de un niño en un campo concentración y mostrar el apocalipsis atómico; sólo él podía mostrar la infamia de la esclavitud y la dignidad del hombre; sólo el podría mostrar en primer plano el horror antes de entrar en combate y la carnicería humana en una playa donde hombres hechos y derechos llamaban a sus madres con las tripas fuera; sólo él podría contar las pesadillas que pueblan las mentes de carniceros a los que han encargado vengar al pueblo que decían era el elegido, su propio pueblo, por otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho, en un curso del paro al que asisto desde hace unos meses, y que me hace poner los pies en la tierra para aprender cualquier cosa que me saque del arroyo, si al final no consigo ganarme la vida gracias al cine, tuve que aguantar a un tipo que decía llamarse profesor y que nos iba a hablar de cine documental. Por lo pronto, lo infame fue descubrir que el personaje, de origen cubano, se había preparado la clase memorizando unas citas de autores profundos, para hacernos ver lo retórico e intelectual de su existencia. Todo muy bonito, pero sin noticias de cómo estructurar y contar una historia, de explicar qué es un total o un plano recurso, de cómo hacer una escaleta o el sentido de la narración en off, y las distintas formas de lenguaje documental que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El genio cubano se dedicó a hablarnos de sus gustos, obviamente todos antiguos, como si todo lo que tenga un sabor moderno fuera una hez inmunda, como si estuviera ante un tertuliano de Garci. Sólo existen autores europeos, soviéticos u orientales, según él. Independientemente de gustos, que indudablemente son respetables, no pudo faltar la cansina coletilla que tardaba en llegar: “Ah, y que les quede claro, yo detesto el cine comercial y Spielberg es una mierda”. Los presentes en la clase, los que quedaban porque el pavo había largado a la mitad ante lo absurdo y espeso de su sistema pedagógico, se callaron, básicamente porque a todos lo del cine les daba igual y bastante hacían con aguantar el truño de clase que estaba soltando el pariente lejano de Cabrera Infante. Por desgracia para él, en la misma aula había un tipo con gafas de aspecto tranquilo, pero espíritu de bronca tabernaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi subconsciente se paseaba una imagen mía amartillando la cara del individuo sin piedad, esperando la expulsión de la escuela super guay a la que asisto. Fue sólo mi subconsciente oscuro, pero obviamente no me iba a callar ante algo así. En cuanto escuchó eso de que estaba ahí para dar clase y que a lo mejor la única mierda eran sus gustos, la cara le cambió y empezó a justificarse y mirar su chuleta donde tenía cuatro garabatos con los que cubrir el expediente y luego cobrar. Por suerte, el individuo sólo dio clase un solo día de cinco horas. Enseguida regresó el honrado titular, competente y serio, que siguió explicando los intríngulis de la gestión de bases de datos, alejada de Tarkowsky y Vertov, pero que puede que nos dé de comer un día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé de ver la película, resacoso y cansado, pero igual de conmovido de cuando la vi siendo un imberbe que soñaba con contar historias. Revisitar esa escena de ranas huyendo de la muerte y un niño borracho besando a una chica mayor que él, sigue siendo un ejemplo de imaginación, poesía y puesta en escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gordo inglés, un judío autriaco ácido e irónico (que huyó de su país para contarnos, entre otras muchas, la inmortal historia de un oficinista trepa que descubre la dignidad) y el eterno niño barbudo que no desea crecer, como si fueran en un avión y yo fuera a contar un chiste, representan quienes me hicieron tomar una decisión peligrosa e inconsciente en mi vida. En especial gracias a éste último debo la vida que tengo, para bien o para mal; a él, y a unos pocos más, les debo mi manera de ver la vida y de moverme por el mundo. Sus películas fueron el amigo imaginario que me han acompañado mientras mascaba mi soledad, y que todavía a día de hoy lo siguen haciendo. Cada vez que leo su nombre en un proyecto, sé que, me guste más o menos, no me lo puedo perder. Cada vez que escucho los acordes de la música creada por otro genio universal, y que siempre acompañan sus películas, quien está contemplándolas es un niño con gafas, asmático, miedoso y tímido que, de alguna manera, sueña con historias imposibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz año. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="295"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MwNuAz-Yt8k?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MwNuAz-Yt8k?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="295"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8868369862991046123?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8868369862991046123/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8868369862991046123' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8868369862991046123'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8868369862991046123'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2011/01/la-infancia-recuperada.html' title='La infancia recuperada'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-3763053388271264478</id><published>2010-12-25T18:19:00.012+01:00</published><updated>2010-12-25T18:54:12.364+01:00</updated><title type='text'>Cuéntame una historia, chico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Imaginen un mundo en el que no existieran las historias. O lo que es peor, imaginen un mundo en el que existieran, pero que no pudieses tener acceso a ellas. Nunca sabrías si Ulises llegó a su Ítaca añorada, o sucumbió al dulce canto de las sirenas. No tendrías conocimiento de si aquel tipo de la triste figura fue derrotado por ruedas de molino. Desconocerías el destino final de Long John Silver, ese pirata de pata de palo. No habría noticias de un monstruo milenario que cruzó océanos de tiempo para satisfacer su sed de sangre. Ni conocerías las aventuras de un genio, adicto a la cocaína y a tocar el violín para sobrellevar su existencia, mientras deduce por simple observación el más enrevesado de los misterios. No recorrerías el Misisipi en una balsa, huyendo de la incomprensión y la ignorancia. No lucharías contra una temible ballena blanca, ni sobrevivirías flotando sobre un ataúd en alta mar. No empuñarías una espada en compañía de otros tres para defender al rey de conspiraciones oscuras. Nunca visitarías el Perú buscando a un amigo secuestrado, en compañía de tu perro fiel y un borracho barbudo capaz de elevar a categoría de arte el insulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es la última entrada del año, no sabía muy bien que contar en ella. Dudaba si escribir sobre una ley de descargas de la que todos hablan, todos opinan, pero que nadie entiende, y que dicen es la garantía de futuro para los que intentamos contar historias; o dudaba si cerrar el año escribiendo sobre una crisis de la que no salimos nunca, en la que cada vez se hunde más gente, y que cada vez es más oscura; o escribir sobre un megalómano que se quiere mucho mirándose al espejo, del que todos hablan para no hablar de otras cosas, y que entrena al equipo de mi vida. Pero no se me da bien elucubrar sobre esas cosas, así que voy a contarles una historia, o mejor, recomendarles una para acabar el año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, tras los fastos, cenas, sidras, vídeos de bodas pasadas y recuerdos de un año complejo, cuando ya todo el mundo se retiró, me puse un tazón de cola cao caliente con un chorro de coñac, como hago siempre, y decidí esperar al alba de la mejor manera que conozco: viendo una película. En concreto escogí una que había visto en su momento en el cine, que me perturbó, pero que curiosamente luego olvidé. Ayer decidí revisitarla, quizás porque tenía la sensación de que la película en el fondo me gustó mucho. Es un producto típico de la factoría de esos dos hermanos judíos con cara de estibadores de Baltimore que se apellidan Weinstein. Sus películas parecen pensadas para ganar oscars de Hollywood, y generalmente los suelen conseguir. Sus historias suelen tener un mensaje con claro trasfondo universal. Algunas son meros productos, pero algunas otras se han convertido en clásicos imperecederos. Ésta en concreto también acaparó premios y fue una de las que se llaman “películas del año”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premios aparte, que nunca debe ser motivo para movilizarse y ver algo, la película la dirige un tipo que nunca me produjo grandes sensaciones con sus dos películas anteriores. Primero aquella del niño bailarín, que la tengo casi olvidada, salvo la impresión de que al final de la historia quería reventarle una silla en la cabeza al niño de marras. Después hizo un tostón en el que di unas cuantas cabezadas sobre varias historias contadas en épocas distintas, pero en horas parecidas, donde destacaba la interpretación de un grande de nuestro tiempo como es Ed Harris. Ambas películas recibieron multitud de premios y su director, Stephen Daldry, en seguida fue reconocido como uno de los narradores a seguir. A mí, sin embargo, no me produjo nada especial, por lo que el visionado de su nueva obra, “El lector” (The reader), no me hacía esperar algo demasiado bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una película basada en la novela escrita por un juez alemán llamado Bernhard Schlink en la que, entre otras cosas, narra los juicios a personas involucradas en los crímenes del Holocausto. Esa etapa de la Historia (de las muchas de ese tipo que ha habido y seguirá habiendo) en la que los lobos decidieron acabar con el ganado, mientras los pastores miraban hacia otro lado. El libro fue un éxito planetario, traducido a multitud de idiomas, y llevado finalmente al cine en inglés, como no podía ser menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede contar mucho de ella porque sería desvelar mucho de ella. Sólo les digo que es una historia sobre la dignidad que todos tenemos y hasta donde te puede arrastrar el intentar mantenerla. Es una película que habla de la culpa en proporciones bíblicas, del descubrimiento de la carne, de la vergüenza en su grado más extremo, de la búsqueda del perdón. Creo que es una historia perturbadora, demoledora en algunos momentos, con una actriz en estado de gracia, una especie de Bardem con tetas que se deja el pellejo en cada papel. No les puedo contar más. Si la han visto ustedes, y opinan como yo, bienvenidos sean. Si la han visto, y les parece una mierda, ya saben eso de los gustos y los culos, así que allá ustedes. Y si no la han visto, no deberían tardar en hacerlo, para que, al terminar la proyección, comprendan mi introducción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, en estos tiempos oscuros, de futuros inciertos, donde se debate si una ley puede o no regular la cultura del futuro, donde las empresas cierran y echan a más gente a la calle, donde no valen los jóvenes ni los menos jóvenes para ningún trabajo, donde se contrata barato, donde nadie se queja y nadie se une, donde los políticos sólo miran el rédito electoral y no el bienestar general, donde los ricos son más ricos que nunca, donde se siguen leyendo noticas de muerte en fronteras de forajidos de leyenda, donde los don nadies siguen siendo anónimos en las necrológicas, donde suicidas criados en la miseria, convencidos en más allá lujuriosos, siguen llevando la muerta allá donde pueden, donde desvelar secretos es perseguido. En un panorama así, donde se podría vislumbrar en el horizonte a los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgando sonrientes, no está de más decir lo que esa revisora de tranvía, llena de dignidad y vergüenza, le dice a su amante adolescente: cuéntame una historia, chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;object width="430" height="266"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Ik1R4cqSWwA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Ik1R4cqSWwA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="430" height="266"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-3763053388271264478?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/3763053388271264478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=3763053388271264478' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3763053388271264478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3763053388271264478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/12/cuentame-una-historia-chico.html' title='Cuéntame una historia, chico'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8983412004285660231</id><published>2010-12-05T02:22:00.024+01:00</published><updated>2011-12-09T06:16:22.173+01:00</updated><title type='text'>El actor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: courier new;"&gt;La primera vez que le vi en una pantalla hacía de novio chulo putas celoso de, en aquel momento, una prometedora y bella Ariadna Gil. Luego siguió su carrera en papeles muy ligados a personajes macarras, marginales, degenerados o yonkis. Quizás le daban esos papeles por su peculiar careto. Su timbre de voz en aquellos tiempos era espantoso y apenas se le entendía cada vez que soltaba un diálogo, pero su físico tenía cierto magnetismo y ante todo una presencia poderosa. Con los años fue corrigiendo sus problemas de dicción y empezabas a ver a un intérprete que te lo creías en todos los registros, y que intuías se entregaba hasta el desfondamiento para hacer auténticos a sus personajes. Años después, es uno de los actores más celebrados del planeta. También es de los más odiados, en especial por estos lares, pero por motivos que tienen que ver con su constante posicionamiento en cuestiones políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que ayer fui testigo de lo que, desde mi punto de vista, es una los mejores esfuerzos interpretativos que he visto en los últimos tiempos (obviamente hay otros muchos que también me han impresionado, se me ocurre ahora el Daniel Day-Lewis de Pozos de ambición). Así que, en un día histórico como el de hoy, en el que los tipos de camuflaje y botas con refuerzos han tenido que salir para mandar a currar a unos señores con sueldos de ejecutivo, quería hablar de otra peculiar profesión, no tan vital como la de controlador, pero que tiene su aquél ya que también se encuentra en el escaparate de la crítica: estoy hablando de los cómicos, esos a los que a veces se les conoce como titiriteros (cuando se les quiere insultar), a veces como faranduleros (cuando se les quiere trivializar), pero especialmente conocidos como actores (cuando sencillamente se les debe definir por hacer su trabajo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto lo hago después de ver la desgarrada y emotiva interpretación de Javier Bardem en la última tragedia del siempre irregular, pero poderoso visualmente, Alejandro González Iñárritu, ese director intenso que trata de mostrarnos la vida en su lado más crudo, pero que siempre olvida que sí, que la vida es así, pero que incluso en esas situaciones debería haber algo de humor, aunque sea negro, porque tanta intensidad casi te obliga a pensar que mejor nos tiramos todos por un puente. Supongo que su pose de artista profundo le impide hacerlo, o quizás simplemente no sabe poner una nota de humor a ningún tema, salvo aquel mendigo existencialista que se reía con peculiar ironía de aquellos dos pijos que se querían matar entre sí en “Amores perros”, aunque aquello lo escribió Guillermo Arriaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los actores son una especie singular. Gente cuyo oficio no es imprescindible, pero cuya labor merodea durante nuestra existencia, nos guste o no. Es un oficio tan antiguo como el otro oficio más antiguo del mundo. De hecho, algo tienen en común: ambos se desnudan a su manera... y lo hacen por dinero. Es muy complejo mostrar ciertos sentimientos ante miles o millones de personas. Hay que tener un cuajo importante para hacerlo, ya sea llorando, riendo, follando o matando. Al mismo tiempo, es uno de los trabajos más privilegiados del mundo. Eso de un día ser un tipo con sombrero y látigo que huye delante de una bola gigantesca, otro día un tipo duro que lleva un bar allá en África, y al siguiente un tipo que recorre la Galaxia con una espada láser, son los deseos que tendría cualquier mortal que desea huir de su anodina realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años he compartido trabajo con ellos cuando trabajaba en series de ficción en la tele, pero apenas tenía relación o contacto, es lo que tiene llevar exteriores, o hacer la producción por delante del resto del equipo. Obviamente, ahora que ya he dirigido unas cuantas cosas, aunque sean pequeñas, y que es el objetivo que me he marcado en la vida (además de inventar historias sobre el papel, obviamente), he descubierto de cerca el apasionante proceso de trabajo que significa recrear a otras personas, a otros oficios, a otras vidas. Hacerlo real, creíble, como si la cámara sólo fuese un testigo anónimo que observa de manera indiscreta los vericuetos de la vida de unos personajes que tienen la responsabilidad de dar la cara por una historia, por infinitas historias. Cuando lo que ves en la pantalla desparrama verdad, entonces te da igual que el tipo que está ahí pegando tiros, soltando un monólogo o mascando su soledad ante un espejo, al terminar el último plano de la jornada se pire a su casa como cualquier otro hijo de vecino; cuando lo que ves te hace olvidar durante dos horas que el tipo que pone cara a una persona irreal se llama fulanito, es actor, encima es famoso, y puede que hasta te caiga mal; cuando todo eso pasa, y pasa bastantes veces, sencillamente no hay sinfonía, ni libro, ni oda que lo supere. Cuando una mirada en primer plano muestra desgarro, alegría, furia, dolor, tristeza, sólo te preguntas cómo lo pueden hacer, cómo pueden elevar a categoría de arte algo que se hace con la única herramienta que poseen: su propio cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que hay actores pésimos, y por supuesto que se endiosan (quién no lo haría si todos los días te ven millones de personas). Por supuesto que tratar con algunos de ellos a veces es complejo, por no decir que insufrible. Algunos abren la boca y sólo saben decir chorradas, o cosas obvias. Algunos son capaces de ir por la vida como si les hubieran metido un palo por el culo, convirtiéndoles en unos gilipollas integrales. Todo eso es así, y pasa a menudo. Pero incluso cuando todo esto pasa, pero el resultado de su trabajo es creíble, lo compensa todo. Claro que también son muchos los que respetan su trabajo al máximo, que lo ven como lo que debe ser: un oficio difícil, complejo, inseguro, temerario y trascedente al tiempo. Su vida consiste en hacer felices a los demás, y lo hacen frente a todos y frente a todo, sin la ayuda de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer fui testigo de un momento así. Generalmente me da igual que el actor sea del método, que se lleve el personaje a su casa, que sufra todo el proceso, o que simplemente use tres o cuatro artificios para hacer su trabajo. Si el espectador (porque yo sigo siendo ante todo un espectador) cree todo lo que ve, se convence de que esa persona de la pantalla es real como la vida misma. Es entonces cuando se produce un fenómeno único, un fenómeno en el que el tipo sentado en la butaca le da la mano al tipo que se proyecta a través de un halo de luz,y le susurra al oído: “te sigo hasta el infierno si es necesario, ya seas un asesino legendario, un oficinista trepa solitario, o un ex-asesino de niños y mujeres en el viejo Oeste. Te creo, me creo lo que haces, me creo lo que dices, y siento lo que tú sientes, y por ello te acompañaré hasta el final, sea éste el que sea”. Cuando eso pasa, cuando el personaje cobra absoluta realidad, se puede decir que no hay oficio más sublime en este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, al menos yo, le di la mano al desgarrado tipo al que le quedan dos telediarios y recorre una Barcelona oscura, violenta, cruel, creíble, pero curiosamente hermosa (al contrario que la postal-estafa que trataron de vendernos Roures y Allen), intentando atar los cabos de una vida que se le escapa entre los dedos de las manos como si fuera la arena de la Barceloneta. Ayer olvidé el nombre del actor al que unos odian por lo que dice tras una pancarta, o por la mujer (también actriz) con la que comparte su vida. Ayer vi a alguien real que sólo quería sobrevivir, el único motivo por el nos movemos en este mundo cruel. Ayer vi a un actor inmenso haciendo su trabajo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="272" width="440"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fFqi_APab30?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/fFqi_APab30?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="440" height="272"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8983412004285660231?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8983412004285660231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8983412004285660231' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8983412004285660231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8983412004285660231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/12/el-actor.html' title='El actor'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2656525238248791462</id><published>2010-11-20T20:41:00.018+01:00</published><updated>2010-11-23T03:41:11.767+01:00</updated><title type='text'>Oda a un don nadie</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En esta vida sólo hay dos hechos que son ciertos y demostrables: todos nacemos solos y todos moriremos solos. Son dos verdades como dos templos. Nadie estará a tu lado cuando la Parca, esa revienta-fiestas legendaria, decida llamarte. Nadie te salvará en el último instante, ni tenderá su mano para que te agarres, ni te esperará al otro lado. La cosa no pinta demasiado bien, la verdad, pero dicen las malas lenguas que, al menos, queda el consuelo del camino que uno recorre entre la salida y la meta. Dicen esas malas lenguas que es lo interesante, lo que merece la pena, lo que compensa tan terrible y solitario final. Pero qué ocurre cuando ese camino inicialmente apasionante se convierte en un valle oscuro, inhóspito y cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya unos días leí &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Muerte/don/nadie/elpepusoc/20101111elpepusoc_1/Tes"&gt;un reportaje que fue portada de un conocido periódico&lt;/a&gt;. Imagino que alguien que lea estas líneas le sonará la historia si lo leyó como hice yo. No sé la impresión que pudo causar a cada uno lo que allí se contaba. Supongo que le parecería terrible durante unos instantes, pero luego a otra cosa mariposa, que la vida son dos días. A mí me dejó durante un rato con la cabeza gacha, negando con ella, meditando si realmente esto merece la pena. Tras leer la noticia, me propuse que, al menos por mi parte, la cosa no iba a caer en el olvido. Que esta historia sería una más de este blog, que al menos aquí quedaría registrada, que yo no la olvidaría y que me acompañará siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Ramiro Álvarez. No deja de ser un nombre más, vulgar, corriente y moliente. En principio podría ser la historia de cualquiera de ustedes, de un hombre normal con una vida rutinaria, con sus sueños, sus desventuras, sus anhelos, sus recuerdos, sus amores, sus desamores, sus amistades, sus desencuentros, sus tristezas, sus alegrías, sus nostalgias, sus secretos, sus verdades, sus mentiras. Debería ser la vida de uno más de nosotros, de un común y vulgar ser humano lleno de virtudes, defectos e imperfecciones. Debería serlo y así lo fue hasta que, con cuarenta años, el destino, el azar, o el tramposo que organiza todo esto, decidieron que su vida sufriría un giro de 360 grados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de los años noventa, cuando el rey ladrillo abrió el mercado de la mascarada y todos acudieron a comprar como si la vida les fuera en ello, Ramiro sufrió el primer revés del que nunca se recuperó. El cruel azar hizo que su mujer le abandonase fruto de un ataque al corazón, siendo joven y madre de dos hijos. Como las desgracias nunca vienen solas, al año siguiente cerró la fábrica de piezas de coche donde trabajaba. Con la peligrosa edad de cuarenta años, la vida se tornó en azul oscuro tirando a muy negro para Ramiro. Consumido el dinero de la indemnización, sin un trabajo que le sacase del agujero, sin un porvenir, tomó la senda que sólo toman unos pocos, esos a los que la sociedad no considera y que pueblan las esquinas, los cajeros, los bancos, las alcantarillas. Da igual que quien les mire sea más facha que el bigote de Millán Astray o más rojo que las gafas de Carrillo. Ninguno de ellos se atreverá a mirar de frente a un tipo tirado en la calle. Si alguien toma esa senda se convierte en el último peldaño de la escala alimenticia, se convierte de la mañana a la noche en un desaparecido en vida, en un hombre invisible que rebota con las paredes, en un don nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, algunos de ellos, en ese camino hacia el cementerio de elefantes viejos e inútiles se llevan consigo lo único que un hombre tiene al nacer, que a veces se fomenta, que se promueve en ocasiones, y que no suele usarse muy a menudo. Es el único bien no material que uno esculpe a lo largo de la vida y que te acompañará a la tumba. Se llama dignidad. Imagino que muchos no estarán de acuerdo. Dirán que no es cierto, que tomar esa senda es el camino fácil, que hay que luchar hasta el final, que la vida no regala nada, que hay que enfrentarse a ella, que hay dejarse la piel, aunque sea por lo hijos. Probablemente tengan razón. Pero a veces las cosas no son tan fáciles. Las puertas se cierran, el teléfono deja de sonar, la gente te olvida en una vida que va demasiado deprisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramiro pensó que tomaría ese camino, esa senda, que sería un invisible más, pero antes decidió que su dignidad le impedía arrastrar a sus hijos con él, que no pagarían sus errores, o al menos que tendrían una oportunidad. Los dejó en buenas manos y luego desapareció. Nunca pidió nada, nunca se quejó, nunca reclamó una ayuda. Es cierto que se la ofrecieron, pero él no quiso aceptarla, salvo la de su anciana madre que le ayudaba con dinerillo suelto, como si fuera un niño, para que pudiera comprar tabaco. Incluso cuando ésta murió, no acudió al entierro por miedo a lo que le dijeran, a que se apiadaran de él. Vivió su dolor en solitario, en algún descampado, en algún puente lejano. Se convirtió en una sombra más de las que se aferra a un tetra brik con el que pasar los días, un anónimo que esquivamos con nuestra mejor cintura cada mañana al ir al trabajo, al que no queremos mirar a los ojos, quizás por miedo a vernos en un espejo con un reflejo demasiado oscuro, a darnos cuenta de que más dura será la caída y que nos puede pasar a cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hijo, Luis Ramírez, delineante que se acerca a la treintena, un día de hace semanas tuvo la curiosidad de teclear el nombre de su padre en un buscador de internet. Llevaba mucho tiempo sin saber de él y quién sabe lo que la Red de redes te puede ofrecer. Y lo que obtuvo fue la certeza de que su padre había muerto de un infarto en la calle, meses atrás, con sesenta años. Murió solo, como había vivido los últimos veinte años. Nadie fue a su entierro. El caso salió a la luz hace poco y fue una de las noticias del día. Las autoridades tiraron balones fuera. Nadie sabe qué pasó. Nadie sabe quién no quiso, u olvidó, preguntarse si ese tipo que murió en la calle podría ser conocido de alguien, o si tenía algún ser querido que le añorase. Es lo que tiene ser una sombra: como tal vives, como tal mueres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será la primera vez que algo así suceda y seguramente no será la última. Imagino que es más habitual de lo que pensamos. Nadie puede reprochar nada al hijo, ni a la familia, que intentaron ayudar a un hombre que había tomado una decisión dura y difícil: convertirse en uno más de los muchos don nadies que cada vez con más frecuencia deambulan a nuestro alrededor sin que apenas nos demos cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabe el destino que nos espera. La zancadilla que te puede poner. Nadie sabe nada, que decía el sabio. El caso es que yo no puedo dejar de pensar en ello. Lo pienso cuando camino por la calle y veo a esos ancianos encorvados e imposibilitados, olvidados de sus familias, acompañados por desconocidos de tierras lejanas que, también convertidos en don nadies, huyeron de su mísero presente para sobrevivir en un mundo que no es mejor que el suyo; lo pienso cuando veo al harapiento barbudo que me encuentro cada día a la salida del metro y me mira con su cara de iluminado, esbozando una sonrisa del niño que alguna vez fue, como si conociera un secreto que yo desconozco; lo pienso cuando veo a todos los desesperados que se pasean por los vagones del metro, soltando un discurso con el que subes el volumen de tu pequeño aparato de música; lo pienso cuando veo la foto de un periódico donde un tipo importante del FMI pasa junto a un desarrapado que desde su esquina alza una lata para pedir una moneda, una imagen que es una incómoda metáfora del mundo actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es una broma demasiado pesada. No nos dejan ver el prospecto antes de participar en ella. Es un hilo muy delgado en el que hay hacer equilibrio para no caer al vacío. Ni siquiera don nadie se escribe con mayúscula. Así que hoy, en un día oscuro, frío, denso, triste, quiero recordar a alguien que se llamó Ramiro Álvarez, que una vez tuvo un trabajo que perdió, una mujer a la que amó, dos hijos a los que abrazó, unos sueños que anheló, unos momentos que disfrutó, unos amigos con los que rió y una familia que no le olvidó. De don nadie a don nadie. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/pSius0BYeo4?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/pSius0BYeo4?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Su disco Funeral es un monumento y esta canción iba con el trailer de ese oscuro y magistral cuento llamado "Where the wild things are". Creo que es lo más adecuado para acompañar la triste historia de hoy. Siempre nos queda el consuelo de pensar que, alguna vez..., fuimos niños).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2656525238248791462?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2656525238248791462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2656525238248791462' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2656525238248791462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2656525238248791462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/11/oda-un-don-nadie.html' title='Oda a un don nadie'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2334461058147023677</id><published>2010-10-28T00:08:00.022+02:00</published><updated>2010-10-28T01:14:51.911+02:00</updated><title type='text'>Perdición</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cuando empecé este blog hace ya casi tres años, me propuse que sería un portal independiente al mundo que me ocupa tantas horas, que no es otro que escribir para una pantalla, o al menos intentarlo. Quería tener un lugar donde poder contar historias que no tuviesen relación con mi posible “producción fílmica”. Un lugar donde hablar de cine (especialmente), pero también de libros (cuando surge), de cómics (a veces), de series de TV (en ocasiones) y siempre de la vida en general. Un lugar donde contar pequeñas y grandes historias, reales, inventadas, o una mezcla de ambas. Decir lo que me salga del entrecejo en forma de idea, exabrupto, o relato, con un estilo claro, directo, emotivo, políticamente incorrecto y, por qué no, provocador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;101historias es una especie de confesor sin sotana antediluviana ni aliento a café barato. Una Fortaleza de la Soledad donde refugiarse y reflexionar, o quizás ser irreflexivo, que también. Un lugar lejano donde todos son bienvenidos y ninguno invitado. No es un país para viejos ni un mundo feliz, aunque intenta ser una habitación con vistas. Una frontera en la que no hay restricciones ni aduanas, sólo reflexiones, principios, algún código de honor, y muchas inquietudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cuáles son esas inquietudes? Pues las mismas que un día me movieron a lanzarme de cabeza a esa esta extraña locura que es el cine como oficio. Desde pequeño fui un peliculero que empezó dibujando las historietas de Tintín como si me sintiera el mismísimo Hergé, o copiando historias de guerra de las “Hazañas bélicas”, o recreando “grandes evasiones” y “desafíos de las águilas” con figuritas de plástico, cajas de cartón y un par de dados. Sin darme cuenta, en mi absurda y anhelada inconsciencia infantil, ya estaba contando historias. Sin darme cuenta, me estaba liando con una dama perversa con la que mantengo una impúdica, lujuriosa, pasional y compleja relación desde hace muchos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras han pasado por mi vida en forma de oficio, intentando convencerme de que ellas eran lo mejor para mí. Me ofrecían estabilidad y un futuro más despejado, y yo las hacía caso, las escuchaba y las seguía en su camino. Luchaba por llevar una vida normal, es decir, tener un horario de oficina, una nómina regular y unas vacaciones pagadas. Todo iba bien, aparentemente, hasta que siempre ocurría lo mismo: un canto de sirena se percibía desde una Ítaca lejana y revolvía mi interior. Como si fuera un zombi sediento de sangre, acababa volviendo a los lascivos brazos de esa misteriosa y oscura dama de mirada felina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ella y sólo ella la que me trae de cabeza, me hace sufrir, me hace vibrar, me lleva al éxtasis pleno. Juega conmigo, me abandona a mi suerte, desaparece sin dejar rastro tras usar mi cuerpo y mi mente, para luego volver traviesa, enfilándome con sus ojos de gata libidinosa, sonriendo con la comisura de sus labios, agarrando con fuerza mis partes, insinuando que “tú no te escaparás nunca”, diciéndome al oído que soy sólo suya y que siempre lo seré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando creo haber huido, vuelvo a caer en su juego, en su tela de viuda negra, en el perfume de su depravación. Olvido a las demás, sus buenas intenciones de estabilidad, de hacerme hombre de provecho, de tener un futuro más sensato. Pero mi lujuria siempre me vence. Vuelvo a caer en una aventura sin un porvenir definido, sin un claro final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estreno el objeto de una libidinosa historia que ha llevado unos años consumar. Ha costado lo suyo, pero ha merecido la pena. No sé adónde me llevará, pero que me quiten lo bailao, que dicen los castizos. Hace cinco años la pérfida dama volvió a visitarme, esta vez con un ajustado vestido negro que definía sus formas hasta el infinito, se había puesto una fragancia especial para la ocasión, una de esas que permanece por siempre en los entresijos de la memoria. Se acercó mirándome fijamente, con esos ojos felinos hipnotizadores, acerco su boca a mi oído y su profunda voz me prometió el éxtasis pleno. Me conduciría al paraíso del placer, pero me advirtió que no sería fácil, que me lo podría más difícil que nunca para poseerla de todas las formas posibles, que jugaría conmigo hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue: he sufrido como un cabrón, arrastrado como un sumiso, pero al final he disfrutado como el peor de los viciosos. He llegado a la cima, estoy con una sonrisilla post-orgasmo de gilipollas, observándola a ella, admirando sus pecaminosas formas que nunca envejecen. Respirando profundamente, empapado en sudor, la veo sonreír como una niña traviesa, mientras me mira con sus ojos de gato. Al final, se ha incorporado, se ha vestido y me ha dicho al oído que lo disfrute, que ahora se marcha, pero que me preparé porque regresará, sin avisar, como siempre, con mayor imaginación, con más perversiones que cumplir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy tumbado echándola de menos, dudando si regresar con alguna otra que me haga sufrir menos, que me asegure un futuro, que me haga sentir una persona normal. Voy a hacerlo... Aunque sé que soy un hombre débil al que siempre vence una mirada felina. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jFuSzVD47u0?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/jFuSzVD47u0?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(Hoy estrenamos Tchang)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2334461058147023677?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2334461058147023677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2334461058147023677' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2334461058147023677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2334461058147023677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/10/perdicion.html' title='Perdición'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8271285524986046757</id><published>2010-10-04T12:21:00.006+02:00</published><updated>2010-10-04T15:04:52.499+02:00</updated><title type='text'>La conjetura de Perelman</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nadie consiguió solucionarlo en cien años. Ni los más sabios, ni los más preparados. Era una de las suposiciones más anheladas de resolver por genios de cada esquina planetaria. Incluso había una recompensa millonaria estilo “western” para aquel ser de otro mundo capaz de deducirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer venía &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/genio/hombre/enigma/elpepusocdmg/20101003elpdmgrep_1/Tes"&gt;un impresionante reportaje en “El País”&lt;/a&gt; sobre un genio indescifrable llamado Gregory Perelman. Hace ya un siglo, otro iluminado de las matemáticas, un francés llamado Henri Poincare, desarrolló una serie de problemas a los que fue dando solución, desarrollando de esta forma una rama de la ciencia conocida como Topología, que es la ciencia que, básicamente, te explica que entre una taza de café y una rosquilla hay pocas diferencias, o llegando más allá, entre un triángulo y una circunferencia, por el hecho de que uno se puede transformar en el otro, sin necesidad de romperse o rasgarse. El caso es que para uno de los problemas, Poincaire no fue capaz de encontrar solución, concretamente para las cuatro dimensiones, es decir, los objetos dotados de un agujero. Para el común de los mortales, entre los que me encuentro, todo esto nos suena a chino, pero al parecer la resolución de este problema de matemática abstracta permite descubrir la forma del universo, y todo lo que ello supone como es ir encontrando una respuesta a este sinsentido en el que un día nacemos, y entonces nos planteamos ¿quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niño fui un desastre con las matemáticas, sin embargo, admiro a los matemáticos. Si el mundo fuese lógico, Dios sería matemático. La Biblia y El Corán serían un manual de trigonometría lleno de fórmulas, en lugar de cartas a los corintios o yihad enfurruñadas. Lamentablemente eso no ocurre y usamos el lenguaje de la moral, con lo que ello supone de definir si una cosa es blanca o negra, según ponga el culo en dirección a un lugar para orar. Las matemáticas son el único lenguaje universal, da respuestas a las preguntas, no hay blancos ni negros: o es cierto, o no es cierto; no engaña, no es deshonesta, no existe el blanco y el negro, ni circunloquios, ni eufemismos. Es un lenguaje puro. Por este motivo, Gregory Perelman, un iluminado llegado de otra dimensión, decidió mandar a recoger cebollinos a todo el mundo cuando se apropiaron de su trabajo. Lo peor de todo es que quienes lo intentaron fueron sus propios colegas matemáticos, y fue entonces cuando el mundo para Perelman se derrumbó. De golpe y porrazo lo que consideraba el único oasis honesto de una humanidad deshonesta, el mundo de las matemáticas, se fue al traste. Cuando Perelman resolvió el problema y lo colgó en la red de redes en tres fases, fueron otros los que se abalanzaron como hienas a decir que ellos habían sido los listos de turnos. El mundo perfecto en el que se había refugiado no existía como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que Perelman vive apartado de todo y de todos junto a su madre, que rechaza los premios que le dan, entre ellos un millón de dólares por resolver la conjetura, que no responde a entrevistas, que lleva el pelo largo, barba y pinta de vagabundo. El otrora violinista que no fue un niño prodigio, como le ocurrió a otros genios, y que desarrolló su genialidad poco a poco y con esfuerzo, dicen ahora que sufre el síndrome de Aspergen, es decir, una falta de comunicación total con el mundo, como lo sufrieron Bobby Fisher o J.D. Salinger. Sin embargo, sus vecinos mantienen lo contrario, que el huraño Perelman sale de casa y es cordial con la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su maestro Ruksín lo explica en el artículo de “El País”: "Para comprender a Perelman, imagínese que el teorema es como su hijo, que en la infancia pasó por una enfermedad grave, durante la cual no sabía si sobreviviría o no. Mientras no has demostrado el teorema, mientras continúa siendo una conjetura, es como tu hijo enfermo. Y Grisha estuvo junto a la cabecera de ese hijo nueve o 10 años, luchando por su vida y cuidándolo día y noche. Por fin, el niño sanó, creció, es fuerte y hermoso; pero te lo quieren robar y te lo secuestran. Para Grisha fue como un secuestro cuando trataron de apropiarse del resultado de su trabajo. No pudo aceptar que un teorema pudiera ser comprado, vendido o robado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho: el único Dios verdadero y puro ya no existe, también lo matamos... por un millón de dólares. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ksQs8HWVX1Q?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ksQs8HWVX1Q?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(está en inglés, pero se entienden algunas cosas... espero les ilumine...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8271285524986046757?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8271285524986046757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8271285524986046757' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8271285524986046757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8271285524986046757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/10/la-conjetura-de-perelman.html' title='La conjetura de Perelman'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2589541200413718046</id><published>2010-09-21T03:35:00.017+02:00</published><updated>2010-09-28T13:14:02.076+02:00</updated><title type='text'>El mañana me pertenece.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Todos tenemos nuestras lagunas. Yo reconozco no haber leído “El Quijote”. Quizás se me nota mucho, así que algún día resolveré tal afrenta a la literatura. No es el único, algún que otro incunable no ha pasado por mis manos, si bien he devorado mamotretos más grandes e, incluso, debo haber sido de los pocos capaces de leer las más de mil páginas de “Los siete pilares de la sabiduría” de T.H. Lawrence. Les garantizo que es mejor ver la peli de David Lean, o sea “Lawrence de Arabia”. Y hablando de pelis incunables, o clásicos irredentos, también debo decir que alguna se me ha escapado, aunque no voy a dar los nombres para no mostrar mis puntos débiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato, pues, de recuperar clásicos en ambas facetas y curiosamente acabo de ver una película que nunca me atrajo demasiado, aunque trascurriese durante una época de la que sí he leído mucho, y que no puedo negar me atrae, quizás por lo oscura de ella. Supongo que el hecho de ser un musical no ayudaba para que me resultase atractiva. Además, su protagonista (Liza Minnelli) siempre me produjo cierta grima, pese a los genes que portaba (el gran Vincent Minnelli). Ciertamente son pocos los musicales que me enloquecen, quizás por el hecho de no entender que un tío se ponga de pronto a cantar sin venir a cuento. Me gustó algo “West Side Story”, quizás por el atrevimiento de ser la primera película de este género rodada totalmente en exteriores naturales, como era el caso del Bronx neoyorkino. También disfruté con “Cantando bajo la lluvia”, película que podría considerarse una comedia musical. Me inquietaron, pero no fascinaron, “Chicago” y “Sweeney Todd”, ésta última del freak de Tim Burton, tipo que no me resulta demasiado simpático y del que sólo me gustan “Mars Attack” (por su mala leche) y “Sleepy Hollow” (por su oscuridad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que nunca había visto “Cabaret”, y ahora que pasamos por una crisis económica que recuerda a aquellos tiempos convulsos, y que no puedo gastarme un duro en una de mis perversiones favoritas como es comprar cine (las otras son libros y cómics, además de alguna más, claro está, pero éste no es el marco adecuado), me tengo que conformar con revisitar títulos ya vistos, o hacerme con los que hoy en día regalan los periódicos a precio de saldo. Gracias a mi anciana madre, y su diaria compra del periódico conservador de las tres letras, pude hacerme con este clásico que ya tiene 37 años. En su momento ganó ocho Oscars de Hollywood que, aunque pueda sonar a motivo suficiente para lanzarse a ella, ni siquiera me llamaban la atención para echarle un visionado. Pero por fin solventé la pereza de años y me propuse verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que no me ha disgustado, es más, algunos de sus momentos han quedado impregnados en mi memoria, en especial del que ahora hablaré y que da nombre al "glorioso" título de entrada. Por supuesto, una de las cosas que hacen imperecedera esta obra es la interpretación del inconmensurable Joel Grey como “maestro de ceremonias”. Su personaje irreal, cuyas apariciones sólo son durante los números musicales, y en algunos momentos fantasmales que presagian el oscuro futuro por venir, es lo mejor de la película. Pese a mi grima inicial, hay que reconocer que Lizza Minelli borda el personaje principal de la película, la corista sensible y desinhibida que canta eso de que “la vida es un cabaret desde la cuna hasta la tumba”, y bien que es cierto. El atípico triángulo amoroso sorprende, por lo peculiar y por la época en la que se hizo la película, tiempos en los que la bisexualidad ni siquiera estaba en el diccionario. Los números musicales, universalmente conocidos incluso por los que no han visto la película, ya han pasado a la historia, pero no por sus coreografías espectaculares, sino más bien por lo contrario: por la sencillez de ellas. Es allí donde un notable Bob Fosse demostró tener el culo pelado como coreógrafo. También debo reconocer que me aburren otras tramas secundarias como la historia de la mujer rica judía y su pretendiente, ciertos momentos cuando se aleja la acción del Kit Kat Klub y, por supuesto, Michael York, la nariz más curiosa de la historia del cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, temas musicales aparte, lo que me atraía de esta película era el contexto histórico en el que se desarrolla, del que tanto se ha escrito, y que fue el origen del Monstruo, además del fin de una ciudad (Berlín) que, a principios de los años 30, fue ejemplo de liberación y vanguardia. Hay una escena que creo merece un sitio en el museo por los siglos de los siglos, amén. Ya sólo por ese momento de celuloide, el señor Fosse tendrá siempre mi gratitud y mis respetos. Una escena arriesgada, valiente, políticamente incorrecta, como se debe esperar de un GRANDE del cine. De hecho, quizás por ello, esta secuencia estuvo censurada en Alemania durante décadas, porque no había valor para reconocer toda la verdad que contiene. Es una escena que resume todo lo que ocurrió en aquel país, que cuenta en unos minutos la semilla que tuvo como fruto el momento más oscuro de la historia de la humanidad. En ella se nos muestra a gente corriente y moliente uniéndose a cantar por los tiempos gloriosos que perdieron, se nos enseña que el inicio de la sinrazón no es obra sólo de unos pocos locos y malotes tipo Fu-ManChú, sino que parte de gente normal que hace su trabajo, ama a su esposa, besa a su madre, cuida a sus hijos, paga sus impuestos y ayuda a los ancianitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo transcurre en un día soleado, en un paraje hermoso, verde y fastuoso. En las mesas exteriores de una taberna alemana, la gente pasa un agradable día en el campo. Las familias beben y comen, los niños corretean y juegan. Bryan (Michael York) y el honorable Maximilian (Helmut Griem) beben vino y se desean con la mirada. Es entonces cuando de fondo se oye una dulce voz. En primer plano vemos a un joven rubio, inmaculado, casi angelical, que entona una hermosa melodía. Las gentes dejan de comer y beber, se paran a escuchar, a observar al chico que, con nostalgia y emoción, da voz a las estrofas de la canción. Es una letra que rememora paisajes y lugares perdidos. De pronto, la cámara que nos ha mostrado la plácida forma de cantar del muchacho, baja desde su rostro inocente hasta la camisa parda que viste, junto a una esvástica que envuelve su brazo. La canción, que rememoraba lugares hermosos de su tierra, cobra ahora un tono imperial donde se anhelan glorias invisibles y tormentas por llegar. Poco a poco, al muchacho se le unen jóvenes, adultos, niños y familias enteras. Todos ellos ciudadanos normales que se levantan emocionados para cantar al unísono. Sólo un anciano se revuelve incómodo en su sitio, como si previere en esas estrofas lo que está por llegar. Es una escena hermosa que, incluso, llega a emocionar, lo que la hace más inquietante y, por ende, genial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que si a un tipo como yo, al que no le gustan los musicales y las patrias, se le erizan los pelos con este momento, como sería en aquellos tiempos donde la gente corriente buscaba recuperar el mañana que, supuestamente, les pertenece. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LNMVMNmrqJE?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LNMVMNmrqJE?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(observen, vean, analicen, reflexionen...)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2589541200413718046?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2589541200413718046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2589541200413718046' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2589541200413718046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2589541200413718046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/09/el-manana-me-pertenece.html' title='El mañana me pertenece.'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5825009671359528625</id><published>2010-09-12T23:58:00.011+02:00</published><updated>2010-09-13T01:53:23.570+02:00</updated><title type='text'>Gente corriente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hoy me he levantado con el colmillo atravesado. No es que yo sea Mister Simpatía, pero hay días en que la gente me cae especialmente gorda y en la que comprendo los sentimientos de asesinos en serie tipo Lecter o Jason. También me he dado cuenta que llevo tiempo sin escribir por aquí, quizás porque estoy enfangado en un relato enorme que quiero publicar por partes, para aburrir al personal y que luego se quejen y digan que es muy largo. Así que como hoy tengo un día atravesado, y quiero escribir para el blog, y no tengo ideas, voy a hacer algo que me produce especial placer: meterme con la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, en una fiesta de cumpleaños, ya con unas cervezas de más, deseando largarme, aburrido como estaba de decir chorradas absurdas y estériles, en conversaciones absurdas y estériles, hubo un momento en que la cosa se puso un poco interesante, quizás porque aproveché para sacar ese lado oscuro (que uno tiene oculto a lo &lt;em&gt;Hyde)&lt;/em&gt;, en el que me gusta provocar al contrario palpándole la bolsa escrotal, o lo que comúnmente se conoce como tocar los cojones, vamos. Generalmente la gente rehúye el conflicto, es normal y lógico, estamos acomodados, ya no necesitamos pelear para sobrevivir y lo tenemos todo fácil. Ante todo somos civilizados, políticamente correctos, unas ONUS con patas. Lo civilizado es largar del contrario por la espalda, como &lt;em&gt;Tomahawks&lt;/em&gt; preventivos, mientras no nos ensuciemos y quedamos superbién y superguay del Paraguay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, son muy escasas, hay gresca y te encuentras con la horma de tu zapato, con otro/a que recoge el guante de la provocación, y entonces responde. Algunos lo hacen de manera brillante, otros calentándose, lo que caldea el ambiente. En esas escasas situaciones, los contendientes suelen separarse cuando la cosa llega a extremos, diciendo eso tan manido y políticamente aceptable de “respeto tu opinión, pero no estoy de acuerdo” (¿Y si tu opinión es un coñazo, o una gilipollez, o una mierda, colega?). Pocas veces termina el asunto con violencia física, aunque puede darse el caso, sobre todo si hay alcohol de por medio y el de enfrente tiene una vena poligonera. Así que mi recomendación a los que lleven gafas como yo, y quieran ir provocando por la vida, es quitárselas a tiempo, que el mundo de la Optometría se ha puesto por las nubes. Todo ello salvo que seas de los que golpean primero, algo que no suele ser el caso si eres un gafotudo, y fuíste más bien de los que reciben primero, para lo otro hay que tener mucha calle. Pero como digo, estas situaciones son excepcionales, generalmente todo queda en una gresca dialéctica, más o menos brillante, más o menos caliente, más o menos absurda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esta cháchara viene a cuento de que ayer saqué el lado provocador en un instante de la noche en el que me aburría. Fue con una chica que en principio no me cayó mal, pero la conversación, por obra de otros, derivó hacia preguntas sobre el mediometraje que estamos a punto de estrenar, y del que he comentado alguna cosa por aquí. Ella me dijo algo que me suelen decir muchos: que es demasiado largo para ser un corto. Yo le respondí que es un mediometraje, porque para eso dura casi media hora, y que todo depende de cómo esté contado: si es un coñazo, entonces la media hora parecerán las cinco horas del “Napoleón” de Gance, una obra indispensable, por otra parte. Ella no entendía bien el concepto mediometraje, e insistía en que había hecho un cortometraje demasiado largo, algo que me suelen decir con frecuencia. Suelo defenderme con un absurdo argumento que evoca nuestra memoria pasada. Siempre hablo de esa obra imperecedera llamada “La cabina”, aquella historia para televisión donde un tipo corriente y moliente se queda encerrado en una cabina. Todos enseguida recuerdan, todos enseguida afirman que era cojonuda, y nadie se acuerda de que era un mediometraje, e incluso película, si uno mira la definición de &lt;em&gt;Wikipedia&lt;/em&gt;. El caso es que todo ello nos hizo llegar a otra discusión sobre el cansancio que le provocaban las películas de más de dos horas y que estaba harta de historias tan largas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como digo, la chica en cuestión no me cayó mal, pero de pronto soltó ese argumento que ya había escuchado en tantas y tantas ocasiones, un cliché que me sonaba, un Deja Vu dialéctico que ya había vivido, y eso fue la luz roja para buscar la vena, la provocación dialéctica. Argumenté, ya pasado de rosca, que era una pena que ya no se hiciesen películas de cuatro o cinco horas, quizás sólo por el regusto de escuchar a la gente bufar en desaprobación como si fueran búfalos en celo. Le argumenté que ya todo lo queremos trillado, facilón, mascado. Las películas tienen que durar dos horas, o menos, los libros 400 páginas, o menos. Los &lt;em&gt;iPhones&lt;/em&gt;, los &lt;em&gt;iPad&lt;/em&gt; y el resto de “íes” de la marca de la manzanita, nos lo ponen todo fácil. Curioso mundo éste donde el dedito índice ha cobrado tanto protagonismo, mientras que en el pasado sólo servía para hurgarse la napia en el semáforo o hacer un tacto rectal. Y no digo que estén mal, pero nos pesa el culo para someter a nuestro cerebro a algo más que una pantalla táctil. Básicamente le dije que nos habíamos vuelto una cuadrilla de gilipollas. Ella no estaba de acuerdo, porque si todo el mundo hace lo mismo, eso debe significar que tan malo no es y hay que innovarse. Puede ser, pero si algún día se pone de moda hacernos el tacto rectal en los garitos, espero ser un fugitivo más buscado que &lt;em&gt;Han Solo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se escriben libros de 1000 páginas, salvo que seas un loco, y tu editor otro parecido. Por no hablar de películas de más de tres horas, salvo que seas otro pirado, y tu productor un tanto de lo mismo. Todo tiene que ser trillado, convencional, corriente, pero no sólo la ficción, TODO: el trabajo, las hipotecas, las opiniones, las amistades, la familia, los amigos, las vacaciones, los amores, las conversaciones, las casas, los juegos, los principios. Si te sales de la medida (y de la media), si escribes 1000 páginas, si haces una peli de cuatro horas, si mantienes una opinión estrambótica, si nos eres políticamente correcto, si no quieres pareja, familia, hijos, hipoteca, vacaciones, si te sales de la tangente, si polemizas o levantas la voz cuando te pisan la moral, o el callo, eres un freak parecido al de la “Parada de los monstruos”, aquella peli de Todd Browning donde unos pobres enanos de circo eran manipulados por una rubia hija de la gran puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que la chica pensó que tampoco era cuestión de polemizar sobre algo tan banal, quizás pensó que soy un talibán conceptual, algo que suelo escuchar a menudo en boca de gente cercana a mí, quizás porque no merecía la pena discutir sobre ello, el caso es que finalmente concluyó el debate estando de acuerdo conmigo en la estupidez generalizada que nos rodea. Digamos que nunca se convirtió en una pelea dialéctica, sólo fue un intercambio de opiniones para volver a ser corrientes y molientes y empezamos de nuevo a hablar de naderías gilipollescas. Una pena, me volví a aburrir mucho, y al final me acabé marchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé, quizás los freaks de hoy son las Belén Esteban del mundo, manipuladas por ejecutivos de televisión, rubios o no rubios hijos de la gran puta que, algún día, cuando estén suficientemente forrados, las tirarán al cubo de basura de donde proceden, para buscar algo nuevo que ofrecer a la gente que no quiere complicarse la vida. Quizás en un futuro el dedo índice pasará a la historia, quizás lo táctil sea otra cosa, quizás el tacto rectal se hará con la mente y quizás cagaremos por la oreja, quizás todos estaremos de acuerdo en todo y así no habrá discusiones banales, quizás las películas duren media hora y los libros te los contará una maquina. Quizás sea un mundo feliz. Con seguridad será un mundo lleno de gente corriente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/S1EQ2sEDTH8?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/S1EQ2sEDTH8?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo...)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5825009671359528625?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5825009671359528625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5825009671359528625' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5825009671359528625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5825009671359528625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/09/gente-corriente.html' title='Gente corriente'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-3663501606949754348</id><published>2010-08-04T13:07:00.007+02:00</published><updated>2011-11-11T02:26:13.827+01:00</updated><title type='text'>La playa perfecta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: 'courier new';"&gt;Es una línea del horizonte que se pierde en un mar azul, una playa de arena fina, un cubo de playa color rojo y en medio de todo ese cuadro una niña que escarba en la arena, recoge montoncitos y desliza sus millones de granitos entre sus dedos, como si los contara uno a uno, como si analizase su composición, su forma, su estructura, contenido o composición. Ésta sería la descripción de la playa ideal para Miguel Gallardo, dibujante de cómics. Es el lugar soñado por él, el lugar donde su hija María, que padece autismo, sería siempre feliz, contando la arena, como si sólo ella, en su universo especial, fuera la única que conoce un secreto inalcanzable para el resto de mentes convencionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día pude ver por fin el documental, o más bien la película documental, “María y yo”, dirigido por Félix Fernández de Castro, basado en el cómic del mismo nombre, uno de los mejores de los últimos años, premiado en innumerables sitios, y que ratifica esa Edad de Oro por la que pasa el cómic español. No me considero especialista en el tema, pero sí aficionado y debo decir que historias como “Arrugas”, “El arte de volar”, “El vecino” y la ya mencionada “María y yo”, engrandecen este género en el que todos nos adentramos de niños, y en el que unos cuantos nos quedamos, pese a que nos miren raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la película se nos cuentan las peripecias de una peculiar pareja: un dibujante de cómics, que entre otras cosas es autor de “Makoki”, historieta mítica de los ochenta, y su hija autista de 14 años. Uno podría esperar un humanista, dramático y comprometido documental que muestra la tragedia del autismo y el aislamiento social de los que lo padecen. Muy al contrario, si algo sorprende de esta maravillosa historia, que ya lo era en el cómic, es su optimismo vital y su espacial sentido del humor, mostrado sobre todo a través de las animaciones y viñetas del propio Gallardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmueve escuchar a este hombre decir que en una sociedad avanzada como la nuestra, donde se tiende a la igualdad por decreto, donde todos deben tener las mismas oportunidades y ser igualitos, con su curro, su hipoteca, sus vacaciones, él sólo desea que su hija sea diferente. No quiere que la integren, no quiere que la enseñen a subir folios del cuarto piso al octavo y a decir buenos días, que todos sonrían y pongan cara de políticamente correctos e integradores. Él sólo sueña con que su hija sea feliz tal y como es, con su propio mundo, especial, único, lleno de granitos de arena, de listas interminables de nombres, de papelitos de colores con los que estampar el suelo de los aviones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María y yo nos cuenta las vacaciones de Gallardo y su hija en un Resort de Canarias, lleno de guiris gordos color salmón que bailan al borde de la piscina y que comen sin parar gracias a pulseritas que evitan “a los peligrosos nativos”. En medio de ese enjambre de vikingos tostados, de manera surrealista, una pareja especial repite cada día una rutina con la que hacer sentirse cómoda a la niña, y que no hay que saltarse ni un milímetro: desayuno, paseo (siempre por los mismos sitios), piscina, buffet, playa, cena y, antes de coger el sueño, repetir nombres y nombres de personas que pasaron por su vida. También nos muestra la red de cariño que Miguel y May (la madre) han tejido alrededor de la niña: familiares, vecinos y amigos de Barcelona y Canarias de los que María recuerda cada uno de sus nombres, sin fallar en ninguno. Su padre les pone cara a todos ellos en cuadernos de alambre donde los dibuja y que sirven de biblia particular al universo de su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su profesión, Miguel Gallardo reside en Barcelona, pero son constantes sus viajes a Canarias donde vive María con su madre y el resto de la familia. El documental nos muestra también cómo educan a María en una escuela especial y sus avances desde los dos años. Nos cuenta la angustia inicial de la madre cuando decía, y nadie la creía, que el bebe que habían tenido le ocurría algo, que no daba ni mostraba muestras de cariño alguno, que se escondía en un rincón de la cuna. Pero son momentos solamente ya que toda la historia está contada con un gran sentido del humor y subrayada con una magnífica banda sonora, como el conmovedor baño del padre y la niña en la piscina del Resort, con la música de la banda Antonia Font y su “Batiscafo Katiuscas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que todos ustedes estarán muy ocupados tumbados a la bartola en una playa, o con una sangría en la mano, o un mojito, cogiendo el tono gamba del que luego presumirán en septiembre. Lo entiendo, yo haría lo mismo si pudiera. La peli no está en muchos cines y no tengo ni idea si se ha estrenado en toda Apaña. Pero si tienen la oportunidad de encontrarla y están hasta las cejas de la playa, los niños, la suegra, la abuela, y en especial de su pareja, les animo a ver esta pequeña joya. Además, también sale una playa... y es perfecta. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="264" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aviGMwGRsr0&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/aviGMwGRsr0&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="264"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-3663501606949754348?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/3663501606949754348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=3663501606949754348' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3663501606949754348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3663501606949754348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/08/la-playa-perfecta.html' title='La playa perfecta'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6346220578245762525</id><published>2010-07-12T19:46:00.016+02:00</published><updated>2010-07-18T19:09:37.261+02:00</updated><title type='text'>El Reino de los Cielos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No sé ni qué título poner. Tengo resaca y estoy poco inspirado. Cuarenta años tardé en verlo, casi tantos como aquél tardó en morirse. En el fondo ha costado sangre, sudor y lágrimas. La sangre derramada como consecuencia de los golpes barriobajeros de unos que se hacen llamar futbolistas. Las lágrimas de un portero con vocación de salvador, al que pusieron en duda, olvidando que los héroes de la calle siempre vuelven. Sus lágrimas al final ponían los pelos de punta, por no hablar de ese beso, merecedor de ser el final de una gran película, de un clásico imperecedero. El sudor de una especie de Tarzán que ha corrido y corrido sin parar, como si la vida le fuera en ello. Es su sudor, el de sus compañeros, el de todos, el que he transpirado en este mes, en este día, cuando a cuatro minutos del final pensé que el puñetero azar, destino, o como quieran llamarlo, se lo tenía que devolver a unos holandeses que hubo un tiempo en el que jugaban al fútbol, como si fueran los últimos románticos, pero que hoy sólo han sido once macarras peligrosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que el título debería ser “justicia poética”, porque el fútbol ha ganado, porque un pequeño poeta, genial y malabarista ha marcado el gol decisivo, como debía de ser, aunque no le elijan mejor jugador del torneo unos gordos que deciden estas cosas. Da igual, que la chupen, que la sigan chupando, que den el premio a guaperas que les queda mejor el uniforme de una multinacional. El mundo, las empresas, los gobiernos, las multinacionales, están dirigidas por absurdos gilipollas y eso hace tiempo que lo sabemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que ya sé cómo voy a llamar a esta historia, a estas líneas que tocan el cielo, que nunca pensé que podría escribir. Como en todo momento de gloria, uno debe recordar a muchos, porque para llegar hasta aquí, hay que mirar hacia atrás y recordar a tantos. Quizás nunca tantos debieron tanto a tan pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que lo de ayer nos debe hacer recordar a los que ya no están, a los que nos dejaron, a los que no pudieron verlo. A los de aquella otra fecha que también cayó en once, pero que fue un once infame y sangriento, que nos heló el corazón para siempre. A los miles de olvidados en las cunetas de una guerra injusta y cruenta, que rompió un país en dos, cuya brecha nunca pensamos sería salvada. A los cazados por los lobos iluminados, los fanáticos, los del odio, que por ellos también va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que no tienen trabajo, a los humildes, a los que no tienen nada, a los que se arruinaron, a los que robaron un futuro, a los que tienen un destino incierto. A los que desesperan, a los que hacen cola en busca de un trabajo, a los que madrugan, y a los que no, a los que curran con sus manos, con sus mentes, con su espíritu.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;A nuestros abuelos, que nunca lo vieron. A nuestros padres, que nunca lo creyeron. A nuestros hermanos, que nunca lo soñaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los que creen que con la belleza también se gana, y si no se gana, al menos se intenta, sin perder un estilo, sin perder una forma de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los sensatos, a los que no levantan la voz, a los hombres tranquilos con bigote que, cuando van mal las cosas, se mantienen firmes, serenos, mientras el resto grita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los héroes anónimos, a los que caen y se levantan, a los que persisten, a los que en el pasado lo intentaron pero que fueron derrotados, a veintitrés tipos que cuando salen al campo sólo saben y quieren jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los poetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque de todos ellos será El Reino de los Cielos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="400" height="250"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5RgaN8UfBL4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/5RgaN8UfBL4&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="400" height="250"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(Pues ale, recuerden siempre este día, este momento, esta narración, este gol)&lt;/span&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6346220578245762525?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6346220578245762525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6346220578245762525' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6346220578245762525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6346220578245762525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/07/el-reino-de-los-cielos.html' title='El Reino de los Cielos'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2524651463201479556</id><published>2010-07-06T18:30:00.009+02:00</published><updated>2010-07-08T14:01:41.421+02:00</updated><title type='text'>Fútbol</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No tuve nada en común con mi padre. Hablábamos poco, no me gustaban sus ideas políticas, ni su oficio de milico, de aquellos que hicieron que su forma de pensar dividiese a todo un país. Le respeté, pese a las muchas veces que quise mandarle al carajo a él y a los suyos. No me impuso su forma de pensar ni una línea a seguir, si bien nunca estuve seguro de si realmente le interesaba el camino que tomé en la vida, un camino extraño e inhóspito, poco ortodoxo, nunca recorrido por nadie de la familia. Creo que al final lo entendió, o así espero que fuera, aunque no pudo ver los resultados. Sus últimos años fueron tranquilos y apacibles, ya alejado del ejército; sus últimos meses fueron una agonía, rehén de una enfermedad que dejó su cuerpo de armario convertido en guiñapo. Lo único que nos unió durante tantos años, lo único de lo que hablábamos cuando estábamos juntos, lo único que vimos juntos en la sala de estar siendo yo un niño era una sola cosa... fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado sábado se produjo algo inédito en mi vida, algo de lo que nunca pensé sería testigo, algo que era una especie de quimera que te contaban otros de hablas distintas a la tuya. Tras años llenos de desgracias, gafes, malas fortunas, injusticias, o como se le quieran llamar, tras años de frustraciones, lágrimas infantiles, oportunidades perdidas, por fin, el cielo se abrió y pude ver a una selección española pasar de esa maldita maldición que parecía cosa de vudú: los cuartos de final de un Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es algo absurdo, lo sé, mi vida no va a cambiar, no voy a ganar más dinero, no voy a encontrar trabajo, no me voy a ligar a una rubia libidinosa, no me va a llamar Spielberg para preguntarme dónde había estado escondido todos estos años. Es algo inútil, grosero por todo el dinero que mueve, incluso inmoral, si lo quieren ver así. Sin embargo, para millones personas a nivel global es algo único, algo en lo que les va la vida, los sueños, los anhelos, las frustraciones. Quizás porque para entender todo esto hay que entender qué es el fútbol, que es como decir qué es la vida, aunque suene pedante o exagerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noventa minutos en un campo de fútbol representan, a pequeña escala y resumido, los momentos por los que un mortal pasa por la vida: esfuerzo, inteligencia, estupidez, sudor, dolor, frío, calor, barro, violencia, sangre, coraje, cobardía, trabajo, suerte, épica, frustración, alegría, mediocridad, fealdad, belleza, arte, leyenda... seguramente inmortalidad. Siendo como es un deporte antinatural, se juega con los pies, extremidad que sirve para sostenerse lo mejor que se puede al suelo (como para ponerse a hacer virguerías con un balón), resulta aún más admirable que despierte pasión en todo el planeta. Son muchos los que juegan, y otros tantos los que se dejan llevar y, al ver una lata, le dan un puntapié con el mejor estilo posible. Ya lo dijo Bill Shankly, el mítico entrenador del Liverpool: “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos días, en algunas redes sociales en las que me muevo, es decir, personas de las denominadas instruidas, amantes del cine y la cultura, de las lecturas y las reflexiones, han tocado las trompetas de Jericó para declarar lo deplorable, inculto, obsceno y aborregado que es el fútbol. Se excusan en el dinero que mueve, en que los futbolistas son millonarios, en el patrioterismo rancio que despierta en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy poco o nada de banderas, y menos de camisetas con símbolos o escudos, pero habría que analizar el asunto. En otros tiempos la gente de izquierdas solían despreciar, y con razón, la bandera que les había ganado una guerra. Pasado el tiempo, y aunque durante años el color rojigualda fue la identificación de la derecha más carpetovetónica, ahora se puede ver que, durante un mes de campeonato, esos colores acompañan la indumentaria de personas con ideologías dispares que, con total naturalidad, ven los partidos juntos, se emocionan y sufren unidos ante la adversidad, saltan y dan brincos cada vez que el Espiri González asturiano marca. Incluso ocurre algo inimaginable en otro tiempo, como ver la bandera española compartir lugar con la bandera multicolor del Orgullo Gay, otros de los oprobiados en el pasado por los rancios portadores de la raza ibérica. Todo esto ha sido conseguido por el fútbol, el maldito e inculto fútbol, el opio del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motivo por el que algunos detestan lo que el resto ama, creo pasa por no haber dado nunca una patada a un balón. Por supuesto, hay gente que ha jugado a este deporte alguna vez y eso no significa que obligatoriamente se hagan aficionados, pero quizás por ello no lo desprecian, no tildan de borregos a los que lo siguen. Quizás la pose del rebelde guey que odia el fútbol sigue quedando bien, aunque deberían saber que incluso Albert Camus, un gurú de la intelectualidad europea del s. XX y que escribó "El extranjero", jugó al fútbol, y encima de cancerbero. “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, llegó a decir el narrador e intelectual francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dan igual los argumentos a favor o en contra, si alguien odia este deporte lo seguirá haciendo, así que no me voy a poner a convencerles, que les den, o mejor, que la chupen, que la sigan chupando, que diría aquél, si bien me jode que me llamen borrego, pese a que admiro su tranquilo modo de vida. En mi caso, hace miles de años que no juego al fútbol, es lo que tiene ser un peculiar gafapasta del cine, pero recuerdo que hasta los 18 años mi mundo giraba en torno a él, a partidos eternos jugados en un campo de tierra, a equipos a los que bautizamos como “buenos” y “mantas”, pero donde los mantas podían ganar, a balones de plástico duro que hacían más daño que un puñetazo de Tyson, a sueños donde tiraba una falta y marcaba el gol decisivo. Todavía hoy, ya adulto, a veces sueño con el tacto de aquellos balones de cuero, con jugadas, con dar patadas a un balón, con tener unas botas de fútbol y el sonido de los tacos antes de salir al campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado sábado la gente explotó de alegría, ahora que son malos tiempos para la lírica. No sé qué mal hay en ello y por qué no puede ser compatible con un buen libro, una gran película, una buena música o una mejor reflexión. Como siempre el sectarismo y el odio cainita hacen su aparición. Hubo incluso alguno que lloró, como un buen amigo, enorme y fuerte él, pero emocionado como un niño. Le entiendo completamente, el fútbol es eso, un reflejo de la vida, una metáfora de ella, y cuando un día se alcanza la cima que tanto ha costado subir, y que pensabas que nunca llegaría, las emociones afloran. El fútbol, el destino y la vida a veces son justos, aunque la mayoría de las veces no existe la justicia poética. En mi caso, curiosamente, tras los botes iniciales y las cervezas bebidas, tuve un pensamiento: mi padre nunca llegó a ver esto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/324UsTQsHAM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/324UsTQsHAM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Es probablemente el mayor gilipollas planetario, sin embargo de futbolista fue capaz de hacer esto, algo que explica qué es el fútbol... Baudelaire estaría de acuerdo)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2524651463201479556?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2524651463201479556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2524651463201479556' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2524651463201479556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2524651463201479556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/07/futbol.html' title='Fútbol'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-4403501607670058155</id><published>2010-06-25T02:00:00.013+02:00</published><updated>2010-06-29T03:48:14.537+02:00</updated><title type='text'>El arte de volar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es el nombre de un tebeo, bueno de un cómic, o lo que ahora se conoce en plan culto como novela gráfica. Probablemente es la historia más desgarradora que he leído en los últimos tiempos. Es la obra de un veterano guionista llamado Antonio Altarriba, pero también es la obra de un hijo llamado Antonio Altarriba, que resultan ser la misma persona. Y digo esto porque, presentado como un cómic, se nos cuenta la vida del padre de Altarriba que, a la edad de 91 años, decidió tirarse desde la ventana del cuarto de piso de la residencia geriátrica donde estaba internado. El propio autor lo narra en el prólogo de su obra: “mi padre tardó 90 años en caer de la cuarta planta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué lleva a un anciano al que apenas le queda un suspiro de vida a tomar tan drástica decisión? Si quieren descubrir la respuesta, sólo tienen que leer “El arte de volar”, probablemente el cómic, yo diría el libro, que mejor ha retratado el último siglo de la triste historia de un país al que muchos llaman España, y yo la conozco como Apaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dibujos de esta pequeña obra de arte han sido realizados por Kim, al que todos reconocerán como el cachondo mental creador de “Martínez el facha”, el facineroso bigotudo malhumorado con cara de Sazatornil, que desde hace años hace reír a los seguidores de esa joya satírica conocida como “El jueves”. Aquí se ha puesto serio, sino lo ha sido siempre. Por sus trazos descubrimos la época de la Dictadura de Primo de Rivera, el auge de la Segunda República, la Guerra Civil Española, el exilio a Francia, la Segunda Guerra Mundial, los oscuros años del Franquismo, y la nueva democracia. Todo un siglo visto a través de los ojos de una persona que, como dice en un momento del cómic, sólo quiere trabajar y vivir en paz. Es la crónica de un hombre que resulta ser víctima de las circunstancias sociales e históricas que le tocaron vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pensarán que es la típica historia sobre la Guerra Civil, con su carga política, su rollo ideológico, su carácter maniqueo. Y aunque hay de todo ello un poco, no se puede negar que la historia de este país siempre ha tenido un poco, o un mucho, de todos estos aspectos, pero ante todo es la historia de un fracaso absoluto, de los sueños arruinados de alguien que una vez pensó que otro mundo era posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi siempre he rehuido de este tipo de historias. Cada vez que sale una película, o un libro, que tiene como contexto la Guerra Civil, o el Franquismo, huyo con pies ligeros. Como si no quisiera saber nada, aunque el motivo muchas veces se encuentra en la calidad de obras que suelen dejar mucho que desear (un ejemplo la adaptación de “Los girasoles ciegos”, un inmenso libro y una patética película), más preocupadas en soltar el mensaje o la perorata, que en contar algo que guste a un público general, pese a lo peliagudo que supone siempre enfrentarse a esa parte de nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso el motivo de huida es sencillo, vengo de los vencedores. Mi familia, no toda, pero una parte importante, son de los que presumieron de eso que se llamó “La Gran Cruzada Española”. Quizás por ello, quizás por el rechazo a lo que vi y me contaron de niño, quizás por mirar hacia otro lado, huyo de esas historias. Todavía recuerdo con apenas 15 años mi primer viaje transoceánico, una de mis obsesiones con las que martilleaba a mis padres con la excusa de estudiar inglés, pero cuyo objetivo era viajar al lugar de donde procedían esas películas que alumbraban mis sueños, conocer esas calles, esos coches enormes, esos billetes de dólar que, después de dos siglos, son iguales a los que manejaban los pistoleros. Y fue allí, en concreto en la Costa Oeste, donde me di de bruces con la realidad de un pasado que yo desconocía, o del que no quería saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí los rojos fueron los malos, los pérfidos que quemaban iglesias, los de la matanza de Paracuellos, los que querían hundir España. Fue allí donde la familia americana que me acogía me llevó a pasar un día con una comunidad de españoles que vivían en esa parte de California. Y fue allí donde descubrí a unos ancianos que añoraban su tierra, su sol, incluso el hambre que pasaron. Fue allí donde oí por primera vez a alguien mentar a la madre del cabrón de Franco. No lo podía creer, pero era así. Esos eran los perdedores de aquella guerra que nunca me interesó, a la que no presté atención salvo en un antiguo juego de tablero que me hizo pasar tardes gloriosas, el preámbulo de la Segunda Guerra que inundó mis lecturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces he pensado en ese momento, en ese encuentro con exiliados. Y con los años uno imagina la nostalgia que tuvieron que arrastrar todos esos que huyeron. Sin embargo, hubo otros muchos que se quedaron, que durante cuarenta años permanecieron callados, que vivieron una vida que no fue la suya. De eso trata “El arte de volar”, de la historia de un hombre que nunca pudo vivir la vida que quiso. Es una historia dura, triste, muy triste, que, al terminar de leerla, te hace sentir un vacío enorme. Y uno entiende el homenaje de Altarriba a su padre y las preguntas que le debieron surgir para intentar comprender el suicidio de su progenitor. Son las mismas dudas que yo sigo teniendo para entender el maldito odio cainita que, a fecha de hoy, sigue existiendo en este país. Me cansan las posturas inflexibles de unos y otros, me da igual que unos piensen que tenían más razón que los otros, esa verdad absoluta es algo que no existe, es tan real como Obi Wan Kenobi con el sable láser. La única verdad absoluta fueron años de penuria, de oscuridad, de familias divididas, de hijos y nietos que todavía intentan averiguar dónde están los suyos, de cómo se pudo llegar a esa locura, de cómo un anciano con 91 años decidió echar a volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LtmW8irnPJE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LtmW8irnPJE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-4403501607670058155?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/4403501607670058155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=4403501607670058155' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4403501607670058155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4403501607670058155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/06/el-arte-de-volar.html' title='El arte de volar'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1132470363706673941</id><published>2010-06-16T23:10:00.004+02:00</published><updated>2010-06-16T23:25:30.285+02:00</updated><title type='text'>Greatest hits</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pues nada, se acabó la Feria del Libro, empieza el Mundial, la hemos cagado en el primer partido, como siempre, quizás por tanto bocas que nos daba campeones antes de tiempo, así que he decidido hacer escapismo y recordar los grandes momentos de la Feria del Libro 2010. El cuarto año que trabajo en ella para ganarme unos cuartos mientras sigo peleando por ser cuentista algún día, aunque debería meditar ser trompetista. Pero bueno, mientras ello llega, aquí les dejo con los grandes momentos, los grandes personajes, las grandes preguntas, las grandes afirmaciones, las grandes respuestas de un lugar incomparable y privilegiado de Madrizz que, durante 17 días, está lleno de libros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes personajes de ayer y hoy en la Feria del Libro: un señor viejuno, montando una bicicleta, con un uniforme mezcla guardabosques y militar de los 70, una gran bandera de Apaña, un megáfono y un cartel "Antonio es necesario"... su lema al megáfono: Cataluña es Apaña... y algo más que decía, pero al alejarse sólo pillé lo de “hubo un tiempo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes sorderas de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-Espero que tengas "Nuestro tiempo"... &lt;br /&gt;-Sí, bueno, la verdad es que si llueve es una putada... &lt;br /&gt;-Eh, no, si yo me refiero a la revista.&lt;br /&gt;-Ya, ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes búsquedas de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-Oígame, ¿tiene números atrasados de Dirigido por?... &lt;br /&gt;-Sí, creo que tengo alguno... &lt;br /&gt;-Verá, es que yo busco de los primeros, concretamente de 1938... &lt;br /&gt;-Eeeeeeh, así media hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Citas bíblicas de ayer y hoy en la Feria del Libro: y los cielos se abrieron y la furia del Señor se desató, diluviando durante siete días con sus sietes noches. El agua lo cubrió todo sofocando el terrible calor. Todo quedó arrasado, salvo una caseta con revistas indescifrables y un hombre con barba y gafas que exclamó: ¡¡¡gracias, coño, ya era hora!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes imbéciles de ayer y hoy en la Feria del Libro: un individuo desconocido se acerca y entonces...&lt;br /&gt;-Hola, qué tal, ¿me guardas el casco en tu caseta?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Es por no tener que cargar con él por toda la Feria...&lt;br /&gt;-Si te suscribes a una revista, entonces... quizás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes utopías de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-Verá, buscamos una revista para regalar a un amigo... &lt;br /&gt;-¿De qué tipo?&lt;br /&gt;-De política...&lt;br /&gt;-De esas hay muchas, verá tiene El viejo topo, Utopías...&lt;br /&gt;-No, no, una que enseñe a ser un buen político...&lt;br /&gt;-Eeeeeeeeeeeeeh... y así dos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes reflexiones de ayer y hoy en la Feria del Libro: "¡¡cómo coj... se cambia el pu... rollo de la mie... del datáfono de los co...es ¿¿¿Por qué no entras puñ...ro ca... azo malp...ido??? ¡¡¡Me ca... en la pu... madre del bas... hijo pu... que lo inventó!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes momentos de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-¡Mire, usté!, yo soy el mejor poeta y cantante de Apaña, mejor que el Miguel Bosé ése... &lt;br /&gt;-Sí, bien, ¿pero le interesa alguna revista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes anarquías de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-Oye, perdona, ¿tenéis alguna revista sobre el caos en general??&lt;br /&gt;-Eeeeeeeeh... así una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes preguntas de ayer y hoy en la Feria del Libro: &lt;br /&gt;-Oyeees, ¿tienes revistas de hip hop? &lt;br /&gt;-Nop, tengo de música barroca, motherfucker.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes respuestas de ayer y hoy en la Feria del Libro:&lt;br /&gt;- Oiga, ¿la Feria hasta cuándo está?&lt;br /&gt;- La Feria es eterna, señor mío.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/68epYBCtFWI&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/68epYBCtFWI&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1132470363706673941?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1132470363706673941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1132470363706673941' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1132470363706673941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1132470363706673941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/06/greatest-hits.html' title='Greatest hits'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2933832983841371478</id><published>2010-05-27T22:03:00.014+02:00</published><updated>2010-05-28T00:19:07.861+02:00</updated><title type='text'>Gracias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En la madrugada del pasado lunes 24 de mayo de 2010 ocurrieron dos cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé el que era mi último día de rodaje de Tchang, tras tres largos meses de rodajes espaciados, con sus respectivas pre-producciones y lo que ello supone de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó la que ha sido y será por el momento la madre de todas las series. Sí, Los Soprano, Battlestar Galáctica, The wire y Band of brothers son obras maestras incontestables, pero para mí hay un antes y un después de Lost. Y también sé que la turba cabreada busca a Lindelof y Cuse guadaña en mano para hacer justicia por no dar respuestas a tantas incognitas, respuestas que, por otra parte, nunca hubieran estado a la altura si hubiesen decidido intentarlo. A pesar de todo ello, imagino que conseguir hacer del final de una serie un momento global en términos de emisión, convirtiéndose en un hito sin precedentes, debe significar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía dejarlo pasar. Ya he escrito &lt;a href="http://101historias.blogspot.com/2008/02/hombre-de-fe.html"&gt;aquí sobre ella&lt;/a&gt; y ahora que ha terminado y me ha dejado un poco huérfano, no podía pasar la ocasión de despedirme, como toda gran amante se merece. Uno siente una especie de vacío, y como dice el gran Hernán Casciari, suena al final de una relación al que se le fue el amor de tanto usarlo. Uno siente esa misma nostalgia del amor terminado, apagado, roto. La melancolía te invade, te arrastras por los lugares, te mueves por tu rutina como si fueras un muerto viviente, todo lo que ves y que te rodea, te recuerda a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://blogs.elpais.com/espoiler/2010/05/8-espectadores-en-busca-de-un-final.html"&gt;Casciari&lt;/a&gt;, en su último artículo sobre esta serie que ya es parte historia de la ficción de todos los tiempos, menciona ocho tipos de espectadores que han surgido tras la visión de “The end”. Por supuesto, un porcentaje muy alto es de los escépticos y cabreados, pero también hay un grupo, entre los que yo creo encontrarme, que desde hace cinco años se baja puntualmente cada episodio por internet (gracias al inmejorable trato con el que nuestra inefable televisión pública emitió la serie al principio... tampoco es que los guays de Cuatro la hayan tratado bien en su emisión, pero al menos la han promocionado bien) y que la he visto en inglés, con sus subtítulos, como debe ser. Contando los días para la premiere de cada final de enero, sintiéndome solo con cada finale de mediados de mayo. Somos el grupo de los agradecidos, de gente también escéptica con todo, que le vemos defectos y problemas, que somos conscientes de que una serie no puede cambiar el mundo, pero que también sabemos del poder de la ficción y que, en este caso, ha sido capaz de paralizar el planeta, crear foros de opinión, aparte de amigos y enemigos que se suman a uno u otro bando de la misma manera que el humo negro y Jacob se ganan adeptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enganché a ella por casualidad, como casi siempre con estas cosas, una tarde en el que estaba tirado en el salón de la casa de mi madre, mientras mi hermana planchaba con la compañía de la televisión. Recuerdo que era un domingo de principios de verano y emitían un episodio de la primera temporada. Había oído hablar de su estreno y el impacto que había causado en USA el episodio piloto dirigido por un tal JJ Abrams. Pero la historia de unos náufragos en una isla perdida, recordando la película de Tom Hanks, se me hacía imposible para una serie de larga duración, por no decir cansino. Craso error el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un momento, un personaje, lo que me atrapó. Ese personaje era un calvo que en sus flashbacks iba en silla de ruedas y al que la vida había tratado a patadas. Un tipo gris y solitario que se quería valer por sí mismo y que odiaba que le dijesen lo que podía hacer. Un hombre dispuesto a demostrar su valía y que tenía un destino y un motivo por el que había venido al mundo. Y ya con eso me ganó y conquistó la muy golfilla. No necesitó una caída de ojos, ni una sonrisa picarona. Se valió de John Locke, el hombre de fe, el hombre que le contaba a un niño al principio de la serie la clave de todo, resumida en las piezas de un juego más antiguo incluso que el ajedrez, conocido como Backgammon. Decidí ver más episodios, y ya enganchado a ella, volví a los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces descubrí una serie de aventuras, con personajes ambiguos, todos ellos con pasados oscuros; descubrí una serie que se atrevía a romper el ritmo narrativo televisivo con constantes flashbacks; descubrí innumerables claves, secretos y misterios que recuperaban los mejores folletines clásicos de aventuras, como si hubiera vuelto a Tintín, a Sandokan, a Verne; descubrí que los guionistas eran capaces de acabar con sus protagonistas y que los finales no eran felices; descubrí la inmensa y conmovedora música de Michael Giachinno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido un flechazo, ahora sólo se podía esperar pasión y más pasión. Luego llegaron los altibajos, los cabreos, las pequeñas rupturas, los celos, las envidias porque también veía otras series, pero al final siempre volvía a ella, la muy ladina de mirada misteriosa. La cosa terminaba con más pasión, si cabe. Las otras eran tentadoras, pero no desprendían el misterio que ocultaba esa mirada. Vivimos nuestro amor al límite, sabiendo que un día no muy lejano, todo ello se acabaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así ha sucedido. Tras una irregular temporada con una trama temporal alternativa que a mí, particularmente, me ha parecido fascinante, como todos los flashbacks y flashforward de anteriores temporadas, con una trama isleña que se emponzoñó al principio con un ridículo Fumanchu en un templo de cartón de piedra, por fin llegó la esperada finale. Algunos estaban al acecho, cuchillo en mano, esperando sus puñeteras respuestas. Por mi parte, yo me acerqué a ella con la misma sonrisa de bobalicón enamoradizo, como cada noche que me bajaba un episodio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la última noche que íbamos a pasar juntos, y ahora que iba ser el final, no podía ser menos. Creo que no me ha decepcionado, pese a los limbos y al tapón en el centro de la isla. La forma en que cada uno de los personajes ha recordado su pasado, me parece un momento cumbre en la historia de la televisión; y el final del héroe moribundo, que tantas veces ha llenado el cine y la literatura universal, cayendo muerto pero con la misión cumplida, terminando igual que empezó, con ese ojo que se cierra, son dignos de recordar para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las respuestas, qué pasa con las respuestas. Ni idea, hace tiempo que dejé de buscarlas, aquí y en la vida en general. Todos aquellos que buscan tantas respuestas son los mismos que no desean el viaje. Quieren llegar a destino sin saber que el verdadero puerto es el camino a él. Como ya han apuntado algunos, la propia vida, el misterio por el que estamos aquí, es una gran pregunta sin respuesta que probablemente nunca llegaremos a descubrir. Lo importante es el camino. Y eso es Lost. Por encima de una excepcional historia de aventuras y supervivencia, de una vuelta a la ciencia ficción clásica, de una historia sobre la oscuridad y la luz, el bien y el mal, la ciencia y la fe, Lost es el viaje de unos personajes en busca de su destino, sin saber que ese destino es precisamente eso: el propio viaje, la isla. Pero además es una historia de redención, quizás uno de los temas más grandes tratado desde siempre por los trovadores de todos los sitios. Es la historia de gente perdida, sin rumbo fijo, atados a un pasado, a unos errores. Es la purgación de sus pecados, la de ellos, la del resto del mundo. En definitiva, la historia de todos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6kUy_Zs_DZw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/6kUy_Zs_DZw&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/RekBnadv0Cw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/RekBnadv0Cw&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Hasta siempre)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2933832983841371478?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2933832983841371478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2933832983841371478' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2933832983841371478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2933832983841371478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/05/gracias.html' title='Gracias'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5154853331548139068</id><published>2010-05-12T19:22:00.004+02:00</published><updated>2010-05-17T23:55:35.096+02:00</updated><title type='text'>El camino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿Sabían ustedes que soy huérfano? No, no vayan a pensar que no tuve padres. Sí, eso sí tuve, como casi todo el mundo. Prefiero no imaginar lo duro que debe ser crecer con ese sentimiento orfandad, aunque también es cierto que dependiendo del tipo de progenitores que te toque en suerte, es casi mejor ser huérfano. Pero en líneas generales nadie desea crecer en el mundo de forma tan desvalida. Debo matizar: simplemente he sido un huérfano intelectual, o emocional, o espiritual, que queda menos pretencioso. Me explico: digamos que nunca tuve un referente, un guía al que seguir, un ejemplo que me inspirase. Hablo de alguien de carne y hueso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suele ser habitual encontrar un ejemplo inspirador, una persona que te ayudó en un momento crucial, o te enseñó el camino que tomar, o te resolvió ciertas dudas existenciales. Alguien al que admiraste. En ocasiones ese ser inspirador puede tener forma de padre (o madre), de amigo, de compañero, de maestro. Éste último suele poblar el subconsciente emocional de mucha gente. La gente recuerda profesores que le sirvieron de inspiración para elegir un camino en la vida. Alguien cuyas enseñanzas despejaron la espesa selva que es el recorrido de la vida. Maestros, profesores, personas que te recogen en el momento crucial, cuando sólo eres un saco de hormonas lleno de dudas y miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en ocasiones, esa inspiración no llega, esa guía no se encuentra, esa mano amiga no aparece. Uno va a ciegas, no conoce el camino, no hay una luz amiga que te diga “por aquí sopla”. Dudas si te equivocarás, si elegirás bien, si no la cagarás. ¿Qué haces en esos casos? Lo más fácil es seguir a la manada. Si ellos van por allí, yo debo ir por ahí porque será lo correcto, lo suyo, lo marcado, lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve ejemplos inspiradores que yo recuerde, nadie del que a día de hoy pueda decir: “joder, recuerdo a este tipo y lo que decía”. Me siento como un discapacitado de la nostalgia. Nadie me guió y por tanto seguí un extraño camino. Sabía lo que quería hacer, pero no me atrevía a expresarlo, supongo que como tantos otros. Quería contar historias en imágenes, pero cómo se lo dices a un padre con forma de armario y que viste de militar de otra época. También comprendo que debe ser complejo para alguien que desea lo mejor para su vástago que te llegue y te diga: “quiero hacer cine”. Yo ni siquiera me atreví a decirlo directamente, sino que usé el eufemismo de querer estudiar imagen y sonido, una extraña carrera donde se supone empiezan todos los que desean hacer algo parecido a cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre no me dio un “no” por respuesta a tan peculiar forma de ganarse la vida. Curiosamente fue el sistema, o mejor las notas, los que me dijeron “va a ser que no, chaval”. Luego, frustrado por no obtener la media necesaria, busqué otras opciones privadas, pero al ver los precios fue entonces cuando mi padre sacó a relucir esa frase tan universal y que revolotea por ciertas familias en las que los polluelos empiezan a caminar: “estudia una carrera seria y ya tendrás tiempo para esas cosas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas cosas, tiene gracia. Es lógica la respuesta. No justifico la ceguera de mi padre, se entiende ese tipo de reacción, sobre todo viviendo en otros tiempos pretéritos. Luego, de una forma o de otra, uno acaba haciendo lo que quiere si realmente lo quiere y lo desea. Pero de aquel periodo, de aquella decisión, de aquel camino que tomé en el bosque, eché de menos un guía, una inspiración, un farol al que seguir. Ni siquiera sé por qué me empezó a gustar tanto el cine, ni el catalizador, ni cómo llegué a ello, pero sí el día que me dije a mí mismo “a la mierda con todo, tengo que intentarlo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento todo esto porque el otro día volví a ver “El club de los poetas muertos”. Peli de finales de los ochenta, inspiradora para tanta gente, pero que también es denostada por unos cuantos, que es lo que suele ocurrir cuando se ha hecho algo grande. Hacía tiempo que no la veía. Ese épico final del “¡oh, capitán, mi capitán! (de los que se suben a la mesa me sentí orgulloso del gafotas que moquea y que es objeto de burla durante toda el metraje, ¡¡con dos eggs!!) me sigue emocionando igual que cuando era jovencillo, lo mismo que me pone la carne de gallina la música de gaitas del gran Maurice Jarre y la despedida de Keating (Thank you, boys... Thank you). Creo que la película no envejece y por lo que leí en internet sobre ella, en comentarios y críticas, sigue resultando inspiradora para generaciones que desconocían su existencia. Particularmente creo que por eso la película del gran Peter Weir es ya un clásico, una especie de leyenda del celuloide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchos momentos reconocibles y que todos recordamos, del carpe diem del principio a Todd (Ethan Hawke) superando su timidez y mostrando su alma de poeta frente a toda la clase. Para mí hay dos instantes (aparte del final, obviamente) que me dejaron ciertamente marcado y que no sé si a los demás les llama tanto la atención. El primero es ese Todd (el personaje con el que me identifiqué enseguida porque yo también fui una ameba de joven) sentado en el suelo con un juego de escritorio que le han regalado sus padres por su cumpleaños. El mismo regalo que le hicieron el año anterior. Es cuando Neil (Robert Sean Leonard) le ayuda a lanzarlo al vacío. Digamos que es el momento catarsis de un gran personaje, acomplejado bajo la sombra de su hermano, un tímido irredento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro momento es cuando Keating (un inmenso Robin Williams, en forma tras “Good morning, Vietnam”) se lleva al patio a todos sus alumnos y les enseña eso tan difícil de entender y llevar a cabo: tener voz propia, pensar por sí mismos, aunque eso suponga alterar la voz dominante de la manada. “Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado de los dos. Y aquello fue lo que cambió todo”. Keating menciona a Robert Frost, un poeta americano del XIX, que le sirve de apoyo para que sus alumnos comprendan lo que es seguir un camino diferente al que sigue la masa, ser un librepensador, algo que resulta difícil de reconocer en ciertos ambientes donde todos balan hacia el mismo lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, a falta de una guía de carne y hueso, me valí de lo único que tuve a mano: todo el cine que pude ver. Probablemente me he nutrido de gente irreal, de pura ficción, pero lo preferí a cierta realidad poco recomendable. Llegué al bosque y vi la encrucijada. Dudé, pensé, tuve miedo. Nadie va por allí, reflexioné. Entonces recordé a Keating y su cita de Frost. Da igual si el camino es oscuro y ni dios pasa por ahí. Si uno siente que hay que tomarlo, no debe dudar un instante porque la peor nostalgia que uno puede padecer es aquella de todo lo que se pudo hacer y ni siquiera se intentó. Y sólo porque el camino era el menos transitado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AVGYjBJ2z3Q&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AVGYjBJ2z3Q&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5154853331548139068?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5154853331548139068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5154853331548139068' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5154853331548139068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5154853331548139068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/05/el-camino.html' title='El camino'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-3041749994090830763</id><published>2010-05-03T03:29:00.026+02:00</published><updated>2010-05-03T23:42:51.591+02:00</updated><title type='text'>El paciente gallego</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No recorrió el desierto en busca de pinturas rupestres. No tuvo un tórrido romance con una noble inglesa. No fue un espía nazi a las órdenes del Zorro del Desierto. Tampoco le cuidó en sus últimos días una abnegada enfermera canadiense, allá en un monasterio de La Toscana italiana. No, su vida no tuvo esos elementos de película o de novela, ni millones de personas se emocionaron con su historia. Su existencia no la glosó un conocido escritor canadiense llamado Ondaatje, ni la llevó al cine un fallecido director inglés llamado Minghella, que creó un clásico imperecedero. No, no es una historia como la del explorador húngaro al que confundieron con un paciente inglés. Lo que les voy a contar es algo más simple que eso. La vida de la que voy a escribir apenas ocupó unas líneas en los diarios. Es la historia de un hombre que nació, vivió y murió en un mismo lugar, allá en un hospital perdido de Galicia. Por darle un tono más emocionante, digamos que es la historia del paciente gallego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, con el tiempo, coge el periódico con cierta pereza y escepticismo. Lee sin interés lo que ocurre alrededor y lo que pasa más allá. Sin embargo, superada la actualidad de las primeras páginas, es en el interior donde uno halla la mejor materia para encontrar noticias curiosas, donde se encuentran las mejores crónicas. Páginas perdidas que supuestamente a nadie interesan, pero que es donde se encuentra el mejor poso de auténticas historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, en la sección de Sociedad del periódico que loa las virtudes de la monarquía a través de una grapa, encontré una pequeña noticia que enseguida llamó mi atención. La reseña informaba del fallecimiento en el hospital provincial de Pontevedra de Agapito Pazos Méndez, a los 79 años de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y quién era este hombre para que su deceso llamase la atención del periódico? ¿Qué tenía de interesante su historia que no tengan las de centenares de personas que fallecen cada día? Probablemente nada si pensamos que toda muerte es el epílogo de una historia, una de las muchas que conforman este mundo que poblamos. Y seguramente para familiares, amigos y conocidos, siempre son especiales, pero sólo para ellos. Así que, ¿por qué algunas merecen la pena que todo el mundo las conozca? ¿Por qué ciertas vidas han ser contadas en imágenes, palabras o notas musicales? Quizás porque ellas dan sentido a la pregunta que todos nos hacemos desde siempre: ¿qué hacemos aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agapito nació en el año 1931 y fue abandonado a los tres años de edad en un cajón. Fue recogido por el personal del centro hospitalario en el que murió hace unos días. Enseguida se le detecto espina bífida, es decir, una putada genética que te impide mover como cualquier persona normal. En el caso de nuestro paciente gallego se vio condenado a una silla de ruedas, algo con lo que poder solventar de alguna forma la atrofia en cuatro de sus extremidades. Y fue así como el hospital se convirtió en su único hogar y el personal del mismo en su única familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, durante los 79 años de su vida, Agapito se dedicó a trabajar en el centro sanitario, a pesar de sus claras limitaciones. Guardaba las llaves de la gaveta de medicamentos y vigilaba a los pacientes con la misma atención con la que le vigilaron a él en su momento. En todo ese tiempo nunca salió del hospital y sólo en una ocasión lo hizo. Fue a los 60 años, cuando uno de los trabajadores del centro se lo llevó para ver el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi un siglo ante sus ojos: guerras civiles, guerras mundiales, revoluciones, masacres, dictaduras, democracias, descubrimientos, avances, viajes más allá de Orion. Y todo eso lo contempló Agapito desde su silla de ruedas, en su pequeño rincón del mundo. Y también vio pasar a los que allí trabajaban, que luego marchaban, mientras él permanecía. Y pacientes que llegaban, se recuperaban, morían, mientras él persistía. Según cuenta la noticia, el día de su sepelio, no faltó nadie. Todos le acompañaron en su último viaje. Por fin abandonaba el único lugar que pudo conocer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ahora ya comprenden lo especial de esta noticia? ¿Ahora entienden la grandeza de estas pequeñas historias? Hagan todos, por un momento, un ejercicio de memoria: recuerden su pasado, su infancia, su adolescencia, su juventud, su madurez. Todos esos momentos vitales unidos a distintos lugares. Incluso aunque hayan vivido siempre en la misma ciudad, los recuerdos irán unidos a casas, calles, parques, plazas, todos ellos sitios diferentes. Y si nunca viajaron es porque así lo decidieron. Ustedes pudieron elegir, mientras que Agapito nunca lo pudo hacer. Ahora póngase en su lugar por un instante, imaginen por un momento: recuerdos atados a los mismos pasillos, a las mismas paredes, a la misma visión desde una ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noticia se leía que era una historia enternecedora, no exenta de dureza. Puede ser. Yo prefiero pensar que Agapito nunca sintió nostalgia por lugares a los que no pudo ir, ni mundos que pudo descubrir, ni mares que pudo navegar. Quiero imaginar que siempre fue feliz entre los muros de ese edificio y que nunca sintió la necesidad de tener que usar la imaginación para huir de ellos. Quiero creer que ojalá fuera así. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rAUJgjxNGd8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rAUJgjxNGd8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-3041749994090830763?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/3041749994090830763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=3041749994090830763' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3041749994090830763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3041749994090830763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/05/el-paciente-gallego.html' title='El paciente gallego'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2037981015415952741</id><published>2010-04-17T00:00:00.002+02:00</published><updated>2010-04-17T00:31:22.546+02:00</updated><title type='text'>Adiós, Michael</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S8je5RfdPcI/AAAAAAAAAIo/uKZa2-UjoFk/s1600/ryan1oc9.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 217px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460859623715978690" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S8je5RfdPcI/AAAAAAAAAIo/uKZa2-UjoFk/s320/ryan1oc9.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El crítico, un famoso comentarista de la revista Life, se acercó durante la cena al director. En tono chulesco y provocador le inquirió algo que le dejó marcado para el resto de su carrera: ¿Cómo el hombre que hizo “Breve encuentro” puede haber hecho una mierda como “La hija de Ryan”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me gustaría tener una máquina del tiempo para viajar hacia atrás y ajustar cuentas con algunos tipos. Supongo que ustedes elegirían el Munich de los años 20 para dar matarile al del bigotito. Yo, como apunto más bajo, y encima no me gusta jugar con la historia no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad, haría pequeños actos de justicia, justicia pildorita podríamos llamarla. Me trasladaría en mi peculiar Delorian (obviamente en una máquina como la de Rod Taylor en “El tiempo en sus manos”) a los años 70, a la cena en la que La Asociación de la Crítica Norteamericana invitó al director de cine David Lean, tras el estreno de “La hija de Ryan”. Entraría por la puerta con mi smoking, mi camisa de chorreras, y me acercaría al comentarista de Life, justo antes de acercarse a la mesa donde cenaba el director británico. Entonces, mis desaforadas chorreras se estropearían aplicando algo de justicia a este mundo cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y por qué tanta agresividad ante semejante cretino? Supongo que les parecerá una chorrada lo que les voy a contar (lo cierto es que las chorradas son lo que me dan vida), pero la chulería, arrogancia y mala educación de aquel imbécil significó el principio del fin de uno de los directores más grandes de toda la historia. El aluvión de palos descarnados hacia su película, y su persona, tras el estreno de “La hija de Ryan” tuvo como consecuencia que abandonase su carrera cinematográfica durante 14 años. Ya anciano, Lean nos regaló su testamento cinematográfico con irregular “Pasaje a la India”. Sin embargo, todos tenemos la sensación de que la historia del cine se perdió algo grande durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie hace películas como “La hija de Ryan”. Sólo tipos como el genio esquizoide danés se mete en esos berenjenales. “Rompiendo las olas” (esa obra de arte vestida de cuento celestial) bebe, come y respira de la película de Lean. Pero no sólo el tarao danés se ha dejado influir por su obra. El gorrillas genial de los dinosaurios lo cita siempre que puede. De hecho Lean siempre decía que hacía el cine que quería ver en la pantalla, justo la frase que ha inspirado la vida del autor de “Tiburón”, y unas cuantas obras maestras más. Incluso servidor, en su pequeño rincón en el mundo, cree que está haciendo Tchang inspirado por el cine de este gran hombre al que siempre olvidan mencionar entre los Welles, Wilder, Ford, Hawks, Kubrick, Hitchcock, etcétera. De hecho, hoy en día, cuando dices su nombre, la gente siempre piensa que citas al otro paranoide del cine actual. El propio David Lynch bebió de él para hacer “Una historia verdadera” (The straight story), por no hablar de “El hombre elefante”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie muestra en el cine planos donde la naturaleza se come al individuo, que le hace sentirse poca cosa frente a ella. Ya no se ruedan estepas rusas (rodadas en la sierra de Madrid) donde se producen cargas de la caballería de los rusos blancos, ni marchas imposibles por desierto infernales para conquistar la inexpugnable Aqaba.&lt;br /&gt;Ya nadie hace películas de cuatro horas, con overtura, intermedio y epílogo. ¿Quién se atreves a hacer eternos planos de acercamiento de un jinete desde lo más lejano del horizonte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie utiliza el formato panorámico de la manera en que este culto y viajado británico lo empleaba, ni el color con el que dibujaba sus historias. ¿Conocen a algún director capaz de rodar una tormenta auténtica, esperando días para conseguir los planos perfectos, alterando el ánimo de sus productores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie cuenta historias intimistas en el escenario de grandes hechos que marcaron la historia del hombre. Ni historias de amor imposibles con finales duros y amargos. Ese plano inclinado final de Tara, aquella mujer de ojos azules infinitos, calle abajo, con el rostro de stalin poblando la calle, rumbo a un anónimo gulag, en uno de los finales más descorazonadores de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La hija de Ryan” es una historia de amor, un triángulo amoroso que se desarrolla en un pequeño pueblo de la costa de Irlanda durante la ocupación británica, y en pleno apogeo de la 1ª Guerra Mundial. Es una historia del descubrimiento del verdadero amor carnal en un ambiente opresivo y lleno de intolerancia. Es la historia de un profesor de escuela humanista que recuerda al gran Atticus Finch (interpretado por ese gigante llamado Robert Michum) casado con Rosy (la hija de Ryan, el tabernero), una joven caprichosa que cree descubrir el amor añorado en el culto maestro, pero será la vida y el azar quien le haga descubrir lo falsos que son los sueños románticos. Será joven oficial inglés, machacado física y anímicamente por la guerra europea, quien le haga descubrir esa pasión carnal que ella anhelaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sólo ese gran triángulo amoroso puebla esta inmensa obra de arte. También está el sensato cura de un pueblo insensato y cerril, interpretado por Trevor Howard, un galán de cine clásico que aquí construye una interpretación gigantesca. Junto a él, otro personaje memorable imprescindible, testigo de todos los sucesos que ocurren en la historia: el idiota del pueblo, Michael (John Mills ganó uno de los dos oscars que recibió la película), del que todos se burlan. Una especie de hombre elefante incapaz de comunicarse con los demás, pero sabedor de todo lo que ocurre a su alrededor. De hecho es el eje de toda la acción, hasta el punto de que la película estuvo a punto de llamarse “Michael’s day”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosy (una estupenda y sensual Sarah Miles en su apogeo) aborrece a Michael, sus andares, su grotesca dentadura. A medida que la historia avanza, la hija de Ryan va a entrar de golpe en la madurez. Su personaje es todo un ejemplo de evolución narrativa, gracias por una parte a la magistral interpretación de la actriz inglesa, así como a la escritura del que era su marido y guionista Robert Bolt, colaborador de Lean en esos dos gigantes de su filmografía llamados “Lawrence de Arabia” y “Doctor Zhivago”, además del libreto de “Un hombre para la eternidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quieren descubrir un cine perdido que ya nadie hace, no dejen de ver las películas de David Lean, autor no sólo de grandes superproducciones, si no también de pequeñas obras maestras como “Breve encuentro”, la película que sirvió de inspiración al gran Wilder para regalarnos “El apartamento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quieren contemplar los mejores paisajes que se han rodado para una pantalla, no dejen de comprar sus películas, desde las pequeñas e intimistas. Hasta las más grandes superproducciones que se han hecho jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si quieren ver uno de los mejores finales de la historia del cine, no se pierdan el adiós de Rose al pobre idiota, tras ser desterrados ella y su marido por la turba. Cuando terminen de verla, les aseguro que conservarán las películas de David Lean para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZxBFRfYiDNE&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ZxBFRfYiDNE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(No he encontrado nada que resuma "La hija de Ryan", así que les dejo con la mejor elipsis que se ha hecho en la historia de cine)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2037981015415952741?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2037981015415952741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2037981015415952741' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2037981015415952741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2037981015415952741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/04/adios-michael.html' title='Adiós, Michael'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S8je5RfdPcI/AAAAAAAAAIo/uKZa2-UjoFk/s72-c/ryan1oc9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-215513186026494908</id><published>2010-04-06T23:33:00.005+02:00</published><updated>2010-04-06T23:59:08.378+02:00</updated><title type='text'>El mal prevalece</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Siempre me gustaron los malos. Y los perdedores. Pero sobre todo los malos, quizás porque siempre son perdedores al final, y yo siempre he sido muy solidario con los que pierden, quizás porque tengo vocación de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En el fútbol uno conoce muchos tipos de perdedores de ese estilo. Un ejemplo fue aquella selección prodigiosa que vestía de naranja, en los años 70, y a la que comandaba todo un personaje que, tras años viviendo por estos lares, sigue hablando como un de guiri de una película de Landa. Quedaron subcampeones en dos mundiales, jugando un fútbol único, pero perdieron en ambas ocasiones. ¿Y a quién le importa? Supongo que a los holandeses les debió importar, pero la gente siempre recordará a aquellos tipos de un país pequeño jugando un fútbol de museo contra todos los cocos que dominan este arte y deporte que, por cierto, cada día se parece más a la guerra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Los actores siempre quieren interpretar a malos que te cagas. Probablemente porque suelen hacerles pasar a la historia y llenar sus estanterías de premios. Pregúntenle a Tosar. Yo lo comprendo. Es lógico: ¿a quién no le gustaría ser Hannibal Leccter y dar paseillo a más de un cretino sin formas ni fondo?; o ser Vader, apretando su puño y cargándose planetas plagados de horteras rubios insufribles y porculeros; o William Munny, entrando al saloon para comprobar quién es el gallito que me va a decir a la cara lo que le han hecho a mi mejor amigo; o Liberty Valance y su látigo, aquel malote que vivía allá donde posaba su sombrero; o Travis Bickle y su “¿me estás hablando a mí, gilipollas?”; o Carlito Brigante tirando escaleras abajo a tanto matón de baja estofa que nos rodea; o el gran Tony Soprano, en uno de sus ataques de ira ante algún imbécil superlativo que va de listo por la vida.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Esos malotes molan, me identifico con ellos, es más, me caen bien, muy bien. Tienen motivos, torcidos, es cierto, pero los que les rodean son peores que ellos, mucho peores. A su lado siempre están seres grises, envidiosos, mediocres (en muchos casos), pretenciosos, torticeros, abrazafarolas (que decía aquél), casposos, vacuos por dentro, superficiales por fuera, sin discurso alguno, salvo el de vamos a forrarnos a costa del resto, incapaces de regirse por el más mínimo código moral, aunque sean unos perfectos hijos de putas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno abre el periódico y ve que lo único que se encuentra en este mundo es ese tipo de malos. La realidad es un mal lugar. No hay Lecters, ni Vaders, ni Sopranos. Sólo Correas, Matas y Bigotes. Tipos encorbatados que siempre están ahí, dominando el cotarro, manejando los hilos. Y lo que es peor: cuando ellos no estén, serán sus delfines los que continúen la saga. Tony Soprano tenía más gracia forrándose a costa del prójimo y, al menos, su hijo era un estúpido pusilánime. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día pude ver una gran película que está ahora mismo en cartel. Es la última de Roman Polanski. Se llama “The ghost writter”, que se conoce como el escritor que hace de negro para otro, pero que aquí, como siempre, la han traducido como les ha salido del cimbel. El título en castellano es “El escritor” (lo suyo hubiera sido llamarlo “el negro”, pero eso no suena guay del Paraguay). El caso es que es un entretenidísimo thriller, heredero del mejor Hitchcock, un poco en la línea de la notable “Frenético”, pero que la supera con creces. Por resumirla, trata de un escritor especializado en biografías, un “negro” que escribe para otros y que se ve involucrado con un tipo de cuidado, de esos a los que es mejor no acercarse demasiado. En este caso le piden que escriba las memorias de un ex primer ministro (al que interpreta notablemente Pierce Brosnan) al que acusan de criminal de guerra por lo de Irak y otras lindezas por el estilo. O sea, un trasunto de Toni Blair. El final de la película es demoledor, aterrador, descorazonador y genial. Tras ver la película, y lo que en ella se cuenta, me acordaba de los encorbatados que hoy pueblan las portadas de los periódicos. Esos que visten impecables, sonríen, posan para la foto, sueltan sentencias vacías, se llenan los bolsillos y, si es necesario, besan a los niños. Todo con tal de salir reelegidos, o de seguir en el poder, o en el consejo de administración. Todo con tal de perpetuarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión es aterradora, amigos: siempre ganarán, siempre sonreirán, siempre engañarán. Guste o no, el mal prevalece. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PNmk7O-iMKI&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PNmk7O-iMKI&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-215513186026494908?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/215513186026494908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=215513186026494908' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/215513186026494908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/215513186026494908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/04/el-mal-prevalece.html' title='El mal prevalece'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6689379699965266238</id><published>2010-03-05T21:57:00.018+01:00</published><updated>2010-10-22T01:55:53.315+02:00</updated><title type='text'>Nadie se queda atrás</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S5GJAc51fSI/AAAAAAAAAIg/-W4Yr3jQiSs/s1600-h/tchang+3.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S5GI1NqFQ6I/AAAAAAAAAIY/MV-m3wWrcbw/s1600-h/pe%C3%B1alara+2.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445283872248251298" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S5GI1NqFQ6I/AAAAAAAAAIY/MV-m3wWrcbw/s320/pe%C3%B1alara+2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hace ya casi cinco años perdí el poco juicio que me queda. Dejé un trabajo estable, una casa de alquiler y un viejo coche, y me monté en un autobús de línea rumbo a Granada. La ciudad que una vez iluminó el mundo y que sirvió para hacer llorar a un rey que no supo defenderla como hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué se me había perdido en tan bella ciudad, aparte de visitar su fastuosa Alhambra y pasearme por las angostas calles del Albaicín? Pues una historia, una más de las muchas. Ese veneno que me carcome y envenena más que la mescalina o cualquier otro entrañable vicio. El caso es que hace cinco años, un buen amigo que ha dejado de ver las cosas a través del cristal, me mandó un artículo de El País donde se contaba la historia de dos montañeros vascos con antecedentes penales por pertenencia a ETA, y alrededores, que habían sido rescatados por miembros del SEREIM (Servicio de Rescate e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil de Granada. El rescate se produjo en la cara norte del Mulhacen, la montaña más alta y peligrosa de la península. Una vez les localizaron, tuvieron que pasar la noche en un refugio ya que las condiciones hacían imposible el rescate por aire. A la mañana siguiente, cuando el tiempo mejoró, el helicóptero pudo por fin evacuarlos. Todo fueron agradecimientos sinceros por parte de los montañeros hacia sus salvadores. Cuando los rescatadores fueron a hacer el informe, cruzaron los datos de los montañeros con la base de datos del Cuartel General, descubriendo el pasado de ambos. También comprobaron que las veces que fueron detenidos por la Guardia Civil, siempre denunciaron torturas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No dudé un segundo. Como ya me había pasado en otras ocasiones, noté que algo me atrapaba, que la historia inundaba mis fantasías, que me la llevaba a la cama, de paseo, al cine, a comer. Sin darme cuenta se había convertido en una especie de amante, de ésas que te hacen disfrutar y padecer al mismo tiempo. Así que, tras abandonar el trabajó que me ocupó durante seis años de mi vida en una conocida productora televisiva, saqué un billete hacia la antigua capital del reino de Granada y de esta forma poder documentarme con la ayuda de uno de esos montañeros del SEREIM que salvan vidas, incluso la de sus posibles verdugos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Cinco años después, cuento las horas para marcharme a Sierra Nevada y empezar el rodaje en exteriores de una historia que se llama “Tchang”, título sacado de un personaje de las historietas de Tintín: un chico joven de nacionalidad china, amigo del intrépido periodista, al que éste último  salva la vida en las montañas del Himalaya, en la que para mí es la obra maestra de Hergé: “Tintín en el Tibet”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por supuesto, el mediometraje (sí, mediometraje, aunque suene raro) es una obra de ficción, inspirada en el hecho real, en lo que ocurrió, pero sólo eso, inspirado. Los personajes son inventados completamente y llevados al extremo, con un desenlace duro que alguna gente que lo lee no entiende, o simplemente no le gusta, pero que para mí es fundamental. Es una historia de aventuras, de supervivencia, de superación, de amistad y, sobre todo, de redención; pero también se habla de la violencia y el odio ancestral al enemigo. Sobre el tema vasco se han contado muchas historias y de todos los colores, pero no me hubiese lanzado al vacío si no fuera por el contexto en el que se desarrolla ésta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Apenas me queda tiempo para nada, me esperan días duros y unos meses de mucho curro para ver todo realizado. Finalmente aquel viaje en autobús se convierte en el trabajo de más de 30 personas, todas ellas por amor al arte, por intentar contar historias que enganchen a la gente, por vivir de este extraño oficio. Y es entonces cuando recuerdo algunas de las cosas que me han contado los montañeros con los que he hablado en este tiempo, sobre esa dura y peculiar vida en la que ven de cerca y de frente al tipo de la guadaña. Para ellos lo importante es el equipo, el grupo: &lt;em&gt;“Vamos al ritmo del peor del grupo”&lt;/em&gt;, me decía un duro montañero que trabajó muchos años en “Al filo de lo imposible”. &lt;em&gt;“En este oficio no se puede tener miedo a nada”&lt;/em&gt;, me comentaba otro montañero pequeñito, de mirada picarona y piel agrietada por ventiscas heladas de parajes lejanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subiendo junto a ellos, azotados por un viento helador, en el paisaje ártico que parece el Peñalara en invierno, con la intención de ayudar a los actores a comprender la vida de gente tan extrema, descubrimos precisamente eso... que nadie se queda atrás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6689379699965266238?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6689379699965266238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6689379699965266238' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6689379699965266238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6689379699965266238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/03/nadie-se-queda-atras.html' title='Nadie se queda atrás'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S5GI1NqFQ6I/AAAAAAAAAIY/MV-m3wWrcbw/s72-c/pe%C3%B1alara+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6070769202532456372</id><published>2010-02-06T02:57:00.005+01:00</published><updated>2010-02-09T14:02:03.094+01:00</updated><title type='text'>El Apocalipsis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Si algún día llega el Apocalipsis no será tal y como lo describen la Biblia, los falsos profetas o los visionarios tipo Nostradamus. Si algún día llega el Apocalipsis será tal y como lo escribe Cormac McCarthy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cuatro año pude leer la que para mí es una de la obras más estremecedoras que me he echado a la jeta. Es el desgarrador y brutal relato de un viaje hacia la nada, la historia de un padre y un hijo caminando por una infinita carretera oscura, llena de cenizas y depredadores que pueden morderte el culo, y no lo digo metafóricamente. Se llamaba y se llama “The road”, aunque también podría titularse un viaje por el infierno. A pesar de lo terrible que cuenta, y el paisaje desolado que lo habita, es una historia de amor imperecedera. Si alguno de ustedes no ven las cosas de manera diferente al terminar de leer el libro, es que entonces deben pedir hora inmediatamente con su médico de cabecera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginen por un momento que el mundo tal y como lo conocemos ahora ha sufrido una hecatombe, pero sin saber realmente qué tipo de hecatombe. Imaginen que, de pronto, de la noche al día, todos ustedes se convierten en mendigos. Sí, exactamente, imaginen un mundo poblado por esos seres a los que preferimos no mirar a la cara, a los excluidos que pueblan el metro, las salidas de los Vips, El Corte Inglés, las puertas de los restaurantes, los bancos de los parques. Todos esos que ven pasar la vida en contrapicado, cuyas miradas pétreas son de aquél que hace tiempo dejó de vivir. Imaginen que el mundo de repente se ha llenado de parias y, además, no hay nada para comer. Los árboles se mueren, no existen cosechas ni terrenos fértiles, los animales han desparecido de la faz de la tierra. No existe nada, salvo oscuridad. Sólo sobreviven aquellos que se comen a los más débiles. Ése es el mundo que nos describe Cormac McCarthy cuando todo se joda irremediablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en medio de ese “Paraíso Perdido”, un padre cuida de su hijo, le enseña a sobrevivir, a tomar decisiones (aunque sean brutales) que le permitan seguir adelante cuando él no esté, le ejercita a no fiarse de nadie y a que nadie le arrebate la pistola con dos balas que llevan como única defensa ante las bestias. Pero al mismo tiempo, mientras en la noche oyen los gritos descarnados de los que son devorados, también le enseña que hubo un tiempo en que hubo belleza. Y lo hace a través de viejos y mohosos libros donde el niño descubre cosas como que, una vez, existieron los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se ha estrenado la película. La esperaba con impaciencia. Era muy difícil que alguien se pudiese cargar un material tan certero, pero ya ha ocurrido en alguna ocasión. Como guionista debo decir ante todo que la adaptación de una obra literaria debe ser completamente libre. Las cadenas del material previo no deben pesar sobre el adaptador. Pero una cosa es sentirse libre, y otra muy diferente es despreciar la valiosa materia prima de la que debes nutrirte. En este caso no ha ocurrido así. La visión de John Hillcoat sobre tan fatídica y oscura historia es exactamente la que tenía en mi cabeza cuando leí el libro. Los impresionantes diálogos escritos por McCarthy se dejan entrever en la pantalla, aunque no llegan a la grandeza de la pluma de tan gruñón y escurridizo genio. El aspecto visual de la película es absolutamente descorazonador. La fotografía de Javier Aguirresarobe debería ir directamente a un museo. La dirección artística, la visión del mundo entre cenizas, te dejan con el corazón en un puño. Pasas angustia y miedo cuando los lobos (gente que una vez fueron respetables seres humanos) acechan a sus víctimas. La escena de la casa, cuya descripción en el libro te helaba la sangre, en la película te deja sin respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mundo aparte son las actuaciones. La interpretación de Viggo Mortensen básicamente define a un gigante, no sólo por el esfuerzo físico que realiza, sino por esa mirada desolada, ese llanto sordo en la intimidad, esa forma de dormir con la boca desencajada y el corazón en un puño por si es el último despertar. El trabajo del niño, el tal Kodi Smit-McPhee, directamente te desarma. No la vean doblada, no escuchar la acongojada voz original del niño sería un pecado que merecería el purgatorio como mínimo. Es imposible doblar esa forma de interpretar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a recomendar a nadie que vaya a verla, tal y como están las cosas y con la que está cayendo. Sales mal del cine, a pesar del pequeño hilo de esperanza que pareces encontrar al final, fidedigno a la novela, por otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This is the end, my friend. La cagamos y lo dejamos todo hecho unos zorros. Ya nos avisaron y nos lo tomamos a cachondeo. Casi mejor no sobrevivir para verlo. Ha llegado, ya está aquí: el Apocalipsis. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="560" height="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AUw6bje19KM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AUw6bje19KM&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6070769202532456372?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6070769202532456372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6070769202532456372' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6070769202532456372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6070769202532456372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/02/el-apocalipsis.html' title='El Apocalipsis'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6027942260530487263</id><published>2010-01-31T19:48:00.014+01:00</published><updated>2010-02-01T23:32:53.425+01:00</updated><title type='text'>Belleza</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S2XdF3CxKgI/AAAAAAAAAIM/uEhcsX-oy28/s1600-h/amantes+de+magritte.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 237px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S2XdF3CxKgI/AAAAAAAAAIM/uEhcsX-oy28/s320/amantes+de+magritte.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432991618237016578" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No sabía sobre lo que escribir. Malos tiempos para la lírica. Se acaba el mes y no he escrito nada. Quizás porque mi cabeza está en otro sitio, quizás porque no tengo muchas ideas, quizás porque no me da la gana, así en plan difunto Salinger. El caso es que se acaba y me he percatado que sería el primero en blanco de las 101 historias. Como no me gusta dejar incómodos huecos, haremos un esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que voy a escribir sobre algo que vi ayer, entre humo y platos, que luego en la tranquilidad, viéndolo de nuevo y despacito, sólo puedo definir como la belleza en su plenitud. Supongo que de lo que voy a hablar a muchos les parecerá insustancial y absurdo. Seguramente, aunque últimamente hago oídos sordos a casi todo. Uno no pierde la esperanza de que alguno por ahí me entienda en este mundo de Grandes Hermanos y mierdas a raudal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, sobre un campo de fútbol, volví a comprobar que entre tanta mediocridad, aburrimiento, insidia y oscuridad de lo que nos rodea, todavía hay cosas que te alegran el día más turbio. Comprobé que lo único que merece la pena en este puto mundo son los detalles de algunos seres incomprendidos y geniales. Que hay pocas cosas más: ni la familia, ni los amigos, ni las relaciones, ni las mierdas de convenciones sociales. Al final todos te acaban decepcionando más tarde o más temprano. Sólo los momentos, los detalles, la belleza que ofrecen unos pocos despiertan el interés. Los realizan malditos ante un mundo que, curiosamente, está mas necesitado que nunca de esos actos. Regalos sublimes que serán los mejores recuerdos que alumbren el paseo final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión el instante lo protagonizó un jugador rubio en el ocaso de su carrera. Un maldito, odiado por muchos, insultado por casi todos, que ayer, al menos por un instante, detuvo el mundo. Supongo que a los que no les gusta el fútbol, o los que no han jugado nunca, verán en ello una chorrada y, por tanto, su significado como arte aún más chorrada. Como uno ha jugado al fútbol, y como todavía creo distinguir la luz entre tanta oscuridad, ayer me emocioné ante lo que vi y lo voy a contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personaje del que hablo tiene incluso un apellido vulgar, quizás por ello de ese carácter díscolo que le hace ser capaz de lo mejor y de lo peor. Lo han definido como maricón, pijo y niñato consentido. Probablemente lo sea, o se haya merecido muchos estos adjetivos. Yo mismo he dudado de él en infinitas ocasiones y su comportamiento a veces me cabrea. De hecho, recientemente, volvió a protagonizar una trifulca cuando su (mi) equipo millonario hizo el ridículo ante unos mil euristas llenos de coraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, mientras comía en un bar, comprobaba en la televisión la trifulca que tenía el peculiar jugador en una rueda de prensa. De nuevo esa imagen de maldito, aunque los plumillas lo único que deseaban era tocarle los eggs en dimensiones estratosféricas. Y ante la insistencia de preguntas sobre su infelicidad en la vida, o sobre el porqué de querer largarse a Bangkok a montar en bici y que le dejen en paz, le espeto a uno de los mercaderes de periódicos que parecía un psicólogo: “si quieres montamos una charla terapéutica o algo”. Obviamente le pusieron a caldo, pero no pude evitar soltar una sonrisilla porque, a veces, está bien que alguien ajuste cuentas con los periodistas que se creen dueños y señores de este mundo y de su única verdad: la suya, claro. Además, no está de más que alguien del fútbol dé este tipo de respuestas, en lugar del clásico “sí, bueno, ha sido un partido difícil y hay que seguir trabajando...”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo fue lo visto ayer para que hoy escriba sobre ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás los ignorantes que odian el fútbol pueden entenderlo con un ejemplo paralelo. Fue el instante, el momento, una sensación de vacío ante algo verdaderamente diferente. Algo que te sobrecoge, que necesitas parpadear para asegurarte que lo que has visto es cierto. Para que me entiendan los enfadados con el jurgol, es la misma sensación que tuve el otro día en una exposición ante “Los amantes” de Magritte (otro tipo peculiar): esa pareja cubierta por un velo que te deja parado, boquiabierto, anonadado ante ese instante, intentando comprender qué paso por la cabeza de ese hombre para hacer algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al fútbol, aunque algunos consideren insensato comparar lo de ayer con el arte, pero es así: una obra de arte se puede encontrar en cualquir lado. Y me dan igual los colores porque si lo hace uno del Barça entrenado por el gran Guardiola, hubiese boqueado igual. Además fue un pase, ni siquiera un gol. Recordando al gran Laudrup, otro tipo genial, aquel del &lt;em&gt;enjoy Laudrup &lt;/em&gt;que le colgaban en Nou Camp, hasta que se convirtió en un maldito porque se fue al enemigo malote de la capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de ayer fue un acto de generosidad de alguien que, curiosamente, es acusado de egocéntrico y vanidoso. Fue la culminación de un instante que desconcertó a todos. Fue un acto de valentía, de esos a lo que se atreven pocos. Lo fácil hubiera sido meter el gol solo ante el portero. Eso hubiera sido lo fácil, las portadas de un día, el mezquino protagonismo hacia el resto de la tribu. El tal Guti, como Magritte, como otros parecidos a él, prefirió lo complejo, lo único, lo diferente, sabiendo que si sale mal, le habrían colgado de la verga del palo mayor. Pero el rubio maldito y odiado tenía una cita con el destino y nos regaló a todos, una vez más, un acto de sublime belleza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/RJuZ9-QO2Ec&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/RJuZ9-QO2Ec&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6027942260530487263?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6027942260530487263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6027942260530487263' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6027942260530487263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6027942260530487263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2010/01/belleza.html' title='Belleza'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/S2XdF3CxKgI/AAAAAAAAAIM/uEhcsX-oy28/s72-c/amantes+de+magritte.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-504936509099187644</id><published>2009-12-31T14:29:00.007+01:00</published><updated>2010-01-03T19:15:05.374+01:00</updated><title type='text'>Conclusiones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Unas conclusiones finales, amigos míos, ahora que termina el año y que nos llega otro con muchas curvas y redondeces, por eso de tener dos ceros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida seguirá siendo un valle de lágrimas, llena de tristeza y sufrimiento, de momentos malos que superan a los buenos, de aburrimiento, cotidianeidad, rutina, disgustos, discusiones, peleas, frustraciones, decepciones. Pero qué cojones, ¿acaso no mola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo seguirá siendo un lugar oscuro, cruel, inhóspito, injusto, inseguro, violento, egoísta, corrupto, podrido, sucio, vasto, pequeño, peligroso. ¿Pero acaso no seguiremos con ganas de conocerlo más a fondo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser humano seguirá matando, torturando, cargándose el planeta. Seguirá mirando su ombligo sin mirar alrededor, pisando antes que dando, actuando antes que reflexionando. Seguirá preguntándose por qué está aquí, de dónde vengo y adónde voy, sirviéndole de excusa para usar a etéreos tótems superiores en cuyo nombre todo está justificado. ¿Pero no es este el mismo ser que inventó el cine, el teatro, la música, el fútbol y si me apuran hasta la petanca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La riqueza la tendrán unos pocos, la miseria los de siempre. El trabajo unos cuantos, el resto sobrevivirán como puedan. Miraremos para otro lado al cruzarnos con los desamparados, los invisibles, los que ya no cuentan, los apartados, los no válidos. El reparto y la justicia lo hará un ciego caprichoso ¿Pero no es gracioso que todos tengamos el mismo final anunciado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor seguirá siendo una entelequia, algo que un día rimaron unos poetas para hacer esto más llevadero. Viviremos en la nostalgia permanente, en el pudo ser pero no fue, en el recuerdo de una vida soñada. En la equivocación, en el deseo ajeno, en el engaño. ¿Pero acaso no es lo que todos anhelamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto se acaba, my friend. Ya doblan las campanas y esta vez sí doblan por ti. Momento de cenas, uvas, alcohol, buenos deseos, felicitaciones, alegría, abrazos, familia, amigos, mensajes, fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y después?... Después lo de siempre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3d76580JB2A&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/3d76580JB2A&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;(Les dejo con este señor que una vez dijo eso de: "No creo en una vida posterior, pero por si acaso me he cambiado de ropa interior".)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_fxGhyn2wW8&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/_fxGhyn2wW8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;(Pero también les dejo con esta música del gran Moby... Feliz ano... sí, sí, sin eñe)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-504936509099187644?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/504936509099187644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=504936509099187644' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/504936509099187644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/504936509099187644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/12/conclusiones.html' title='Conclusiones'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-747255016368795799</id><published>2009-12-26T12:54:00.007+01:00</published><updated>2010-02-04T17:14:12.517+01:00</updated><title type='text'>La turba</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Llevaba tiempo sin tener un rato para mí y recuperar viejas costumbres tras mes y medio de un no parar por obligaciones audiovisuales. Hace tiempo que no escribía sobre cine y hace tiempo que iba detrás de una película que muchos consideran una de las cumbres cinematográficas del siglo pasado. Al parecer, el gran Eastwood la cita con asiduidad como referente de su cine. Ante algo así uno no podía dejar pasar la oportunidad de ver la fuente de inspiración del maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por supuesto la referencia no es mala. La película en cuestión se llama “Incidente en Ox-Bow”, y sí, es una peli de vaqueros, un western, ese género que hizo grande a unos pocos y en el que siempre se hubiese reconocido aquel trovador de las miserias humanas que una vez escribió eso de “ser o no ser, esa es la cuestión”. Porque &lt;em&gt;“Ox-Bow incident”&lt;/em&gt; es una historia que va precisamente sobre eso: las miserias humanas. La película es algo que va más allá de una obra de arte, es un manual reducido de la degradación a la que puede llegar el ser humano. Fue dirigida por &lt;em&gt;William A. Wellman&lt;/em&gt;, eso que se conocía en el Hollywood clásico como un artesano, y que como otros de su generación empezó en el mudo, lo que les hizo dominar este oficio como nadie. A lo largo de su vida Wellman nos regaló unas cuantas obras superiores, entre ellas otro demoledor retrato humano, de nuevo en una peli de género, en este caso bélico, llamado “Fuego en la nieve” (Battleground), una historia que se desarrolla durante la carnicería que se produjo en &lt;em&gt;Bastogne&lt;/em&gt;, el punto clave de la batalla de Las Ardenas, aquélla en la que los panzers de Hitler casi cambiaron el curso de la II Guerra Mundial cuando los aliados ya se las prometían muy felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y de qué va una película de título tan corriente? Pues es la historia de un linchamiento. Nos narra lo que muchos seres humanos normales, buenas gentes, o gentes anónimas, pueden llegar a convertirse cuando se juntan para reclamar justicia. Es la historia de la turba, de la masa descontrolada. Es un retrato de las distintas categorías humanas. Es la historia del sádico que aprovecha el momento para saciar sus bajos instintos, del que se deja llevar por no destacar, del que mira hacia el otro lado, del que prefiere callar por si le acusan a él, del intolerante que no quiere pruebas porque él las tiene todas, del racista que sabe que sólo el de fuera es el culpable, del padre intransigente que quiere dar lecciones morales al hijo cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante toda esa masa informe de ciudadanos ejemplares, esos mismos que habitaban Múnich en los años 30, o Madrid en los 40, o Johannesburgo en los 60, o Buenos Aires y Santiago en los 70, o los pueblos de Euskadi en los 80, o Srebrenica en los 90, ante ellos que supuestamente representan la ley y el orden de su tiempo, se oponen sólo siete hombres, en inferioridad, intentando hacerles entrar en razón sobre la locura que van a cometer, sobre la injusticia de aplicar justicia a alguien porque sólo estaba de paso, o porque tiene otro color de piel, o porque es de fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una película demoledora, un puñetazo a la cara, una bofetada que sólo lo consiguen las grandes obras. Es un guión supremo (&lt;em&gt;Lamar&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Trotti&lt;/em&gt;, autor también de otra joya llamada “El joven Lincoln) con actores como &lt;em&gt;Henry Fonda, Dana Andrews, Anthony Quinn, Frank Conroy, Jane Darwell, William Eythe y Harry Davenport&lt;/em&gt;, que expresan lo más difícil: las miradas impotentes ante el horror, las miradas culpables ante el error. Es cine que ya no se hace, contado en apenas 70 minutos. Por eso Eastwood lo tiene como referente cinematográfico y moral. Aunque sólo sea por la escena del bar, merece ya un hueco en un museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dejo para terminar esta historia número setenta con la traducción de la carta que el personaje interpretado por Dana Andrews escribe a su mujer antes de ser linchado y colgado por la turba. Lecturas como éstas deberían ser obligatorias en los colegios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Mi querida esposa: El Sr. Davies te contará lo ocurrido aquí esta noche. Es un hombre bueno y ha hecho todo lo posible por mí. Supongo que hay otros hombres buenos aquí pero no se dan cuenta de lo que están haciendo. Por ellos es por quien siento lástima porque dentro de poco esto habrá terminado para mí, pero ellos tendrán que recordarlo el resto de sus vidas. Un hombre no puede tomarse la justicia por su propia mano y colgar a gente sin perjudicar a todos los demás porque entonces no viola sólo una ley sino todas. La ley es mucho más que unas palabras escritas en un libro o los jueces, abogados o alguaciles contratados para aplicarla. Es todo lo que la gente ha aprendido sobre la justicia y lo que está bien y lo que está mal. Es la mismísima conciencia de la humanidad. No puede existir la civilización a menos que la gente tenga una conciencia. Porque si las personas tocan a Dios, ¿cómo lo hacen si no es a través de su conciencia? ¿Y qué es la conciencia de alguien más que un pedacito de la conciencia de todos los hombres que han vivido? Supongo que eso es todo, salvo que beses a los niños de mi parte y que Dios los bendiga. Tu esposo, Donald".&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Amén.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/lljIrAfBzYs&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/lljIrAfBzYs&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(He dudado si poner o no la escena por su importancia y lo que desvela, pero algo así, una escena así no puedo dejar de colgarla, nunca mejor dicho. Búsquen la película, les removerá el interior o puede incluso que se vean en algún personaje, quién sabe)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-747255016368795799?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/747255016368795799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=747255016368795799' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/747255016368795799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/747255016368795799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/12/la-turba.html' title='La turba'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8650647225106217935</id><published>2009-12-24T20:42:00.004+01:00</published><updated>2009-12-24T21:15:20.549+01:00</updated><title type='text'>Navidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ya está aquí de nuevo. La Navidad. Entrañables fechas donde las haya. Fechas de reencuentro y felicidad. Tiempo de paz, tiempo de amor, allá donde los mejores deseos afloran. Donde la gente se saluda por la calle, en los bares, en los ascensores, donde se da la moneda al pobre, donde se expresan los mejores deseos al prójimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Navidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;No puedo decir que le tenga especial manía a estas fechas, pero sí lo que supuestamente tienen que trasmitir y lo que significan para la gente. La Navidad es y será siempre de los niños y por ello me envuelve cierta nostalgia cuando llega el solsticio de invierno. Es aquello que perdí y, ¡ay!, nunca recuperaré. Para los adultos no dejan de ser las fechas más hipócritas del año, las más consumistas, las más oscuras en ocasiones. Y no me parece mal tampoco, quizás una vez al año no es malo disimular, aunque algunos lo hacemos fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se desmadra en Navidad, lo cual tampoco me parece mal. En el curro hay que aprovechar para follarse a ésa que me pone a mil con ese escote, aunque ella esté casada y yo otro tanto. Hay que ponerse hasta las cejas, beber hasta el final, meterme lo que no suelo hacer, pegarse si hay oportunidad, hacer todo aquello que bajo el signo de otras fechas no se haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay sonreír y felicitar las fiestas incluso a aquel al que sólo deseas el mal, porque te la jugado en el trabajo, porque no te paga, porque te dejó en mal lugar, porque te miró mal. Tienes ensoñaciones en las que le pegarías con un bate de beisbol, o en las que le tiras desde un quinto piso, pero no puedes evitar sonreírle y desearle que pase unas buenas fiestas. Mandas masivos sms deseando paz, felicidad a ti y todos los tuyos, aunque la mitad de esa agenda sea falsa, por puro interés, por ver qué saco algún día de ti, aunque te considere un gilipollas integral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que cenar con la familia, aunque a una parte de ella la detestes profundamente, aunque el "vuelve a casa vuelve" por Navidad sea peor que una patada en la espinilla. Esas cenas entrañables que acaban en pelea y gritos, años tras año: esa suegra hija de la gran puta, ese padre borracho y violento, ese hermano gilipollas, esa tía facha e insoportable, ese cuñado al que le partiría la cara. Pero todo en compañía familiar. Que no falte. Nos sonreímos todos aunque nos detestemos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navidad. Ya está aquí de nuevo... Cuánto añoro ser niño. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/H9_H0UbwoWE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/H9_H0UbwoWE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(Les dejo con una recomendación... por eso de volver a ser niño)&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8650647225106217935?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8650647225106217935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8650647225106217935' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8650647225106217935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8650647225106217935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/12/navidad.html' title='Navidad'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-7152000422408613280</id><published>2009-11-10T23:03:00.003+01:00</published><updated>2009-11-11T08:23:46.404+01:00</updated><title type='text'>Están en Babia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿Saben de dónde viene la frase, expresión o modismo “beber los vientos”? Se dice que el origen se encuentra en los perros de caza venteadores que, al olfatear el aire, parece como si lo estuvieran bebiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Les suena la expresión “A tontas y a locas”? Cuentan por ahí que hubo un fraile del siglo XVII, un tal fray Juan Farfán, al que invitaron unas monjas para que soltase un sermón con poco tiempo para prepararlo, por lo que se subió al púlpito excusándose de ello y rematando con un latiguillo de esos que hacen amigos: “Pero al fin, hoy predicaremos a tontas y a locas, como pudiéramos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y la infame frase alentada por los gabachos de “África empieza en los Pirineos”? Al parecer, los rumores siempre acusaron como autor de tan perversa afrenta a Alejandro Dumas, padre, o sea, al progenitor del creador de “Los tres mosqueteros” y otras obras inmortales de la literatura. Dumas padre (e hijo) negaron la mayor y siempre se declararon grandes admiradores de nuestra ibérica cultura, lo que no impidió que en una ocasión fueran recibidos a cantazo limpio en un pueblo de Granada. Por supuesto los habitantes del pueblo, cuyo nombre Dumas nunca quiso recordar, no se molestaron en comprobar, o al menos leer, las explicaciones del gabacho “rencoroso” a la “convincente” acusación de ser los creadores de la ignominiosa frase. De hecho, a día de hoy, al parecer la cita sigue teniendo un carácter apócrifo, por lo que se sigue sin conocer al malandrín que la pergeñó, aunque se suele acusar a los Dumas, les guste o no a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría seguir y seguir con más ejemplos, pero no quiero con tal exhibición demostrar que soy un pozo de sabiduría (más bien al contrario) porque estoy consultando casi de carrerilla un viejo libro que conservo con cierto cariño desde mi juventud. El texto fue escrito por un señor que sí era un gran pozo de conocimientos, además de afamado escritor y gastrónomo reputado que, por desgracia, ya pasó a mejor vida, aunque la que tuvo anteriormente fue muy buena, si uno repasa su biografía. El libro en cuestión se llama “Cuento de cuentos” y fue escrito por Néstor Luján hace ya unos añitos. En él se recopilan los orígenes de conocidas frases, expresiones, modismos, vocablos, palabras, refranes y proverbios. No es de esos libros que hay que leer de principio a fin, ni siquiera leerlo entero, sino que es mejor acercarse a él de vez en cuando para pasmarse del motivo por el que se dicen ciertas cosas desde hace siglos, muchas de ellas como consecuencia de la desconfianza popular hacia ciertos personajes (o grupos) a los que se acusa de algo que, según la rumorología, han hecho o dicho, aunque sea supuestamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y por qué esta introducción tan ilustrada y con la que quedo de miedo? Pues porque me sirve perfectamente para comentar la polémica originada estos días por Ángel Martín (el presentador de La Sexta) sobre un artículo suyo del pasado mes de mayo (sí, amigos, mayo) en la revista DT en el que se reía del pueblo Babia (y por ende sus habitantes babianos), sito ello en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había leído por casualidad el incidente en Internet,  alucinando con la ferocidad con la que mucha gente se ha sentido agraviada, hasta el punto de crear un perfil en Facebook (con casi un millar de fans) en donde al presentador le acusan de un delito mayor del que cometieron los Dumas en su tiempo con la frase de marras sobre los Pirineos y su comienzo. Leyendo los comentarios escritos en el perfil por amables hombres, mujeres y jóvenes, la mayoría orgullosos leoneses, además del indignado añadido de un grupo independentista que aboga por la separación de las tierras de León del resto del Estado, uno puede pensar que la horca es lo mínimo que se merece el conocido monologuista. Tras leer el texto que ha provocado tal revuelo, uno certifica que sí, que efectivamente el cómico usa un tono burlón y ácido para meterse con esa pequeña población y sus buenas gentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a toda esa corriente de indignación le unimos la “oportuna” denuncia que ha hecho un modélico personaje de la televisión que porta siempre gafas oscuras, además de  impostada pose de malote que te cagas en las bragas, uno comprende enseguida que el tal Martín es un descamisado que va ofendiendo a humildes gentes de pueblo que se ganan el pan con el sudor de su frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que me iba a juntar con el resto de la turba para pedir firmas animando a que se eche del país a este elemento, cuando se me ocurrió consultar en mi vieja Enciclopedia Ilustrada (recomiendo aún así que vean la explicación que ha dado el cómico en su programa, martillo de la indefensa prensa del corazón), o algunas de las respuestas que nos proporciona Google cuando uno mete la palabra Babia. El resultado es bastante concluyente: resulta que el pueblo agraviado no existe como tal, es ficticio. El propio Martín animaba desde su programa a que la gente metiese Babia en la casilla de población dentro de ese invento con zoom marciano llamado Google Earth, y el resultado es un pueblo llamado Babia... pero en la República del Congo. Eso sí, existe una Comarca con ese nombre, que agrupa a su vez una serie de pequeños municipios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De poco le va a servir a Ángel Martín (este cómico sin sentimientos) explicar que todo era una broma cómplice entre él, el también cómico Dani Mateo y los periodistas Ramón Aragüena y Javier Coronas (todos ellos columnistas de la citada revista) sobre la ficticia Babia y unas viejas crónicas que hacía Arangüena para Iñaki Gabilondo sobre “un pueblo llamado Babia”. Por cierto, la Babia real, o sea la Comarca, era aquel lugar que, según el gran Néstor Luján, servía de reposo a los Reyes de León para huir del estrés de la Corte. Y cuando había problemas y la gente preguntaba por ellos, los súbditos que les querían poco respondían de forma maledicente eso de “están en Babia”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="560" height="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/b9DOXD9-uUU&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/b9DOXD9-uUU&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-7152000422408613280?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/7152000422408613280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=7152000422408613280' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7152000422408613280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7152000422408613280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/11/estan-en-babia.html' title='Están en Babia'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-6024589446259727354</id><published>2009-10-28T20:57:00.012+01:00</published><updated>2009-11-09T21:23:43.737+01:00</updated><title type='text'>El cromosoma 21</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hace muchos, muchos años, hubo un momento cinematográfico que me dejó alterado para siempre. En aquella escena, un tipo cubierto con una capucha, huía con andares oscilantes de una turba que creía haber visto en él a la reencarnación del mismísimo Belcebú. Acorralado en los baños públicos de una estación de ferrocarril, sin posibilidad de escape, la deformidad humana que atemorizaba a gentes de bien soltó el grito más desesperado que he oído jamás: “¡I’m not an animal! ¡I am a human being!”. Aquella escena, aquella película, me perturbaron siendo yo un pequeño ignorante de la vida. Era la obra de uno de los más peculiares agitadores fílmicos que existen. Su película me dejó marcado y quizás me hizo madurar de golpe. Su nombre era “El hombre elefante”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día volví a recordar aquella perturbación al salir de ver una gran película que está ahora mismo en cartelera. Se llama “Yo, también”, es española, pero eso da igual, porque cuando uno sale emocionado del cine lo último que mira es la procedencia de sus creadores. Por mí, como sin son marcianos. El día que se mire eso, yo dimito. Sí reconozco que entré con cierto escepticismo, porque si hay algo que define al cine patrio de manera negativa es lo políticamente correcto y el exceso de temáticas sociales. Ésta podría ser un ejemplo de ello al tener todos los ingredientes para hacer una película comprometida que te cagas: en este caso, la vida de los que nacen con el Síndrome de Down.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los que no estén al tanto del tema, comentarles que el abismo que media entre estos “hombres y mujeres elefantes” y la supuesta “normalidad” es un minúsculo cromosoma, algo jodidamente microscópico que escribe los renglones de una vida humana, en este caso renglones torcidos. Para colmo, el cromosoma en cuestión se numera como en la mili, o en los campos de concentración. Se le conoce como el cromosoma número 21 y es el responsable de tamaña diferencia. Por supuesto, como si de un magnicidio se tratase, se conoce al culpable pero no las causas que lo motivaron, aunque las estadísticas quieren dar a entender que el retraso en la edad de las mujeres al engendrar un hijo podría tener alguna relación. Ni idea, no sé si es un motivo para meter miedo, o es una certeza científica. Imagino que toda pareja que se encuentra en una situación parecida, deben sentir al principio que su mundo se derrumba al comprobar que su bebé, aparentemente normal, no lo es tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso, cuando me he cruzado con algunas de estas personas siempre me he sentido incómodo. Nunca he sabido cómo reaccionar. He hecho lo que supongo hace una mayoría: ser más amable de lo normal, es decir, ponerme insoportablemente paternalista. Y eso me ha hecho sentirme aún peor. Eso me ocurría con un chico Down que trabajaba en una conocida productora en la que curré durante unos años. Siempre que compartía ascensor con él, inmediatamente se dibujaba en mi cara una sonrisa de gilipollas supino, partiendo de la base que además no suelo sonreír demasiado, o se me da fatal. Quizás sea este comportamiento, y el de otra mucha gente, de lo que trata esta magnífica, y en ocasiones, emocionante película. Para colmo, los guionistas y directores han querido dar una vuelta de tuerca al tratar la ilusoria historia de amor entre un ser con 46 cromosomas y otro con 47.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El protagonista de la película es Pablo Pineda, un conocido Down que ya había salido en televisión, primer licenciado europeo con el síndrome, y que sirvió de inspiración a los directores para escribir el guión, hasta el punto de pedirle que interpretase el papel que iba destinado para otro. Quizás por ello la película posee todavía más verdad. A ello se añade una preciosista estética semi-documental, el trabajo de actores profesionales y no profesionales y, sobre todo, la monumental interpretación de esa actriz llamada Lola Dueñas, que no deja de sorprender desde su magnética primera aparición en la estupenda “Mensaka”, y que en esta película consigue una complicidad y una química sorprendente con este peculiar “hombre elefante” al que hace poco leía en una entrevista que, tras su premio en el Festival de San Sebastián, su preocupación más cercana era la de estudiar una oposición, lo cual demuestra que su inteligencia está más allá de un cromosoma numerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Háganse un favor a sí mismos y vayan a ver esta peculiar historia de amor-desamor que, creíble o no (para eso es una ficción), está tratada con un sentido del humor que la hace más auténtica. Seguramente la próxima vez que nos metamos en un ascensor con estos hombres y mujeres elefantes, dejaremos de poner una sonrisa de gilipollas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Y51XAOW7MqY&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Y51XAOW7MqY&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-6024589446259727354?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/6024589446259727354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=6024589446259727354' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6024589446259727354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/6024589446259727354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/10/el-cromosoma-21.html' title='El cromosoma 21'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1519569278246862773</id><published>2009-10-22T00:51:00.009+02:00</published><updated>2009-11-09T21:29:06.175+01:00</updated><title type='text'>Papá, ¿por qué siempre mueren los buenos?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No se le ocurrió mejor forma de homenajear a su amigo que acudir a un restaurante nocturno de una muy conocida cadena y pedir un "sandwich con&lt;em&gt; fatatas&lt;/em&gt;". Así explica el periodista Antoni Daimiel lo que hizo el pasado viernes tras conocer la muerte de la persona que le acompañó durante 10 años en las madrugadas televisivas, aquéllas que les hicieron famosos a él y a un hombre bajito que siempre llevaba pajarita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No quiero que suene a obituario porque los detesto, pero no puedo dejar de escribir unas líneas sobre la muerte de este entrañable personaje, periodista, o más bien humanista, que fue Andrés Montes. Y lo hago porque hace dos años, justo por estas mismas fechas, la caprichosa y voluble Parca decidió llevarse también de manera repentina al gran Juan Antonio Cebrián, el creador de ese mítico programa de radio nocturno llamado “La Rosa de los Vientos”. La pérfida siempre se burla de todos nosotros, llevándose antes de tiempo a los que hacen de este mundo un lugar habitable, a los que consiguen que te creas que realmente la vida puede ser maravillosa, aunque no lo sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo lo que se ha dicho y hablado de Montes, su peculiar forma de retransmitir, sus inicios en la radio (donde llamaba la atención a la sombra del ínclito García), su inventiva para poner motes, sus onomatopeyas, su forma de vestir, sus compadreos con los otros comentaristas, todo ello formaba parte del personaje que creó este periodista único. Obviamente, como todo personaje provocaba filias entre muchos, pero también fobias entre otros cuantos, especialmente los puristas que prefieren un tono monocorde en la retrasmisión de un espectáculo deportivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A mí me llamaban la atención varias cosas de este tipo. Una era el aspecto de dandi de otra época, tal y como pude comprobar en alguna ocasión en que le vi paseando por el barrio (vivía cerca de mi casa), con su sombrero de fieltro, el largo abrigo que cubría su cuerpo diminuto, su inmortal pajarita, como un personaje recién salido de una película de Fritz Lang. Otra de ellas era la especial y peculiar relación que mantenía con Antoni Daimiel, todo lo contrario de lo que él representaba: un periodista deportivo de gesto serio, sobrio e inalterable. Una especie de Keaton baloncestístico, meticuloso conocedor de todas las estadísticas del mundo de la NBA. Antoni siempre alucinaba cuando era interrumpido en medio de un dato vital por el fantástico mundo de su partenaire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En aquellas famosas retransmisiones de madrugada de finales de los noventa, y primeros del dos mil, “el negro Montes” olvidaba el partido de la NBA que comentaba en directo para compadrear con el imperturbable Daimiel sobre las cosas de la vida. De pronto el partido era lo de menos y entraba en escena una conversación sobre restaurantes a los que ir, aunque se encontrasen a miles kilómetros de todos nosotros, pero al que sólo era capaz de acudir un tipo como Andrés Montes. Si no era la comida, era el cine (su verdadera pasión) y las teorías cinéfilas más peregrinas y disparatadas que uno jamás escucharía en boca de nadie medianamente serio (Seagal es un incomprendido, ¿verdad Daimiel?); y si no era el cine, era la música que escuchar, generalmente negra de la Motown. El partido ya no importaba, daba igual si Jordan había metido 50 puntos o Shakille destrozado alguna canasta. Lo primordial era lo que ambos comentaban, con total naturalidad, como si fueran colegas de siempre acodados en un bar, totalmente opuestos entre sí: uno serio, alguien que nunca desentona, junto a otro que provoca el giro de cabezas nada más entrar en una habitación. Allí estaban los dos, a las mil de la madrugada, hablando tranquilamente de sus cosas, pero delante de miles de telespectadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formaron una pareja única, una especie de Gordo y el Flaco, tal y como Daimiel ha preferido definir su relación con Montes. Y resulta emocionante leer que el viernes pasado, tras visitar a la destrozada familia del pequeño periodista de gafas de culo de vaso, el imperturbable, serio y sobrio Antoni Daimiel decidió acercarse a uno de esos restaurantes con tiendas que, tiempo atrás, fue el refugio del peculiar periodista en sus tiempos de Antena 3 radio. Y una vez en la mesa, ante el camarero que tomaba nota, tras pedir primero una coca-cola light con mucho hielo y una jarra con más hielo (la manía del hombre de la pajarita), constató la grandeza de su difunto amigo y de cómo sus palabras inventadas calaron en la gente con total naturalidad: “Un sandwich con patatas, muy bien”, y el camarero ni se dio cuenta y marchó a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me gustaría volver a ser un niño y que mi padre viviera para preguntarle directamente: “Papá, ¿por qué siempre mueren los buenos?”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/q_ErCxlaLxg&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/q_ErCxlaLxg&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(In memoriam)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1519569278246862773?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1519569278246862773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1519569278246862773' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1519569278246862773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1519569278246862773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/10/papa-por-que-siempre-mueren-los-buenos.html' title='Papá, ¿por qué siempre mueren los buenos?'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5903919030137110311</id><published>2009-10-08T00:46:00.008+02:00</published><updated>2009-10-18T04:12:49.384+02:00</updated><title type='text'>La pianista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Era de dedos pequeños y ágiles. Lo pude advertir sin que ella se percatase de mi insolente mirada. Los movía con soltura encima de la hoja, practicando una música imaginaria que los demás apenas percibíamos. Seguía el ritmo grácilmente yendo de escala a escala, con la partitura encima de sus piernas cubiertas de unos vaqueros que se dejaban caer mostrando parte de su ropa interior, como es habitual entre los más jóvenes, y que pude comprobar al verla salir del vagón. No es que yo sea un adefesio, ni un viejo prematuro (quizás sí), porque incluso entre los cuarentones a veces se nos caen los vaqueros tal y como dicta la moda actual, aunque por motivos bien distintos y más ridículos. El caso es que aquella visión era un aliciente que hacía aún más interesante a la joven pianista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que hay algo en este mundo cruel que todos hemos pensado o deseado hacer alguna vez: tocar un instrumento, ya sea bien o mal, ya sea para satisfacer un placer íntimo o para quedar de miedo en las fiestas. Puede ser que a algunos de ustedes no les haya interesado jamás, pero seguro que muchos lo han pensado o dicho en voz alta en alguna ocasión: “si volviese a vivir tocaría este o aquel instrumento”. Seguramente si volviéramos a vivir no tocaríamos ningún instrumento, lo más probable es que repetiríamos las mismas cosas aburridas que ya hicimos antes de que nos pudiese tocar una bola extra de partida, por lo menos yo. El caso es que si obtuviese ese premio y me diesen la oportunidad, no tendría ninguna duda sobre el instrumento al que maltrataría de forma impune: el piano. Hay otros instrumentos, todos estupendos, todos armoniosos, todos imprescindibles, pero creo, humildemente, que si hay uno que pueda describir el alma humana, para lo bueno o para lo malo, es esa caja de madera con cuerdas en tensión. Sin duda, en la Voyager iba alguna pieza de Chopin, sin duda que ET estará por ahí llorando en alguna esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue esta mañana, entraba en el vagón tras estar horas mirando un monitor, y con el sueño acumulado de los madrugones. La ínclita línea 6 se llena de estudiantes a la hora de comer que regresan de la universidad. Entré adormilado, buscando un hueco donde caerme, lo vi junto a ella. Era hermosa y joven, así que deseché otras opciones y gané el pulso a otro espabilado que acechaba. Saqué de la cartera “El momento del parpadeo” de Walter Murch (ese genio que montó Los Padrinos, Apocalypse Now, La conversación, Julia o El paciente inglés), el libro de cabecera que todo montador (y no montador) debería tener. El cansancio empezó a quebrar la resistencia de mis ojos, pero fue algo imprevisible lo que me despertó. No quería volverme de forma descarada, sabiendo que a mi lado tenía el boceto de lo que sería una hermosa mujer. Tampoco podía mirarla en el reflejo del cristal frente a mí, había demasiada gente que lo tapaba. Pero fue algo imprevisible lo que hizo olvidarme de intentar encontrar su agraciado rostro, fue algo muy diferente a un bellezón lo que me hizo despertar y me hizo sonreír. La chica parecía tener unos apuntes sobre sus muslos, pero eran unos apuntes muy especiales. Me fijé con más precisión para encontrar en los folios unas escalas llenas de corcheas y semicorhceas, con anotaciones a lápiz debajo de cada pentagrama. Pero lo mejor eran esas manos que tocaban un teclado imaginario, con sus sutiles dedos moviéndose armoniosamente bajo las notas negras, avanzando melodiosamente de pentagrama en pentagrama, imaginando música, soñando música. El metro llegó a Guzmán el Bueno, que tiene poco de lo que le atribuye el apellido cuando la vi recoger los apuntes melódicos a toda prisa. Con sus vaqueros rotos y su pelo castaño, se levantó y salió al andén, sin apenas percibir su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé con una estúpida sonrisa dibujada en la cara, un gilipollas al que miraban el resto de viajeros. Quizás porque esa sonrisa era motivada por una ensoñación que tuve de repente. En ella me encontraba junto a la anónima pianista años más tarde, los dos desnudos en la cama. Y sí, piensen lo que quieran sobre lo que allí ocurría, pero tengo claro que en un momento dado yo le pedía que imaginase un teclado sobre mi espalda... y que tocase para mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ChtL5yUuSVY&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ChtL5yUuSVY&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Les dejo con esta escena de la magistral peli "El pianista" de Polanski, la terrible historia de Wladyslaw Szpilman, aquel gran pianista que le miró a los ojos al monstruo... si al llegar a esta escena con el nazi que le ayudó no tienen un nudo en la garganta, es que tienen un problema, amigos)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5903919030137110311?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5903919030137110311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5903919030137110311' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5903919030137110311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5903919030137110311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/10/la-pianista.html' title='La pianista'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8695475165985187094</id><published>2009-09-16T23:22:00.007+02:00</published><updated>2009-10-22T01:43:50.144+02:00</updated><title type='text'>El mundo se desploma</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es el fin. Se veía venir. Ya nada tiene remedio. No merece la pena continuar. Se acabó. La crisis económica, la gripe A, el deshielo de los Polos. Todas eran señales demasiado evidentes. Los melones hormonados prefieren liarse a palos por un puto botellón antes que por una formación digna; la audiencia televisiva prefiere a una rubia recauchutada que se tiró a un torero antes que a “Lost”. Ya lo predijeron Nostradamus, San Malaquías y la Biblia. Esto se acaba. E finito. Bye bye. Fue bonito mientras duró. Unos dicen que será el 21 de diciembre del 2012, según predijeron los mayas y su apocalíptico calendario. Otros (más racionales) dicen que el 22 de diciembre el calendario maya se reiniciará (o sea se pondrá a cero), y lo único que pasará es que la calle Preciados estará hasta arriba de masas comprantes, como siempre por otra parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy profeta, pero ya les digo que sé cuándo va a acabar todo esto. No ha sido una iluminación, ni un exceso etílico, ni un viaje psicotrópico. No se me ha aparecido la Virgen, Michael Jackson o Elvis. Ya se lo puedo adelantar a todos ustedes: el mundo (como lo conocemos hasta ahora) se terminó esta tarde. Y no ha sido por obra de un meteorito, un maremoto o Bin Laden y su barba. El detonante fue la llegada del euro, le siguió la muerte de Copito de Nieve, y la catarsis vino de la mano de Esperanza y su tarareo del himno. Tras estos acontecimientos todo se ha precipitado. El Valle de Josafat ya está cerca. Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis han puesto a abrevar a sus monturas. Prepárense para “El Juicio Final”. This is the end, my friend. Purguen sus penas, agoten sus vicios, despídanse de los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, señores, dieciséis de septiembre del año 2009 de Nuestro Señor, he bajado a la panadería y el corazón se me ha detenido, la sangre helado, los sudores aflorados. Hoy, en esta fecha marcada en rojo para siempre, la panadera me ha comunicado lo que nunca quise escuchar. Señores, señoras, niños y niñas: los cuernos con chocolate, a partir de ahora, vendrán siempre empaquetados en un puto plástico. El mundo se desploma.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gs4hPqWN9uk&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gs4hPqWN9uk&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Les pongo el trailer de la próxima película del ínclito Roland Emeric. Este señor alemán que hace cine en Jolywood ya se ha cargado el mundo varias veces. Pero no me digan que no tiene gracia ver al portaviones John F. Kennedy caer sobre la Casa Blanca... Tiene unos puntos este señor) &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8695475165985187094?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8695475165985187094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8695475165985187094' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8695475165985187094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8695475165985187094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/09/el-mundo-se-desploma.html' title='El mundo se desploma'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1557740025244571296</id><published>2009-09-04T13:36:00.004+02:00</published><updated>2009-09-20T04:09:06.647+02:00</updated><title type='text'>El orgullo ante todo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es curioso esto de la asociación de ideas. Una vez leí una cita de un tal Thomas Wolfe (un novelista norteamericano de principios del siglo pasado) en la que decía que el escritor se gana la vida con los recovecos de su propia vida. Me encantó la frase, la verdad, y la usé con algo de éxito en las clases que una vez di en cierta universidad de pago de la que, tiempo después, me invitaron (muy amablemente, eso sí) a marchar por mis diferencias con el rectorado sobre la forma de evaluar el trabajo del alumno durante el año académico (Dicho en castellano antiguo, se podría decir que me dieron una patada en mis cuartos traseros por ciscarme en los antepasados de mi engominado jefe de departamento, tras escucharle sus cordiales consejos sobre el número de exámenes que debía hacer para allanar de la manera más razonable el camino del alumno, o mejor del padre del alumno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que mi estupidez me llevó a la calle, pero la cita del tal Wolfe me valió para argumentar el hecho de que no creamos de la nada. Sinceramente no soy de la opinión de que unas musas tetonas nos cantan la inspiración al oído. En mi caso las prefiero para otros menesteres. Y tampoco soy de los que piensa que las drogas psicodélicas (ojo, muchos opinan lo contrario) nos abren una compuerta para la creatividad. En mi caso, cuando las he usado, siempre me han abierto las puertas de un pedo descomunal. Humildemente creo que asociamos ideas de una manera peculiarmente consciente (es decir, tras ejercitar las neuronas a toda máquina, o sea currando) que nos conducen a la luz que, a veces, se convierte en un obra, ya sea ésta buena o mala. Este hecho tan obvio y absurdo me sirvió el otro día para conducirme por esa autopista neuronal que lleva hasta esa inspiradora luz, pero que en esta ocasión no era para parir una obra propia (algo para lo necesito días y días de asociaciones de ideas), sino para llegar hasta la de otro asociacionista de ideas que, una vez, tuvo una muy grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento todo este rollo introductorio porque el otro día, hojeando por encima la revista semanal de un periódico que loa a ese rey nuestro tan campechano, llegué al artículo de la otrora joven promesa de la literatura española, y hoy actual opinador de gesto altivo-viejuno (sin apenas los cuarenta cumplidos), que siempre anda quejumbroso con toda la actualidad que nos rodea. El caso es que leí algo en el artículo del defensor de “los españolitos medios” que me llamó la atención, y ya es raro, porque hace tiempo que le evito nada más ver sus gafotas de notario de los setenta (en su tiempo, cuando escribía, tenía algunos momentos brillantes). El asunto del artículo en cuestión iba sobre Cervantes y, por resumir, hablaba de la ignorancia del escritor ante lo que iba a significar su inmortal obra para la literatura de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que, por asociación de ideas, ustedes pensarán que voy a hablar de El Quijote y la historia de tan triste caballero andante. Aunque el tema del título de mi historia es algo que también define a tan universal personaje manchego, pero debo confesar que nunca me he acercado de manera completa a la inmortal obra del manco excombatiente de Lepanto, algo por lo que hago mea culpa y que espero subsanar algún día. El caso es que mis enfermas neuronas asociaron ideas de manera muy sorprendente (o no, en mi caso) ya que me condujeron a lo de siempre, o sea el cine. Fue el nombre del Quijote lo que me llevó hasta una película de los noventa basada en la obra de un francés llamado Edmond Rostand, aquélla en la que narró a su manera las aventuras de un arrogante libre-pensador, poeta, dramaturgo y espadachín inolvidable. Hablo, no podía ser menos, que de Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esa absurda concatenación químico-neuronal busqué entre mi vieja filmoteca la historia de aquel perdedor narigudo, que hoy en día podría ser etiquetado claramente como un pagafantas con sable, y no piensen mal, que les veo. Llevaba años sin asomar mi nariz por aquella fílmica obra en verso que tanto me hizo disfrutar. La verdad es soy poco poético y se me da fatal la rima y los pareados, aunque hay tres películas de este estilo que me hicieron disfrutar por aquellos años. Una era la ya mentada del espadachín pegado a una nariz. Las otras fueron “Much ado about nothing”, la enésima adaptación shakesperiana del generalmente brillante Kenneth Branagh; y una sorpresa española con la que reconozco di algunas cabezadas (El perro del hortelano de Pilar Miró), pero de la que salí deslumbrado por el trabajo de un inmenso actor que, curiosamente, como inmenso que es, apenas hace cine por estos lares. Sí, señores, era el tercero en discordia de “Martes y trece”, ése que se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a Cyrano descubrí que me seguía emocionando y divirtiendo en las mismas partes que me emocionaron y divirtieron en los Renoir de Madrid, allá por los noventa. Sin duda son claras señas de clasicismo. Si a eso le unimos que las más de dos horas en verso consiguen entretener como si fuera una peli de Pixar, no hay duda pues que estamos ante una obra de culto, por lo menos para mí. Es, además, la película de Jean-Paul Rappeneau un extraño ejemplo de perfecta traducción y doblaje, siendo yo un ignorante de la lengua de Moliere. Por supuesto, hay que verla en francés con subtítulos para escuchar la increíble voz original, además de la forma de escupir versos, del inmenso Gérard Depardieu. Pero sobre todo es una película muy grande porque en ella refleja a los perdedores que en esto de los amores hay en todas partes, es decir, casi todos nosotros, por no decir todos. El desamor es casi una ley de vida más, quizás es la salsa de todo esto, aunque algunos comen más que otros. Pero tal sentimiento ha sido, es y será siempre la guía principal de la ficción (y la música) universal de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay momentos imperecederos en la película como el gran duelo del principio (“y al finalizar… te hiero”), donde al principio Cyrano se muestra excesivamente altivo y arrogante, pero una vez descubrimos sus postreras penurias amorosas, nos unimos e identificamos con él a lo largo de toda la aventura. Hay momentos de sainete (la boda), momentos épicos (el duelo contra los cien espadachines a sueldo) y momentos de un realismo sorprendente (el asedio de Arras, o sea lo que nunca pudo ser Alatriste). Pero sin duda, hay una escena que a mí se me quedó grabada por siempre: el oscuro final entre los árboles, el último aliento de Cyrano, los mandobles de espada al aire de un moribundo que cree ver a los fantasmas de sus verdaderos enemigos: “la mentira, la cobardía y los compromisos”. Por eso hay algo más que una historia de amor en Cyrano, es una historia que muestra la lucha contra los convencionalismos, los seguidismos, lo rutinario, lo facilón, el miedo a moverse o decir lo que se piensa. Tenía que ser la historia de un perdedor, de un tipo que se lleva consigo lo único digno de lo que podía presumir: su orgullo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ykRyOiZJ6U4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ykRyOiZJ6U4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1btB2cGZZys&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/1btB2cGZZys&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Por una vez, pongo la versión doblada y original, para que disfruten los versos, para que disfruten la interpretación de Depardieu)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1557740025244571296?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1557740025244571296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1557740025244571296' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1557740025244571296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1557740025244571296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/09/el-orgullo-ante-todo.html' title='El orgullo ante todo'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8771756135403186649</id><published>2009-08-25T02:01:00.018+02:00</published><updated>2009-09-08T22:29:46.079+02:00</updated><title type='text'>La factoría</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El crítico, pálido y sepulcral, espera impaciente sentado a la mesa. Ya tarda el plato que le servirá para derrumbar el trabajo del chef. Por fin le llega la comida a la mesa. Es una receta antigua, un plato campestre que nadie en su sano juicio serviría al crítico gastronómico más implacable. Coge el tenedor, mira escéptico la combinación vegetariana, toma nota en su pequeño bloc y se lo lleva a la boca. Mastica una vez, dos y entonces... Sus pupilas se dilatan y vemos que el feroz y gélido crítico se transforma en un niño que llega a casa sorbiendo los mocos. Su madre termina de preparar la comida en la cocina. Le sirve el plato al crío y luego acaricia su rostro. El niño pincha el tenedor en su cuenco de Ratatoille y empieza a disfrutar de ella. Volvemos al crítico adulto que tiene la mirada perdida, con gesto atónito, tras recordar ese momento de su vida. No mueve un músculo salvo los dedos de su mano por los que resbala el bolígrafo que cae y rebota en el suelo. Ya no parece un cadáver viviente temido en todos los restaurantes de Francia. Ya no es ese hombre egocéntrico y vanidoso que hace temblar a los mejores chefs. Ahora vuelve a ser un niño, el niño que una vez fue, el niño que olvidó todo, hasta que dio un bocado a Ratatoille.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es uno de los momentos más emocionantes y vibrantes que he vivido en una sala de cine en los últimos años. Es básicamente una secuencia brutal, la obra de un genio, algo parecido a lo que acaba de comer el crítico Antón Ego. Y no es una historia de Eastwood, Spielberg, Kubrick, Ford, Hitchcock, Wilder o Lean. No es un momento de una película de estos señores tan grandes a los que tanto admiro. Es la película de una factoría. Es una película además de dibujos animados en 3-D. Es una más de un puñado de obras maestras de un estudio de animación que empezó a funcionar hace más de una década de la mano de un visionario llamado John Lasseter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hace tiempo que quería escribir sobre esta agrupación de gente. Ya hace días que quería escribir algo con motivo del estreno “Up”, pero son muchos los que ya han hablado de esta película, el último eslabón a un tipo de cine que nos está cambiando la vida cada verano y que ya rozó la perfección en su anterior película “Wall-E”. Parece como si Buster Keaton y John Ford hubieran vuelto a la vida pero en dibujos animados. La premisa principal de este grupo de gente es la que debería tener todo cineasta cuerdo: divertir y entretener. Gracias a ellos ha regresado la mejor comedia de antes, el slapstik (digamos que el gag cómico visual) de los tiempos de Keaton. Pero todo esto, además, aderezado de momentos de profunda emoción que hacen imposible evitar que se nos humedezcan los ojos en muchos instantes de sus películas. Ford, Capra o Spielberg se reconocerían en esa forma genial de manejar los sentimientos. Probablemente los primeros quince minutos de “Up” son los mejores momentos de cine del año, con permiso de Eastwood, claro. De hecho hay algo que une la odisea de este viejo qafotas animado con cara de Spencer Tracy (acompañado de un gordinflón boy-scout), con la aventura de aquel viejo gruñón (veterano de Corea que duerme junto a su viejo fusil) que salva de una forma que nadie imaginaba a aquel chaval masacrado por unos pandilleros hijos putas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a la historia de la rata artista, estuve a punto de levantarme y aplaudir en plena sala de cine al ver aquel momento en el que el crítico volvía a su infancia en un solo bocado. El cine de verdad es imagen y acción. Los personajes son acción. La imagen es descripción de momentos, de sentimientos. Y es más poderoso que cualquier palabra dicha, y por ello es un arte colosal. Había muchas formas de resolver aquel momento, pero sólo un iluminado es capaz de hacer aquello en un solo plano. Y sólo otro iluminado puede ser capaz de regalarnos media hora de cine sin un solo diálogo como ocurría en aquella fábula llamada “Wall-E”, que hubiera emocionado al propio Asimov. Treinta minutos de pura acción visual donde se nos muestra un mundo devastado y apocalíptico, donde un robot arrastra su terrible e inocente soledad acompañado de una cucaracha. Y sólo otro iluminado de esa misma factoría puede hacernos ver (de nuevo sin un diálogo) el esplendor de la vida de dos personas que se aman en esta última obra llamada “Up”. O mostrarnos en un solo plano la avaricia capitalista del hombre, cuando el constructor con gafas de sol pone su codiciosa mano sobre el pomo de la verja del jardín que rodea la casa del pobre viejo, el lugar donde esconde los recuerdos de una vida plena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho visitaba un conocido centro comercial que sirve de paraíso para todos aquellos a los que nos gustan las películas, la música, los libros, los cómics. Me encontraba en la zona infantil, no sé muy bien por qué, quizás por impulso al estar pegada a la zona de cómics. Descubrí un viejo libro de infancia donde te ensañaban a ser un buen detective. Y al igual que Antón Ego volví emocionado a mi infancia y pensé que aún hay esperanza cuando algún loco todavía edita libros así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto de irme cuando volví la cabeza y vi que en un rincón de la misma sección estaban las películas de dibujos animados, y entre ellas todas las películas de la factoría Pixar. Era un rincón al que asomaban los padres en busca de entretenimiento para esos enanos que no les dejan vivir en paz. Y entonces tuve una especie de visión del futuro, un flash-forward acelerado, una alucinación propia del mejor LSD. En esa visión me veía a mí mismo cogiendo todas las películas en 3-D, desde Toy Story a Wall-e, incluido una que recopila los mejores cortos de Pixar que sirven de introducción a sus obras. La gente me miraba flipada por mi locura momentánea. Con paso firme, y amontonando deuvedés en mis brazos, me dirigía hacia las escaleras mecánicas. Algún cliente puntilloso se chivaba a uno de seguridad. Pero ya no me podían parar porque estaba en la planta de abajo. Ahora eran dos los tipos de seguridad que me invitaban a detenerme a grito pelado. Yo no les hacía caso y la gente se volvía a mi paso. Iba esquivando clientes. Un murmullo se elevaba. Un chico de rastas con el chalequito verde del centro me intentaba detener, pero yo era invencible y me abría paso de un empujón, haciéndole caer a él y a sus rastas. Tomaba el camino de las estanterías llenas de deuvedés del mejor cine. Los seguratas me pisaban los talones, pero había mucha gente y eso les dificultaba la persecución. Por fin llegaba a mi destino: empecé a tirar al suelo carátulas que había en una estantería del fondo, y a colocar en su lugar las de juguetes que cobran vida, monstruos con problemas laborales, hormigas que acuden al psiquiatra, superhéroes con familias disfuncionales, peces perdidos, coches de carreras aventureros, ratas artistas y robots enamorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude terminar mi locura momentánea, pero enseguida varias manos me atrapaban y me tiraban al suelo. Luego me ponían los grilletes. La gente murmuraba sobre lo ocurrido, como si yo fuera un ladrón al que han pillado con las manos en la masa. Me llevaban hacia las escaleras con intención de reprenderme en algún despacho, cuando alguien, no sé quién, empezó a aplaudir. De pronto, el aplauso se multiplicó. Ya no eran uno, ni dos, ni tres... Eran todos los clientes de la planta los que aplaudían. Los guardias, confusos, se volvían preguntando qué ocurría. Uno de ellos se acercó al lugar que había provocado dicho fervor. Se abrió paso entre la gente para descubrir que sus emocionadas palmadas iban dirigidas hacia la estantería señalada como “cine de autor”... Y allá, junto a Murnau, Lang, Bergman, Passolini, Coppola, Fellini, Buñuel, Dreyer y Ford, se encontraban todas las películas de la factoría. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qwXeGTztFBk&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qwXeGTztFBk&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(Les dejó con la crítica de Antón Ego, con la voz inmortal de Peter O'toole)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8771756135403186649?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8771756135403186649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8771756135403186649' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8771756135403186649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8771756135403186649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/08/la-factoria.html' title='La factoría'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8198990153627282482</id><published>2009-08-04T23:02:00.012+02:00</published><updated>2009-09-12T04:17:50.701+02:00</updated><title type='text'>Viento en las velas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/Sniqi4qxt2I/AAAAAAAAAFs/P0ohlK0yge0/s1600-h/cartulavientovelasbm7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366226472316024674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/Sniqi4qxt2I/AAAAAAAAAFs/P0ohlK0yge0/s320/cartulavientovelasbm7.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Era solo un vago recuerdo. Algo que vi en mi infancia, pero que de alguna forma me dejó marcado: una isla donde un huracán acababa con todo rastro de vida, unos niños que marchaban rumbo a la civilización, un barco pirata que se interponía en su camino, un capitán tosco y valiente que se sabía todos los trucos de la mar, una niña rubia de infinitos ojos azules que se topaba de cara con la madurez. Eran solo recuerdos que permanecían por ahí, como un viejo arcón en un sótano olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo que ser un ensayo en una conocida revista literaria infantil (Clij) la que removió mi oxidado disco duro. Fue entonces cuando todo fluyó. En dicho ensayo se hablaba de una novela de principios del siglo pasado. Su autor es un desconocido para la mayoría, pero de su libro se basó una de las películas más desgarradoras que se han hecho jamás sobre la infancia. Desconocía yo hasta leer la revista que la película se basaba en una novela, pero tras leer la reseña corrí a buscar el libro, azotado por los recuerdos de aquella inmortal película. Lo encontré, lo leí y puedo decir que me pasó lo mismo que al leer “Matar un ruiseñor”, la célebre novela de Harper Lee y que fue adaptada al cine por Robert Mulligan y aquella interpretación de Gregory Peck, aquel padre que todos quisimos tener. Libro y película eran igualmente fascinantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Huracán en Jamaica” (A high wind in Jamaica) fue la novela que le hizo pasar a la inmortalidad al hasta entonces desconocido Richard Hughes, un tipo que trabajó para el Almirantazgo, escribió para la radio de la BBC, estrenó teatro en el West End y acabó realizando guiones para la Ealing, aquel estudio cinematográfico británico que nos regaló unas cuantas obras maestras a mediados del siglo pasado y de donde salió el director de la película (Alexander Mackendrick) que se basó en su novela. Mackendrick fue también el director de otras dos genialidades llamadas “El quinteto de la muerte” (Lady killers) y “Chantaje en Broadway” (Sweet smell of success).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richard Hughes centró y dedicó gran parte de su obra a los niños, y eso uno lo puede reconocer al leer su novela. Yo sólo tenía como referente lejano la película, pero tras leer el libro tengo claro que son muy pocos los que consiguen acercarse de manera tan lúcida al momento iniciático de la vida de toda persona, y Hughes ha sido uno de ellos, por no decir que el mejor. Son pocas las historias que no sólo muestran la inocencia de esa parte de nuestras vidas sino también la inconsciente crueldad que en ellas reside, y eso es lo que muestran tanto la novela de Hughes como la posterior adaptación de Mackendrick.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia nos cuenta el viaje de los cinco hijos de la familia Bas-Thornton y los dos de la familia criolla Fernández rumbo a Inglaterra, tras sufrir un brutal huracán que destruye la isla de Jamaica. Sus padres quieren que reciban una educación digna en lugar de hacerlo entre ruinas y costumbres salvajes. Durante el trayecto, el barco en el que viajan es abordado por una goleta pirata. Los niños son secuestrados accidentalmente ya que los piratas comandados por Jonsen (Chavez en la película) y Otto (Zac en la película) no son brutales y despiadados. Se inicia desde ese momento una historia de aventuras donde los niños se adaptan a la dura vida en el mar, y se inicia también la extraña relación de atracción entre la niña Emily y el capitán pirata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchos los momentos de esta historia que comienza como una aventura fascinante y termina de forma oscura. Es una historia dura y tierna en la que unos rudos piratas tienen que convivir con unos niños que los van a llevar a la ruina. Es un encuentro brutal con la mar y los viajes, pero también con vida y la muerte. Y tiene uno de los finales más desgarradores de siempre. La película fue interpretada en sus principales papeles por uno de los mejores cínicos que ha dado el cine, James Coburn haciendo del pragmático Zac, el lugarteniente del capitán Chávez, cuyo personaje fue interpretado por el viejo Zorba (Anthony Quinn), aquel camaleón humano que en esta película nos regala su mirada resignada hacia Emily tras ser condenado a muerte, una de las miradas más amargas que ha dado la historia del cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pequeño, en una playa a la que siempre iba con mis padres, había un señor de barba y pelo cano que nos llevaba a los de la pandilla mar adentro con su pequeño bote de vela, donde nos tirábamos de cabeza y nos dábamos un buen chapuzón. El barquito se llamaba “Jolín que yate” y el nombre de aquel hombre ni lo recuerdo. Pasados los años sigo sin poner rostro y nombre a ese viejo que nos hacía felices a unos cuantos locos enanos, así que decidí que su nombre sería Chavez y el pequeño “Jolín que yate” una goleta pirata. Sólo espero que me perdone por no recordarle, al igual que Chavez perdonó a Emily por olvidarle rumbo de la horca. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/oFIMJxV2tjI&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1&amp;amp;" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(No he encontrado imágenes de la película, así que pongo esta gran canción de Simple Minds, que también habla de niños en un lugar donde una vez los lobos acecharon) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8198990153627282482?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8198990153627282482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8198990153627282482' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8198990153627282482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8198990153627282482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/08/viento-en-las-velas.html' title='Viento en las velas'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ibg04Gha1_I/Sniqi4qxt2I/AAAAAAAAAFs/P0ohlK0yge0/s72-c/cartulavientovelasbm7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-7839006156266629161</id><published>2009-07-13T20:46:00.011+02:00</published><updated>2009-07-14T12:02:47.717+02:00</updated><title type='text'>Un tipo duro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿Han conocido alguna vez a un tipo duro? Pero a un tipo duro de verdad. &lt;em&gt;A tough guy&lt;/em&gt;, que dicen los gringos. Yo, la verdad sea dicho, creo no haber conocido ninguno. Imagino que para conocer a alguno hay que moverse en ciertos ambientes turbulentos, o visitar zonas de guerra, o lugares donde vivir resulta un milagro. No es mi caso y quizás por ello no conozco ninguno. Sí he conocido a matones y a mucho gallo o gallito de pelea. Eso es fácil encontrar, sobre todo en la noche. Pero un tipo duro de verdad, uno de esos que cada día sale con la Parca de compañera, con una existencia que huele a derrota, con un peculiar código de honor cuyo artículo primero dice antes la muerte que la traición a un amigo. De ese tipo todavía no me topado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que entonces estoy hablando de tipos duros de celuloide. Recientemente, o en los últimos tiempos, sí que he tenido contacto con tipos duros que salen cada mañana sin estar muy seguros del todo de regresar por la noche. Estoy hablando de un tipo de rescate de alta montaña de la guardia civil que me ha servido de asesor para la historia que, ¡por fin!, tras tres años de pelea, puede que ruede a final de año. Es una historia de montañeros, de un rescate, de supervivencia, de amistad y de redención. Algo marciano y pretencioso teniendo en cuenta que es una historia de veintitantos minutos. Pero no sé, son las historias que me salen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho el personaje que lo protagoniza es un montañero curtido, pero lo grande de la ficción es que, aunque siempre trato de dar la mayor veracidad y realismo en mis historias, me permito tomarme pequeñas licencias porque si no, obviamente, no sería ficción. Y para este personaje, irremediablemente, me ha salido algo del tipo duro que uno anhela: la de alguien que lleva sobreviviendo desde pequeño, que huele la derrota, que no se rinde, que intuye la traición, que no se arredra nunca, que cuando vienen mal dadas recurre al humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía, esos tipos duros siempre los encontré en el cine, en especial en el cine de gánster y en el western. Los dos géneros épicos por excelencia. Los dos géneros que, de haber vivido en el siglo XX, habrían copado las obras del tal William Shakeaspeare. Poblados ambos de tipos al límite que saben que el final no va a ser precisamente feliz, que su destino está marcado desde el principio, que no tienen estrella ni suerte. Tragedias inmortales que nos muestran en un espejo las miserias del hombre y su lado más oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás por ello, porque estoy con esta historia donde se requiere ser duro, o porque quiero que el actor que haga el corto tenga unas referencias, o porque tuve un flashazo, o no recuerdo bien por qué, el otro día eché mano de mi colección de películas para rescatar una de las mejores historias que se hizo en los noventa. Se llamó de manera infame por estos lares “Atrapado por su pasado”, pero su título original era “Carlito's way”, y no pudieron hacerle peor promoción los gilipollas del marketing para joder la película, ya que si uno la ve entiende por qué el título original es “A la manera de Carlito”. Y es que Carlito Brigante, interpretado por un inconmensurable Al Pacino (que venía de ganar un Óscar con una película amable hecha a su medida como “Esencia de mujer”, y por el que la Academia se sentía en deuda al no haberle premiado nunca tras interpretar varios puñados de obras maestras), es la historia de un tipo duro de verdad, de los que ya no quedan, de los que conocen los códigos de la calle como si fueran un guía turístico. Es la historia de la redención de un hombre al que su pasado, o mejor sus colegas del pasado, acechan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dirigida por Brian de Palma, el director de cine más injustamente tratado de la historia, que con ésta firmó su auténtica obra de arte, porque esta película es lo que es: un clásico contemporáneo. En ella se encuentra, además, la mejor interpretación de siempre del, a veces, excesivamente sobrevalorado Sean Penn, que borda aquí a un abogado corrupto y cocainómano que quiere ser un malote, pasar al otro lado de la línea, ser a wise guy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente muchos de ustedes la habrán visto. A algunos les gustaría, a otros no (ciegos hay en todos lados), pero si un día deciden convertirse en tipos duros, no acudan a ningún manual o a entrevistar a jinchos de mierda. Vean esta película, vean la interpretación de Pacino, escuchen sus reflexiones morales escritas por David Koepp (el guionista de "Parque jurásico" o "Spiderman", que hizo el guión basado en un libro escrito por Edwin torres, un antiguo juez de Nueva York) que nos regala algunas frases memorables, así como momentos que les será difícil de olvidar: “Alguien me empuja cerca del suelo. Puedo sentirlo, pero no lo veo. No tengo miedo. Ya pasé por aquí cuando me pegaron un tiro en la calle 104. No me llevéis a ningún hospital, por favor. Esas putas salas de urgencias no salvan a nadie. Algunos hijos de puta te disparan siempre a medianoche, cuando sólo hay un médico chino novato con poco instrumental. Mira a esos capullos corriendo ¿Para qué? No se suponía que mi culo puertorriqueño fuera a vivir tanto. A casi toda mi banda se la cargaron hace tiempo. No te preocupes. Mi corazón no se para nunca...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése es el arranque de esta película que nos cuenta los códigos morales de un tipo duro de verdad, de Carlito Brigante que, tras salir de la trena, lo único que quiere es huir de su pasado, de la violencia que le acompañó, de las calles que le criaron, allá en el Harlem latino de los setenta. Carlito sólo quiere tener el dinero suficiente para empezar de nuevo alquilando coches a turistas en una playa lejana “con una sonrisa de oreja a oreja”, sólo quiere recuperar un amor perdido que le pone los pies en la tierra cuando le dice que su sueño acabará con ella llorando a las tres de la madrugada en una sala de urgencias mientras él se desangra. Ni siquiera el instinto de supervivencia va a servirle a Carlito, que conoce la calle y a los malotes como la palma de su mano, que huele una trampa a kilómetros, que sabe que &lt;em&gt;“pedir un favor es más peligroso que una bala”&lt;/em&gt;, que pregona que prefiere morir antes que traicionar a los amigos. Y si todo esto no les parece suficiente, "amigos", pues disfruten entonces con la magistral secuencia final de persecución por el metro de Nueva York, rodada con un ritmo brutal y realista por parte del infravalorado De Palma, que posteriormente inspiró a gente como el propio Michael Mann.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mis sueños siempre estoy en una taberna tomando unas cervezas con el cínico Bogart de Casablanca, con Pike Bishop y su fronterizo grupo salvaje, con el Wayne que liquidó a Liberty Valance, y por supuesto con Carlito Brigante y su código de honor. Ningún cretino se acercaría a molestar, sabedor de lo que podría pasar. Lamentablemente ya no quedan tipos duros. O puede que jamás hayan existido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/7C7b96Ddit0&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/7C7b96Ddit0&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-7839006156266629161?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/7839006156266629161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=7839006156266629161' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7839006156266629161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/7839006156266629161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/07/un-tipo-duro.html' title='Un tipo duro'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-4528691730263595302</id><published>2009-06-24T12:27:00.005+02:00</published><updated>2009-06-24T20:17:20.721+02:00</updated><title type='text'>Los pequeños detalles</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Vamos demasiado deprisa para fijarnos en los pequeños detalles, pero ahí está la clave de todo este invento. Supongo que depende del estado en el que se encuentra cada persona, del estrés con el que viva, de la situación laboral o existencial en la que está en el momento. Quizás porque uno va por la vida husmeando historias o quizás porque ha llegado un punto en que lo importante realmente son esas pequeñas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cuáles son esas pequeñas cosas que le hacen a uno no dimitir? ¿Cuáles son esas pequeñas cosas que le hacen a uno reconciliarse con todo, pensar claramente que merece la pena haber estado por aquí de visita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de un café bien servido (y eso que no soy especialmente cafetero), con leche templada y algo de espuma, acompañado de una barra bien tostada con algo de aceite, tomate exprimido o rayado, un poco de sal. Pero cuál es el pequeño detalle que hace grande el momento. El trago de agua bien fría que uno se toma después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminar por la Gran Vía, rodeado de gente, de todo tipo, de todas las clases, de todas las pintas. Mirar las gárgolas de esos pequeños rascacielos que emulan a sus gigantes hermanos de la ciudad que nunca duerme. Comprobar que a la altura de lo que fue el Madrid-Rock siguen esos dos hermanos con mallas, chupas de cuero llenas de pinchos, melenas, bebiendo calimocho, formando parte ya del paisaje urbano. Quedarte tranquilo porque con ellos no van a poder, seguirán allí con frío o calor asfixiante, negras sus chupas por el humo de los coches, construyan Zaras, Haches y emes o Springfields, cierren cines clásicos poco rentables, o alcaldes megalómanos quieran hacer peatonal una calle única e inigualable. Ellos seguirán allá. La Gran Vía sobrevivirá siempre, a bombarderos fascistoides o a diseñadores supercool. Y a la altura del Palazzo, entras y te pides una horchata bien fría, con poco hielo granizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar a los cines Ideal, allá por Atocha, percibir ese olor a palomita que viene desde la puerta, anticipo del mejor de los sueños. Sentarte con los amigos, comer esas palomitas, beber esa bebida bien fría y cuando se apaga la luz tener las mismas palpitaciones de cuando era niño, en el cine de verano de aquella playa perdida que puebla mis sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera caña bien fría, con su espuma, cuando tienes el gaznate seco, en una mañana de domingo, al lado de un bar clásico del Retiro, o en uno de esos que han hecho de diseño en La Latina, o en una taberna castiza de Chamberí, da igual. Debería pararse el mundo mientras damos ese primer sorbo. Luego dar un beso en la calva a esos camareros de chaquetas blancas que deberían estar subvencionados por la Seguridad Social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un Cola-cao con leche bien fría, en la noche, con la radio de fondo. Pero qué le hace diferente a esta bebida, qué le hace mejor que otras. Qué es lo que hace que pase de generación en generación, aunque eso sea a su vez el motivo de que no guste a otros, porque el mundo está también lleno de grandes ignorantes: los grumos. Esos grumos no disueltos fundamentales, mágicos, supervivientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pequeños detalles. No dejen de fijarse si tienen un rato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MVGgGW1ZalY&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MVGgGW1ZalY&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Les dejo con esa cantautora genialode llamada Cat Power y su cálida voz. Les dejo con Lived in bars, toda una declaración de principios)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-4528691730263595302?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/4528691730263595302/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=4528691730263595302' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4528691730263595302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4528691730263595302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/06/los-pequenos-detalles.html' title='Los pequeños detalles'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-268037525271366743</id><published>2009-06-17T12:35:00.007+02:00</published><updated>2009-06-17T13:48:48.119+02:00</updated><title type='text'>La feria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No recuerdo cuándo fue la primera vez que deambulé por ese paseo de carruajes lleno de casetas bajo el sol agobiante de junio, antesala ya de un verano inminente. No lo recuerdo claramente, sólo la imagen de la gente que iba arriba y abajo comiendo helados, los niños corriendo de una caseta a otra con los padres persiguiéndolos a grito pelado, los que se paraban a hojear y ojear, los dueños de las casetas abanicándose con folletos de promoción, la voz de megafonía informando de los autores que firman, las señoras y señores preocupados en reconocer al escritor famoso... Sólo tengo un recuerdo claro por encima de todos los demás: libros y más libros, de todos los tipos, de todas las formas, de todas las clases. Un escaparate lleno de textos donde sentirse como un niño en una pastelería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién me lo iba a decir a mí que, años después, iba a ser uno más de los expositores que se abanican en una de esas casetas que están bajo ese sol madrileño que abofetea cuando el frío dice adiós. Y es que durante tres años (incluido éste último) he estado ganándome unas perras gordas que compaginen ese otro perro oficio de contar historias. Pese al calor, la lluvia e, incluso, los últimos estertores del frío, la feria del libro, situada en ese mágico parque que hace respirar a la ciudad invivible pero insustituible, es la mejor del mundo por ser la más popular y la menos elitista. Uno puede encontrarse al más sesudo de los escritores y al más friqui de los personajes. Ésa es la feria: comercial, peculiar, desmedida, hortera, sesuda, calurosa, lluviosa, culta, inmensa. Son casi cinco kilómetros que se abarrotan con más trescientas casetas y pabellones. Un hormiguero que recorre una alfombra de papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tantos días allá te llevan a descubrir gentes y personajes que pueblan cada año ese lugar. De grandes librerías y editoriales, que hacen el negocio del año y se saben todos los trucos, a novatos ilusionados por su veintena de textos editados, desbordados por esta Babilonia cultural. Uno puede pasear y encontrar desde facsímiles a cómics, de libros olvidados a la últimas novedades, de clásicos a best-sellers, de novela negra a ciencia ficción, de ensayos trascendentes a la mejor de las aventuras. Todo allí, en apenas cinco kilómetros mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Oiga, hijo, tiene usted la revista Raíces?”. Esta era la pregunta que me hacía una anciana enjuta, de moño gris, nariz aguileña, arrugada como una pasa pero en aparente buena forma. Con su chaqueta de lana, su mirada inquieta, acompañada un día por una mujer latina, otro por una mujer negra. Y ambas siempre me miraban de manera cómplice. “No, señora, ya le comenté el otro día que no está en nuestra Asociación desde hace años, pero pregunte usted en la caseta de Serafat, que llevan libros y temáticas judías”. Y la señora me decía que ya había preguntado allá, y que la habían mandado a mi caseta, y luego se iba con paso firme tras darme las gracias. Era la tercera vez que se acercaba para hacerme la misma pregunta... este año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿el libro sobre Astrología que ha publicado Aramis Fuster?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no es. Información es la caseta de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya, pero hay mucha cola, no me lo puede decir usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días de cansancio y de preguntas similares. En mi caso, al ser una caseta de revistas culturales y estar junto a la de información, todo el mundo (incluidos el resto de expositores y los tipos de seguridad) piensa que al no tener libros (eso es porque no han visto revistas de literatura como “Turia”, un libraco de 300 páginas, con una tirada de dos números al año, y sin fotos, claro) estás ahí para eso, para informar de lo que sea. Unos tipos raros con revistas raras y densas. Y uno, por más que se desgañita diciendo a todos que no somos información, finalmente tiene que lidiar con las decenas de personas que se acercan a esa caseta vacía con un tipo que tiene cara de aburrido, que seguro sabe algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, mire, le importa si le hago una pregunta que he planteado en otras casetas, a ver si me da usted la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uffff, a ver, dígame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo se fundó la electricidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las tareas que uno siente que hace es la de tener cierta función de servicio público, de servir de compañía a la gente, de dar conversación a unos cuantos. Es algo que se ve en especial los días de diario, cuando menos follón tiene la feria, cuando mejor se está. Desde ancianos solitarios, a solitarios de la vida, pasando por excéntricos, o incluso simples vendedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿tiene marcapáginas?... es que los colecciono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, claro, fíjese que es "el primero" que me dice tener esa afición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿revistas sobre casinos tiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eeeeh, no, no tenemos de ésas en la Asociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿revistas de salud tiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eeeeh, no, no tenemos de ésas en la Asociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿revistas de sexología tiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eeeeh, ya me gustaría tener, ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga, ¿revistas sobre el Triángulo de las Bermudas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los que pasa por allá quiere trasmitirte algo. Uno espera sobre todo que quien lo haga sea una mujer de mirada arrolladora y formas poderosas, pero generalmente son personas que, sin venir a cuento, te exponen una página de su vida. Así un canario (de las Islas, matizo) con gafas de sol se interesó por la caseta y la variedad de temáticas culturales que tenía, pero en poco tiempo pasó a contarme su operación de córnea que le iba a posibilitar ver mejor porque estaba medio ciego, pero se lo tomaba con filosofía, lo que le permitía estar de baja, y lo que le llevó a terminar su alocución contándome un chiste:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;&lt;"Sabe ése de Jesucristo que está en el bar de un hospital, y lo reconocen un inglés, un francés y un español. El inglés dice a sus compañeros: “¡Mirad, ése es Jesucristo!” El francés le responde que no puede ser. Pero el inglés insiste, “¡que sí, coño, que ése es Jesucristo, no ves las marcas en la frente y los estigmas en las manos!”. Así que el inglés se acerca para comprobarlo y le dice: “oye, tú eres Jesucristo, ¿verdad?” El tipo de barba y pelo largo, túnica blanca, marcas en la frente y una cervecita en la mano, se vuelve y mira resignado al inglés: “joder, sí, ya me has reconocido, pero por favor no lo digas en voz alta”. Vale, vale, le responde el inglés. “Oye, ¿tú podrías curarme esto de cuello que me tiene muy jodido?”, le suplica el inglés. “De acuerdo, te curo pero cállate y no se lo digas a nadie más”. Jesucristo le toca el cuello y milagrosamente se cura. “¡Hostias!, quiero decir, ¡córcholis!, ya no me duele”, grita el inglés feliz. “Psss, vale, vale, pero baja la voz y ve en paz”, le demanda Nuestro Señor. El inglés no tarda ni un segundo en ir corriendo a la mesa a contárselo al francés y al español. Enseguida, en la barra, Jesucristo se encuentra con el francés pidiéndole que le cure lo de su brazo. “Joderrr con el inglés. Bueno, venga, te curo, pero calla la boca, que luego no me dejan en paz”. Y entonces Jesucristo toca el brazo del francés que se marcha tan contento. En esto que Jesucristo se queda observando al español, que no se levanta, sigue en la mesa. Y se pone a pensar: “a ver si éste no va a poder andar y no puede acercarse para que le cure. No puedo dejarlo así, ¡coño, soy Jesucristo!, no puedo hacer estas cosas”. Y Jesucristo se acerca hasta la mesa: “hola amigo, sabes que soy Jesucristo, ¿te puedo ayudar en algo?” Y el español, horrorizado, se echa hacia atrás: “¡a mí ni me toque que estoy de baja!”&gt;&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el canario, un compañero y yo mismo descojonaos en medio de la feria con el chiste cutre que nos ha contado. “¿Y de qué se reirán ésos que tienen la caseta siempre vacía?”, se preguntarían algunos. Luego nos deseó suerte y aseguró que volvería al año siguiente, ya con nuevas córneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Oiga, hijo, tiene usted la revista Raíces?”. Y la asistente latina me miraba con resignación por cuarta vez. “No, señora, lamentablemente no pertenece a la Asociación desde hace años”. “Vaya, no lo sabía”, me responde la anciana. “No se preocupe, señora, para eso estamos en la feria”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bHWWWa8EvzI&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/bHWWWa8EvzI&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(No sabía que vídeo poner, así que por eso del colorido de la feria pongo a The new pornographers y esta hermosa canción y colorista vídeo. Son canadienses y se llaman así porque un predicador de aquel país decía que la música era pornografía)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-268037525271366743?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/268037525271366743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=268037525271366743' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/268037525271366743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/268037525271366743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/06/la-feria.html' title='La feria'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-224006197873375559</id><published>2009-05-13T01:34:00.017+02:00</published><updated>2009-05-26T02:40:58.008+02:00</updated><title type='text'>El trabajo os hará libres (Arbeit macht frei)*</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;*(Frase que adornaba la entrada al campo de concentración de Auschwitz)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;(Aviso del autor: lo que a continuación van a leer es una historia de ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura y simple coincidencia) &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Hace varios meses que no trabajo. Me largaron de la última empresa. Ahora soy uno más de los cuatro millones de parados, uno de “ellos”, o mejor, de “Los otros” ¿Se imaginan Lost con cuatro millones de “Los otros”? Ben estaría en su salsa, lo digo porque con tanta gente en una isla daría para varios genocidios. ¿Y el gran Locke?, dirigiéndose a los cuatro millones: It’s our destiny!... ¿Y la nube negra que se zampa gente?, con tantos para cargarse y a la velocidad que va, parecería el metro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Bueno, que me voy por las ramas. El caso es que hace varios meses que no trabajo y lo que más echo de menos es, sin duda, disimular que trabajaba. Es decir, jugar un solitario en vez de revisar informes, chatear con amigos y churris en vez de rellenar absurdas tablas de Excel, poner la mano sobre la frente (haciendo creer que lees muy concentrado un manual) y echar una siestecita tras la hora larga de comida, pasarme del tiempo marcado para desayunar, llegar tarde por la mañana, salir pronto por la tarde sin que te vea la jefa, robar clips, carpetas, folios, e incluso post-it, que luego no utilizaba, pero es que me gustan los colorines... Les dije que no trabajo desde hace varios meses, ¿verdad?.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;También añoro a mis antiguos compañeros de curro: al orejas, a la enana, a la pija, al cabezón, a la freaky, a la seño, a Gárgamel, a Don Pimpón, a la escotes, al bombilla, a Martínez el facha, al viejo, al mofetas, al Monster SA, al tirillas, al cojo, al Bernardo (clavadito al de la tele), al chaquetas, a la pezones... No sé por qué dicen que la oficina es como un jardín de infancia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otra de las cosas que echo en falta son las reuniones. Aaah, las reuniones. Uno de los inventos más productivos de la Historia de la Humanidad. Me encantaba porque la reunión tenía unos ordenados puntos a tratar. Nuestra amada y loada jefa los enviaba previamente por correo electrónico. Al llegar al segundo, la conversación se desviaba un tanto. Enseguida empezaba la discusión sobre las mejoras salariales, el porqué ésa tiene mejor horario, el porqué ése tiene mejor mesa, el porqué el otro se ha tomado un día más de vacaciones, el yo creo que la pija ha adelgazado un montón porque lo ha dejado con el novio (que incluso la maltrata, que lo he escuchado mientras hablaba por teléfono con él), el yo creo que el orejas y la escotes están liados (quién lo iba a decir con esas orejas, el cabrón), el yo creo que cada día huele peor en la oficina por “el mofetas”, que hay que decírselo al jefe supremo, que yo no aguanto más, a ver si le largan por favor... Y a lo tonto a lo tonto, pues hacías la mañana. La mayoría de los temas no tratados se quedaban para después de comer. Pero después de comer la jefa se marchaba corriendo. Le habían llamado de casa porque el niño había pillado paperas, vaya por dios, ya tratamos los demás puntos mañana, paperas mediante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Me encantaba el buen ambiente que se respiraba, salvo por “el mofetas”. Había buen rollo y los problemas se solventaban con bastante diálogo, acuerdos, votaciones, d-e-m-o-c-r-a-c-i-a con todas sus letras, sí señor. Me viene a la mente cuando estábamos en pleno verano, a más de cuarenta grados de temperatura en el despacho, y “la freaky” no nos dejaba encender el aire acondicionado porque sufría de asma. Todos comprendimos su problema de salud, así que tomamos una decisión ecuánime y justa, tras una votación mayoritaria: le hicimos vacío durante varios meses, no le decíamos dónde desayunábamos, no le informábamos de las reuniones, le quitamos la cesta de navidad diciéndole que habían traído de menos, le robábamos caramelos del cajón... como era rara, no le importaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo admiraba la honestidad y valentía de mis compañeros. Sólo he encontrado algo parecido en la mili, además de la camaradería, de la que ya he hablado antes. Un ejemplo era lo que pensábamos en mi departamento de nuestra jefa. Creo que supimos definirla bien: que si no puede con esto, que si le viene grande, que si no sabe hacer la “o” con un canuto, que a quién se la ha mamado para estar ahí, que si es una inútil, que si no se organiza. Luego, cuando ella nos visitaba en persona, todo eran sonrisas: que qué tal el niño y sus paperas, que qué tal tu marido, que, oyes, que si necesitas ayuda para lo que sea, me llames, que tranquila mujer, que yo me encargo de esto y de lo de más allá, que qué te has puesto hoy que estás guapísima.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Pero si hay algo de lo que me siento verdaderamente orgulloso, es de la unidad que teníamos todos ante la adversidad, de cuando había que alzar el puño porque habían pisoteado nuestros derechos, de cuando había que salir a luchar. Entonces sólo faltaban las barricadas y los botes de humo en los pasillos. Bueno, eso no era necesario porque ya estaba “el mofetas” para ello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que la empresa que nos tenía contratados por mil euros mensuales desde hacía siete años, había decidido no pagarnos las visitas médicas, ni las bajas laborales, que sois muy pillines y malandrines, que os tomáis muchos días libres por enfermedad, y no estamos aquí para pagar esas cosas, que le das a la gente la mano con tu buena fe, y mira cómo te lo pagan, ya me dirás tú.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo me encantaba la transparencia con la que te enterabas de los asuntos de vital importancia, era un fluir de información: que si te has enterado que nos quitan las visitas médicas; que si sabes que además también nos van a quitar los descansos y los desayunos; pues yo he oído que además de las visitas médicas y los descansos, este año no hay vacaciones; pues lo último que sé, según me ha dicho alguien de La Central, muy fiable por cierto, es que además de quitarnos las visitas, los descansos y las vacaciones, vamos a ser nosotros los que paguemos por trabajar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gracias a esta información contrastada, planeábamos el plan de ataque de manera unida y conjunta como respuesta a la empresa: que si mandamos un escrito educado pero tajante, eh, poniendo los puntos sobre las íes; déjate, déjate de buenas maneras y educación, que ya está bien, que juegan con el pan de mis hijos; pero si tú estás soltero y vives con tu madre; bueno, bueno, con el pan de tus hijos, quería decir; que no, que no, que solicitamos una reunión y se van a enterar esos cabrones de lo que vale un peine; oyes que si os vais a poner violentos, que conmigo no contéis, que tengo una hipoteca que pagar, además sólo nos van a quitar las visitas, las bajas, los descansos y el sueldo, que os quejáis por ná; pero si contigo no se puede contar nunca; oyes, guapo, a mí no me hables así; te hablo como me sale de los cojones, esquizofrénica; eres un grosero y que sepas que estamos hartos de ti y de tus maneras; seguro, seguro, enajenada; ¡sinverguenza!; bueno, haya paz, yo creo que un escrito va a ser lo mejor...; déjate tú y tus escritos, idiota; oyes no me insultes que yo a ti no te he insultado; ¡anda y que te follen, gilipollas!; ¡te voy a partir la cara, cabrón!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Añoro el trabajo en la oficina, ya se lo he dicho a ustedes un poco más arriba. Ojalá tenga paro para un decenio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/cOkxLvFQQXE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/cOkxLvFQQXE&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Les dejo con una escena de esa obra maestra absoluta, que decía aquel señor gordito, llamada The office, la primera, la británica, la original... Con David Brent (aaah Rick Gervais, dos globos de oro fueron poco) el jefe más increíble y patético de la historia...que cada uno de ustedes reconozca al suyo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-224006197873375559?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/224006197873375559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=224006197873375559' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/224006197873375559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/224006197873375559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/05/el-trabajo-os-hara-libres-arbeit-macht.html' title='El trabajo os hará libres (Arbeit macht frei)*'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2568794771581408285</id><published>2009-04-22T20:32:00.007+02:00</published><updated>2009-05-05T13:26:56.407+02:00</updated><title type='text'>Elegir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Amanecía sobre Borneo. El tronar de las barcazas apenas hacía perceptible cualquier conversación. ¿Para qué? ¿Qué sentido tenía hablar si uno está a pocos metros de morir? El humo apenas dejaba percibir la playa, ni el destino de la primera oleada. El hombre con gafas de pasta volvió la cabeza para mirar a su amigo. Los dos estaban allí para dar constancia de la última batalla de la última guerra, la más devastadora que jamás el hombre había ideado. Desembarcaron en medio del caos, haciendo eses para esquivar los disparos de mortero que estaba masacrando a los atacantes. Milagrosamente consiguieron llegar hasta la base de una colina. Se parapetaron y vieron unas casamatas en la cima. Aprovecharon que nadie les disparaba para correr hacia ellas. Cuando llegaron no había señales del enemigo. Esperaron, oyendo la batalla de fondo, la muerte que les rodeaba. Al caer la noche, un comando de marines australianos asaltaron las casamatas pensando en encontrar a japoneses armados hasta los dientes. En su lugar hallaron a dos hombres armados con un bloc y un lápiz cada uno. Sin quererlo, los dos escritores se convirtieron en los primeros en ocupar una posición enemiga. Y entonces Dalton Trumbo cogió su pluma para escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años después, en una emotiva carta, uno de los mejores guionistas de siempre, recordaba tan peculiar momento, y otros más, vividos en el Frente del Pacífico, junto a un amigo que lo fue para siempre. Fue una última carta dirigida a la madre de quien le ayudó cuando la infamia acabó con su carrera. Fue una carta de agradecimiento y homenaje a un amigo muerto. Agradecimiento porque cuando Dalton Trumbo se convirtió en persona non grata para la industria cinematográfica (simplemente por no querer ser un delator), cuando apenas tenía 400 dólares en el bolsillo para mantener a su familia, fue su viejo amigo del frente el que le ayudó. Es ahí donde se mide el grado de amistad de la gente, cuando descubres si están a tu lado para unas risas, o para algo más que unas risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta irónico que los morteros japoneses no acabasen con Trumbo, y sí lo hiciera un fanático malparido con ademanes mesiánicos que inició una caza de brujas en los tiempos en que el Telón de Acero se hizo más alto que nunca. Y el tal McArthy pensó que el enemigo estaba en casa, entre los titiriteros que se dedicaban a escribir, dirigir o interpretar el mejor invento de siempre. Y hubo diez que se negaron a pasar por el aro (los diez de Hollywood), que rehusaron colaborar, ser unos chivatos, unos chotas, unas ratas. Dicen que sólo hay una cosa peor que un converso, un converso y un delator.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era simple y sencillo, sólo era una cuestión de elegir. Preferir trabajar y seguir haciendo películas, forrarse, estar junto al glamour, a las tías buenas, a la vida cómoda. Para optar por esa opción, sólo había que decir que ya no era un rojillo, o que si lo fue, lo fue erróneamente, así que entonces sólo bastaba con informar sobre quiénes eran los que estaban a su lado en aquellos tiempos traviesos. Era fácil, sólo tenía que tomar una decisión: la vida tranquila y segura, o simplemente no volver a trabajar en su oficio de siempre, que su nombre no saliera en ningún crédito de ninguna película, que su carrera simplemente se fuera a la mierda. Y Dalton Trumbo cogió su pluma y se puso a escribir. Y escribió al infame que prefería irse a la mierda, que prefería complicarse la vida antes que convertirse en delator. Y otros nueve como él siguieron su camino. Por desgracia, la mayoría de los que dijeron “no” tuvieron un final trágico, arruinados de por vida prefirieron poner fin a sus vidas antes de seguir arrastrándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trumbo aguantó, se arrastró, en concreto por todo un país polvoriento. Cruzó el Río Grande, como hacen los mejores fugitivos, los que de verdad merecen la pena, en busca de una vida mejor que, en el caso del guionista, fue la ruina económica total. Escribió innumerables películas bajo seudónimo, cobró guiones a precio de principiante (o becario, si lo prefieren), y como encima era un puto genio, ganó un Oscar con el nombre de otro, que nunca pudo recoger. Pasó por innumerables oficios para, finalmente, gracias a la mediación de dos tipos (un actor mítico apellidado Douglas, y un director-productor judío, apellidado Preminger) conseguir salir del olvido. Por suerte para todos, esos dos tipos permitieron que el genio volviese a escribir acreditado, así que nos regaló dos obras maestras que hablaban de eso, de elegir: quedarte callado y ser un esclavo maltratado, o levantarte contra todo un Imperio bajo el nombre de Espartaco. Regresar a tu casa, allá donde los fanáticos habían exterminado a los tuyos, o meterte en un viejo y oxidado barco llamado “Éxodo”, rumbo a la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta ser Trumbo para darse cuenta de que las cosas no han cambiado demasiado. Ahora no ocurren en las playas de Borneo, en los despachos de Hollywood, en las colinas de Roma, o en las tierras de Oriente Medio. Simplemente hay que salir a la calle. Uno lo ve todos los días en la vida diaria, en las oficinas, en los trabajos. En todos esos lugares encuentras compartimientos mezquinos, seguidistas, insolidarios, facilones. Todos ellos causados por el miedo a moverse, a arriesgarse, a decir “no”, a levantar la voz, a plantarse, a exigir, a cambiar, a huir hacia adelante. Seguimos y seguiremos igual. Seguimos y seguiremos con miedo a elegir.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/-9bmaZ-Y2rw&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/-9bmaZ-Y2rw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2568794771581408285?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2568794771581408285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2568794771581408285' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2568794771581408285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2568794771581408285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/04/elegir.html' title='Elegir'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5476916571496538704</id><published>2009-04-17T13:44:00.014+02:00</published><updated>2009-04-19T17:00:50.427+02:00</updated><title type='text'>El patito feo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Erase una vez una mujer fea y gorda, de gesto torcido y desagradable, maneras toscas y peculiares, a la que la gente miraba con sorna cada vez que se cruzaban con ella. Venía de un pueblo  lejano de la fría y oscura Escocia. Y ella decía que tenía un sueño, que un día cantaría al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía oficio ni beneficio al que aferrarse, salvo sus fantasías que muchos consideraban absurdas. Nadie la tomó en serio porque la realidad le decía que, a sus cuarenta y siete años, era sólo una desempleada más en tiempos de recesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tenía fe, y así lo decía a quien quisiera escucharla, aunque no la creyeran. La miraban como una inútil que debía poner los pies en la tierra, ya no era tiempo para estupideces, para juegos de edad tardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que un día, la mujer fea y gorda, de gesto encorvado e ingrato, maneras toscas y peculiares, tomó una decisión, tras noches de sueños perdidos, anhelos pasados, esperanzas agotadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en la televisión, el opio del pueblo, en un reality, donde los peleles sirven de carnaza a la masa, que así olvida sus penurias riéndose de otros, mientras ejecutivos miserables se forran con programas baratos y rentables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en un programa que trata de descubrir talento entre el pueblo corriente, pero cuyo objetivo es la chanza a costa de exponer a los más raros en el circo de la audiencia, y que un jurado se burle de sus sueños absurdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseguida sirvió de objetivo para el ojo del Gran Hermano, viéndola comer con soez ansiedad. Y los presentadores fueron hacia ella preguntándose quién sería la mujer gorda y fea de vestido barato y ridículo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la mujer gorda y fea, de vestido barato y ridículo, entró con paso decidido en un vasto escenario repleto de público que, nada más verla, empezó a reírse. Y le dijo al jurado que ella sólo quería ser cantante profesional, pero al mencionar su edad, la sonrisa cínica invadió los rostros de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le preguntaron cuál iba a ser la canción que pensaba destrozar. Al responder que “I dreamed a dream” de “Les miserables”, parecía una broma pesada que les quería gastar. Quién en su sano juicio iba a querer interpretar una de las canciones principales de un musical basado en la inmortal obra de Víctor Hugo, aquel libro que hablaba de redención, sueños perdidos y sangrientas revoluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonaron los primeros compases, y entonces la mujer fea y gorda, de maneras tocas y peculiares, que una vez soñó que su vida sería diferente al infierno que había vivido, demostró a sus detractores que algún día cantaría al mundo. Y con las primeras notas, todos nos dimos cuenta de que ese día había llegado.  &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Yt-IBJpEMzA&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Yt-IBJpEMzA&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(esta es la impresionante canción del musical)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/31yzafJerZk&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/31yzafJerZk&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(y esta la señora del momento...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5476916571496538704?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5476916571496538704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5476916571496538704' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5476916571496538704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5476916571496538704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/04/el-patito-feo.html' title='El patito feo'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8345225750763289650</id><published>2009-04-04T18:13:00.009+02:00</published><updated>2009-04-22T14:13:46.786+02:00</updated><title type='text'>El sueño del director</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El niño baja la calle con un bastón en la mano. Uno, al verlo, se pregunta qué hace un niño ayudándose con un bastón para caminar. No parece tener ningún problema físico, e incluso para su estatura, le queda grande. Y la respuesta la obtienes cuando le ves llegar a la entrada de un cine, donde la reja está echada. El niño, entonces, usa el madero como gancho para atraer hacia la reja el tablero con ruedas donde cuelgan fotografías promocionales de una película. La película es “Ciudadano Kane”. Aquélla obra de un genio que cambió el mundo. Y el niño desengancha todas las fotos. Y una vez las tiene todas, echa a correr calle arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este momento, esta secuencia, es el sueño recurrente del personaje que interpreta Francois Truffaut en la película que él mismo dirigió y co-escribió. Se llama “La noche americana”, y es una obra maestra que cuenta al mundo qué es el cine y cómo se hace el cine. Todo ello visto a través de los ojos de su director, un hombre con problemas de audición, que tiene que resolver las innumerables preguntas que tiene todo el equipo que trabaja para su obra. Hacer de padre, de psicólogo, de general. Responder a todo, en todo momento, de manera adecuada y sin caer en el desaliento, sino quiere que el equipo caiga en picado. Y sus angustias sólo las puede mostrar en sus sueños, en un sueño recurrente donde el joven Truffaut roba los carteles de un cine, los carteles de una película inmortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente tengo poco de Truffaut, pero hace unos días me enfrenté a mi primer rodaje como director de ficción (ya hice un corto documental), acompañado en las labores de dirección por Hugo, un buen amigo con el que ya trabajé hace tiempo, y que es uno de los tipos que más energía le echa a esto de hacer cortometrajes y proyectos con poco dinero. Un auténtico Cassavetes con gafas, capaz de empapelar las tiendas de su barrio para que vayan a ver una película de hora y media de un tipo que conduce marcha atrás hasta Ávila, y todo por amor. Yo no he tenido el sueño recurrente de Truffaut, pero curiosamente, unos días antes del rodaje, y preocupado como estaba por el tema meteorológico (nos llovió y granizó de lo lindo) ya que teníamos que rodar en dos días doce minutos, tuve un sueño extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del corto es la historia de dos antiguos compañeros de colegio que se reencuentran en la cola del cine. Uno de ellos va a acompañado de su hermosa mujer. A simple vista parece un triunfador. El otro tipo va solo, parece huraño y extraño. El huraño reconoce al triunfador y le saluda. Y el hombre que va con su mujer no le recuerda, pero cuando el otro (el huraño), le empieza a contar cosas del colegio y las barbaridades que le hicieron, resurgen los fantasmas del pasado... y todo ello delante de su esposa. Eso es el resumen de doce minutos de historia que premió el Festival de Avilés, y que acabamos de rodar. Como decía antes, un sueño me inquietó a dos días de la grabación. Y es que me sentía en una ciudad parecida a Avilés donde un montón de gente (el equipo, supuestamente) me esperaba. Y cuando llegaba a la localización, es decir, a la puerta de un cine, no había tal puerta ni ningún cine. Y angustiado notaba que todo el mundo me reprochaba que yo tuviera la culpa de que no hubiese cine (quizás por mi pasado como localizador de un par de series muy conocidas), y me ponía a buscarlo como loco por las calles de la supuesta Avilés, con todos detrás de mí. Y desesperado me servía cualquier puerta que daba a la calle, donde se organizaba una improvisada y peculiar cola del cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he querido contar historias desde mi más tierna infancia, y uno veía lo molón que debía ser dirigir. Ya adulto, inicié mi carrera profesional, y entonces es cuando me di cuenta de lo complejo que es ponerse al frente de un equipo de medio centenar (o más) de personas, que te acribillan a preguntas para intentar ellos, a su vez, suplir sus propias inseguridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo la entrevista que me hicieron para trabajar en mi primera película, como auxiliar de producción, y las palabras del jefe de producción para describirme un equipo de rodaje: “Mira, esto es como una caravana del Oeste, donde unos tipos, desde lo más peculiar hasta lo peorcito de cada clase, tienen que llevar un rebaño al otro lado del Río Grande, pasar todo tipo de penalidades, y cuando se llega a su destino, repartirse el dinero, para que unos se vayan de putas, otros a drogarse y emborracharse, y algunos regresen con sus familias”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que tragué saliva cuando oí la descripción, no sabía dónde situarme, si en las putas, en las drogas, o en las familias. Parecía que el término medio no tenía cabida, así que lo pasé fatal las primeras semanas, donde comprobé que más de un miembro del equipo estaba grillado, otros se pasaban con las sustancias perniciosas, y algunos tenían subido el ego a la enésima potencia. Mis sueños de infancia se fueron al traste en pocos días y me pregunté qué demonios hacía yo allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado ya unos añitos después de ese rodaje, que como el primer polvo (al menos en mi caso) fue un desastre, y me hizo reflexionar sobre el asunto: ¿estarán todos así de mal en esto del cine?, ¿acabaré yo igual? Por suerte hubo más rodajes (y también más polvos) y mi idea inicial fue cambiando. Un equipo de rodaje es una comunidad de emocionas diversas, de personalidades peculiares, de tipos extraños y de gente muy normal, pero todos ellos recuerdan mucho a un pequeño ejército, con un objetivo común, con una meta determinada, con un plan previsto, que siempre se va al traste al primer disparo (que se suele decir en la estrategia militar), y entonces reina el caos y parece que todo se va al infierno, pero siempre, siempre, y uno no sabe cómo o por qué, al final todo sale. Y ese equipo donde existen relaciones intensas de amor-odio, comparte finalmente una copa, y olvida rencores y rencillas, y recuerda los momentos con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el director? El director se siente un extraño solitario, pero al mismo tiempo siente que es una especie de guía espiritual, y sabe que algunos le pondrán a caldo, y otros le admirarán, pero que todos, absolutamente todos los miembros del equipo, se dejarán la piel en la batalla, hasta el último suspiro. Y llegarán a destino, y el dinero se repartirá, y cuando se acabe el viaje, esperarán a que les llamen de nuevo, para cruzar el rebaño al otro lado del Río Grande.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/uT4TOdlQ0jU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/uT4TOdlQ0jU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:85%;"&gt;(Les dejo con la secuencia del sueño)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4-OV4d7Zlrw&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/4-OV4d7Zlrw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Y el arranque de una película que toda persona que se quiera dedicar al cine... debe ver)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8345225750763289650?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8345225750763289650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8345225750763289650' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8345225750763289650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8345225750763289650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/04/el-sueno-del-director.html' title='El sueño del director'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5318324098249914737</id><published>2009-03-18T17:51:00.007+01:00</published><updated>2009-03-19T17:24:41.559+01:00</updated><title type='text'>Taxi driver</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“Por la noche salen bichos de todas clases: furcias, macarras, maleantes, maricas, lesbianas, drogadictos, traficantes de drogas. Tipos raros... Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria”. Con este rotundo y políticamente incorrecto monólogo, el gran Paul Schrader nos presentaba al atormentado, solitario e insomne Travis Bickle, en la inmortal película dirigida por Martin Scorsese. Y supongo que pensarán ustedes que mi historia de hoy va sobre eso, sobre Taxi driver. Pues no exactamente, aunque sí va sobre lo que motivó, o imagino motivó, a que el ya mencionado Schrader regalase al mundo ese guión que tantas veces ha sido estudiado por sesudos críticos. No quiero escribir sobre la película, porque no necesita más comentarios. Es una historia que habla por sí misma, más grande que la vida, que dirían los gringos. No, de lo que realmente quiero hablar es de... los taxistas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Recientemente alguien que se dedica a esto del audiovisual, curiosamente no recuerdo quién era (en parte por mi mala memoria, en parte porque lo que me decía seguramente me aburría), me decía indignado que odiaba a los taxistas. Cuando alguien me suelta una aseveración tan rotunda, me echo a temblar, porque suele ser muy común odiar de forma pasional algún tipo de profesión, y seguramente habrá gente que odie profundamente a los guionistas (vaya usted a saber, cosas más raras se han visto). Pero por suerte para los guionistas (o no, a lo mejor si nos odiasen más, quién sabe, a lo mejor incluso ganábamos dinero), hay una profesión que produce verdadera aversión, mucho más incluso que la del inspector de hacienda o el árbitro de fútbol: el gremio del taxi... Bien es cierto que a las cuatro de la mañana, y más en invierno, suplicamos al Altísimo por la aparición de cualquiera de ellos. Debo decir que no soy una excepción y también yo he pecado y soltado maldiciones por la boca hacia los llamados “pelas” (que así se le conocen en la capital del Imperio). Bueno, también he hablado mal de los mimos, pero esa es otra historia, que diría Kypling.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Uno de los motivos por lo que la gente que conozco pone a caldo a los señores de la luz verde, es por sus gustos radiofónicos y su estado de ánimo, generalmente alterado. Es cierto que un porcentaje importante de taxistas escucha esa cadena que pagan los señores obispos, donde un tipo bajito (cada día más auto convencido de su perfil como cómico) calienta al personal, tanto diestro como siniestro, soltando inquina de la buena, y encima de buena mañana. Junto a la emisora de Dios, la siguiente más sintonizada por los señores del coche con raya roja es Radio Olé, o sea la copla. Imagino que no resulta fácil contentar a los clientes con los gustos radiofónicos que, dicho sea de paso, son muchos y variados. En mi caso, suelo ser conformista y poco impresionable en este tema: si escucho copla, pienso en pescaito frito; y si escucho al señor chiquito enfadado de buena mañana, pienso en mi madre cuando me despertaba para ir al cole. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otros de los motivos por los que la gente les odia es por el miedo a ser timados, en especial si los coges en el aeropuerto, donde hay decenas, decenas y decenas de taxis. Como buen y gran pecador que soy, debo decir que he tenido alguna que otra refriega por ello. Algunas veces con razón (debo tener pinta de guiri, o de tonto, todo es posible), pero también debo reconocer que en alguna ocasión me he puesto muy, pero que muy macarra. El motivo básicamente era que tenía el día atravesado (una especie de periodo menstrual muy personal), y el taxista era lo que tenía más a mano para buscar pelea. Lo bueno del gremio es que nunca defraudan si lo que buscas es eso, bronca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, hay personas que les odian porque se ponen a hablar durante el trayecto, o bien a intervenir en una conversación ajena, e incluso opinar, a veces con tono de encíclica. De nuevo aquí debo admitir que he pecado, oh Señor, perdóname. En especial, cuando las ganas de intervenir es a primeras horas de la mañana (de nuevo mi regla personal e intransferible), cuando lo último que uno desea es que alguien te suelte una disertación sobre el tipo de interés del dinero, y lo malote que es el gobierno, todo ello sin un café en el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aparte de estas motivaciones que pueden impulsar a odiarlos, siempre he pensado que ejercen un complejo y solitario oficio. Sobre todo solitario. Y como vamos por esta vida sin mirar lo difícil que son ciertos trabajos, y que lo único que queremos es que nos den el servicio, y rapidito, y calla la boca, y que si no te gusta tu trabajo yo no tengo la culpa, que es una frase hecha que usamos con bastante regularidad (por otra parte, a quién le gusta el trabajo que ejerce), pues realmente no llegamos a percatarnos de las dificultades que puede llegar a tener conducir un taxi en una jungla como puede ser Madrid, o cualquier gran ciudad del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento todo ello porque recientemente me han llevado dos taxistas que podríamos decir, ¿son la excepción que confirma la regla? El caso es que ambos casos me llamaron mucho la atención e incluso me hicieron gracia (y yo soy poco de reírme), por lo peculiar de los personajes. Por supuesto, ocurrió en la noche, que es donde suceden siempre este tipo de cosas y donde todos los gatos son pardos, que dicen por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de ellos me sacó una sonrisa hace apenas un par de noches, cuando regresaba del estreno de un cortometraje. Al meterme en el taxi, de pronto descubrí que hablaban en inglés. Sincronicé bien mis neuronas y comprobé que mi estado etílico no era del todo malo. Efectivamente, eran clases de inglés radiadas: la emisora del tal Vaugham, el tipo que se ha forrado con las clases de idiomas y que tiene emisora propia. No pude evitar sonreír al ver que la tenía sintonizada, y mi sorpresa fue mayor cuando le oigo preguntarme si me molestaba, que ponía otra emisora si era necesario (espero que no pensase que me iba a parecer menos taxi por no llevar la emisora de los obispos). Le respondí que no me molestaba en absoluto, que así yo practicaba también, que siempre es bueno, aunque sea a las dos de la mañana de un martes, y con unas cervezas en el cuerpo. Entonces el hombre me contó que hablaba, o lo intentaba, cinco idiomas: portugués, italiano, francés, inglés y catalán. Mi capacidad de asombro se amplió todavía más cuando me percaté que al buen hombre le faltaban la mitad de los dientes, lo que le hacía su pronunciación aún cosa de mayor encomio, y la verdad es las palabras que dijo en inglés las pronunciaba bien. Así que, casi sin darme cuenta, sin acelerones, llegué a casa en manos del taxista políglota que me deseó suerte al bajarme, al igual que yo a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo taxista, sin embargo, me intrigó y sorprendió a partes iguales. Fue hace un par de meses, no recuerdo bien. Era pleno invierno, fin de semana, y con ganas de volver a casa, al refugio, y que me dejen tranquilo. La verdad es que no tenía yo el día, y lo que menos deseaba era un plomo que me diese la chapa, o bien un Fernando Alonso (que los hay) con ganas de superar su propio record personal pasando semáforos en ámbar, o bien entrar en un taxi que oliese a cuadra, que decía Will Smith en sus tiempos. Así que alcé mi mano en pleno centro deseando tener suerte (a veces tratas de elegir, pero son como las galletitas sorpresa de los chinos) y me introduje en el primero que paró. Lo que llamó mi atención nada más subirme al taxi fue la música grave y desgarrada que había de banda sonora. Nada menos que el legendario Leonard Cohen. Miré la radio por si era una emisora tipo Radio 3, que justo en ese instante radiaba una canción del pasado, un clásico vamos. Pero no. Al terminar, empezó a oírse otra canción del cantautor canadiense: era un CD. Obviamente, lo siguiente fue mirar al conductor. ¿Quién escucha a Cohen, de madrugada, en un fin de semana, con la locura rodeándote? Lo escuchaba un taxista con coleta, pelo canoso, gesto serio y apaciguado. El tipo para mi sorpresa no de decía ni mú, con lo cual, por otra parte, era toda una paz para los sentidos, además de llevar el taxi impoluto. Entonces giré mi cabeza hacia la derecha. En la ventanilla había un cartón pegado junto a las tarifas. Pronto descubrí que era una poesía: larga, hermosa, que hablaba de las oportunidades perdidas. Como siempre he sido un ignorante de la métrica, me atreví a romper el silencio que nos rodeaba, aparte de la voz de Cohen, claro está. Le pregunté si era el autor, alabando la brillantez de los versos, con la esperanza de empezar una conversación. Simplemente obtuve un “no” por respuesta, y el nombre del verdadero autor: Pablo Neruda, aquel chileno de “los 20 poemas de amor y una canción desesperada”, al que descubrí hace muchos años en una pantalla contando a un humilde cartero el significado de las metáforas. Pero poco más. Imaginé que otros muchos le habrían preguntado lo mismo y que no era un reclamo para buscar conversación. Simplemente la llevaba pegada en la ventanilla, quién sabe si para hacernos reflexionar a los que entrábamos en su taxi. Pero mi curiosidad en busca de personajes no estaba saciada. Necesitaba saber más sobre tan peculiar “pesetas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a mi calle, no pude evitar preguntar por la iniciativa de la ventanilla. El tipo era parco en palabras, así que me entregó una especie de tríptico, con varias poesías, e información de una residencia para drogadictos, alcohólicos y excluidos de la sociedad, aquellos que han decidido no jugar ninguna mano más, y que esto lo aguante su mamá. Me dijo que colaboraba con ellos, que él también escribía a veces, pero por pura afición, y que si deseaba información, ahí tenía un teléfono. Y ahí quedó todo. Me bajé ojeando el folleto y me dirigí a mi casa, que ya eran horas. El folleto seguramente lo perdí entre mis innumerables papelotes, pero durante unos días me estuve acordando de él, de ese Travis Brickle solitario, callado, con su música de otro tiempo que, en las noches más salvajes de Madrid, donde salen bichos de todas las clases, recorre sus arterias con un cartón en la ventanilla que contienen las palabras del poeta que una vez dijo eso de “sucede que me canso de ser hombre”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XJNnDCOK_gw&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/XJNnDCOK_gw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Sé que esperaban el gran Are you talking to me... esta es otra versión)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5318324098249914737?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5318324098249914737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5318324098249914737' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5318324098249914737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5318324098249914737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/03/taxi-driver.html' title='Taxi driver'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1426193384274656440</id><published>2009-03-14T21:29:00.007+01:00</published><updated>2009-03-18T03:18:10.363+01:00</updated><title type='text'>Ese viejo cabrón y genial</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Durante años, una famosa crítica de cine norteamericana le tildaba de fascista tras ver cada una de sus películas, aparte de otras lindezas que salían de su pluma. Nadie le tomaba en serio a aquel tipo de casi dos metros de alto, que empezó haciendo una olvidable serie del Oeste para la televisión, y que acabó en un país del sur de Europa al mando de un dictador con voz de pito, siendo dirigido por un peculiar italiano que quería hacer Westerns. Todos se habían olvidado de él en su país hasta que un director izquierdista le rescató para hacer el que fue, hasta ese momento, el papel de su vida: el de un policía justiciero, violento y fachilla que amenazaba con su Magnum a los macarras que se atrevían a desafiarle: “Come on, make my day” (“Vamos, alégrame el día”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, han pasado cuarenta años, y no hay ser vivo en todo el planeta que no hinque la rodilla ante su obra. Los mismos que le tildaban de fascista, hoy se callan. Me resultó curioso escuchar no hace mucho a un gran escritor que adorna los viernes la contraportada del periódico más vendido de este país, decir que llegó tarde a Eastwood, quizás por sus prejuicios pasados hacia el personaje que interpretaba. Ahora, este mismo escritor y columnista, reconoce que tiene que rendirse ante la hondura y profundidad moral de la filmografía del ex “Alégrame el día”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo entender que la gente que lleva su ideología a rajatabla, no quiera asomar el morro a la filmografía de los primeros tiempos de este hombre. Pero para entender a un artista en su globalidad, hay que entender su vida y su pasado. Las películas de Eastwood de hoy no se entienden si uno no ve sus películas del pasado. “Sin perdón”, probablemente una de las mejores películas de siempre, no se entendería si uno no ve “Infierno de cobardes”, “El fuera de la ley”, “El jinete pálido”, además de la trilogía del dólar, o sea los spaghetti westerns de Leone. A mí, particularmente, no me gustan todas ellas, salvo “El fuera de la ley”, y “El jinete pálido”, una película incomprendida en su momento, pero que apuntaba directamente a lo que iba a venir después con William Munny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La grandeza que tiene el paso del tiempo es poder juzgar con perspectiva y darse cuenta que la obra de un hombre la es en su totalidad. De hecho, el propio Eastwood en las entrevistas que he leído, aparte de mostrar sensatez y humildad desbordante, reconoce que prefiere su filmografía postrera, pero que no renuncia a su pasado. Vamos, igualito a tanto converso que me sé yo. Se supone que uno es el resultado de una vida, de unas vivencias, de un gran cúmulo de errores cometidos (al menos servilleta, mogollón, que diría un chavalillo de hoy), y de algún que otro acierto. El propio ser humano es el resultado de miles años de evolución, según decía Darwin, lo cual da que pensar y es para echarse a temblar, viendo cómo las gastamos. Pero de dónde sale la música, la literatura y el arte, sino de las entrañas de una especie mezquina como la humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eastwood, desde mi humilde opinión, es quien es tras interpretar un sinfín de películas y dirigir unas cuantas más. Algunas pueden ser olvidables, pero en aquella primera parte de su vida ya se reconocían las señas de identidad de este tipo, que a casi sus ochenta años, da una lección tras otra al resto de irregulares cineastas que pueblan el planeta. Y probablemente lo hace porque a veces la genialidad, y este señor es un genio, llega cuando uno tiene el culo pelado de golpes, y este señor los tiene. Y voy a citar dos películas de esa época, que yo considero magistrales, y que seguramente no piensen ustedes igual, pero ya saben lo que decía Harry “El sucio”: las opiniones son como los culos, todos tenemos una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera es un thriller de espionaje de la etapa en la que el Telón de Acero todavía estaba alzado. Ayyy, qué pelis producía el Telón de Acero. Se llamaba “Firefox”, y la trama básicamente consistía en el robo de un prototipo de avión soviético, que resultaba ser invencible, por parte del espionaje americano. Para la misión, la CIA llama a uno de sus mejores pilotos de caza, interpretado por el propio Eastwood. El piloto luchó en Vietnam y vive atormentado con su pasado, intentando esquivar a sus fantasmas en forma de víctimas, en concreto una niña vietnamita. Si no era un precedente de William Munny, pues que alguien venga y me lo diga, come on, make my day. La película no es perfecta, quizás falla al final, cuando ya roba el caza ruso, y le persigue un piloto soviético en otro prototipo. Pero incluso a mí me gusta este final, que se convierte en una especie de duelo tipo western. Sin embargo, lo que me dejó marcado de aquella película fue toda su primera parte, que podría haber sido firmada perfectamente por el gordo que dominaba el suspense: sí señores, Hitchcock. En esa parte del metraje, Eastwood nos muestra el entramado que monta la CIA para infiltrar a su piloto en la base soviética donde ocultan al avión. Es un thriller oscuro, contado con gran ritmo, y una de las mejores recreaciones que ha hecho el cine de Hollywood de la Unión Soviética (con la caída del telón, Rusia ya permitió rodajes en su tierra). La historia está plagada de antihéroes que se sacrifican por un objetivo superior (el sacrificio, otro de los temas preferidos por Eastwood), y en la que los malos (la KGB) están descritos de una forma ejemplar, entendiendo sus motivos, y sin un pelo de tontos ya que desmontan poco a poco todo el entramado que han organizado los norteamericanos. Particularmente, creo que es la última gran película de espías que se hizo, guste o no guste la parte del avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra gran película de aquella etapa, se llamaba “El jinete pálido”, una especie de remake de la otrora magistral “Shane” (“Raíces profundas”), la historia de aquel pistolero de pasado violento que trata de buscar la redención con unos pacíficos agricultores machacados por los ganaderos, y que se ve obligado a empuñar las armas, una vez más, para defenderles. Eastwood se atrevía a tocar un material intocable dándole una vuelta de tuerca, mostrándonos una peli con temática clásica del Oeste, pero mezclándolo con una historia de fantasmas, donde las plegarias de una niña que suelta un salmo hacia las montañas nevadas pidiendo ayuda para los suyos (unos mineros acosados por unos crueles terratenientes), se hace realidad con la aparición de un jinete fantasmal, montando un caballo blanco: “... Y cuando él hubo abierto el cuarto sello, oí a la cuarta bestia decir: ven a ver. Y yo miré. Y contemplé un caballo blanco. Y el nombre de su jinete era la muerte... Y el infierno le seguía”. De esta manera es presentado su personaje, con la niña leyendo el Apocalipsis, mientras su madre le prepara la comida. Las dos sienten un viento frío que suena, y contemplan a través de la ventana la llegada de un jinete de tez pálida que acompaña al padrastro de la niña. Con esta escena inquietante y única, gasté los cabezales de mi vídeo VHS, diciéndome a mí mismo que yo quería, algún día, presentar así a un personaje, de manera tan épica, tan misteriosa, tan turbadora. Pero nadie hablaba bien de esa película, y por aquellos tiempos, mejor me callaba la boca, y elogiaba “Bagdad café”, que quedaba mucho mejor, aunque apenas me acuerde de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace una semana, se ha estrenado “Gran Torino”, su última película. Algunos decían que Harry “El Sucio” regresaba para ajustar cuentas, ahora ya en la tercera edad. Sólo puedo decir que mejor se acerquen al cine a contemplar el que parece testamento cinematográfico de un hombre genial (actor, músico y director). Es una película salpicada de un sentido del humor ácido y corrosivo, plagada de humanidad por todos sus poros y con un final que algunos han criticado, pero que nadie se espera. Como siempre, Eastwood ha sabido elegir un gran guión de un guionista novel, en cuyo material y personaje se vio reflejado. Justo lo mismo que se hace por estos lares con los guionistas que empiezan. Ese viejo cabrón y genial, que antes se cargaba macarras con un Magnum 44, y al que la izquierda no podía ver ni en pintura, deja a toda una platea sentada incluso cuando las luces se han encendido. Se lo prometo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="295"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/glJ0Wwesj8Q&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/glJ0Wwesj8Q&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="295"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vEqsWqsTtPA&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vEqsWqsTtPA&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1426193384274656440?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1426193384274656440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1426193384274656440' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1426193384274656440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1426193384274656440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/03/ese-viejo-cabron-y-genial.html' title='Ese viejo cabrón y genial'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-5796348333503034146</id><published>2009-03-01T21:59:00.002+01:00</published><updated>2009-03-01T22:06:49.707+01:00</updated><title type='text'>Sin perdón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“Hola, me llamo Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir”. Así, de esta forma simple y sencilla, el personaje interpretado por Mandy Patinkin encara al tipo que, siendo niño, mató a su padre de manera gratuita y cruel, en la hermosa “La princesa prometida”. Y así, de una manera parecida, no tan cinematográfica, el otro día, un joven vasco llamado Emilio Gutiérrez, se dirigió hacia una taberna de su pueblo, armado con un pesado mazo. Al llegar al lugar, la emprendió a golpes con la puerta de entrada. Luego, se introdujo por el hueco que dejaron los vidrios rotos para destrozar todo lo que encontró en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que cualquier persona de bien que pasara por allí, o cualquier chino, búlgaro o tahitiano que viera esas imágenes por televisión, pensaría que el hombre habría perdido la chaveta, o que es un tipo violento que merece ser apartado de la sociedad, o al menos vigilado. Supongo que a cualquier checoslovaco, coreano o belicense les resultaría extraño que alguien tan violento no ofreciese resistencia a ser detenido por la policía, o ertzaintza, que así se dice policía en euskera. Pero imagino que un andorrano, paraguayo o indonesio que haya leído algo sobre la situación política del norte de un país que habita bajo el sol meridional de Europa, donde curiosamente no para de llover y el paisaje es verde muy verde, imagino que algunos de estos señores documentados de tan lejanos países entenderían la sumisión y lágrimas de este colérico tipo mientras le colocan los grilletes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué facilón es opinar sin vivir en tus carnes muchas cosas: el dolor, la enfermedad, la humillación, la violencia. Qué fácil es juzgar y quedar superguay del Paraguay. Casi todos los comentaristas políticamente correctos del país dijeron lo mismo, con el mismo tono, con el mismo runrún: que entendían a este hombre, pero que no era bueno aprobar este tipo de conductas. Nadie se salió del guión. Bueno sí, los derechones sí, pero sus motivos son otros y me interesan muy poco. Es curioso que busquen la excusa perfecta para clamar y pedir justicia, cuando a unos cuantos de ellos también habría que ajusticiarles por un pasado vergonzante y facineroso. El caso es que, tras treinta y cuatro años de la muerte de un dictador cruel, casposo, cabrón, y de voz amanerada (al que por desgracia nadie pudo dar caza), todavía hoy, en una pequeña zona de la Europa desarrollada y democrática, el fascismo impera con total impunidad, apoyado por el fundamentalismo de un pequeña parte de la población, y amparado por otra, que mira hacia otro lado. Los que no opinan igual, los que disienten, los que levantan la voz, sólo tienen dos caminos: la tumba o el exilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi 200.000 personas, según cálculos estimativos, han abandonado esa tierra verde y hermosa, adulterando de esta manera una democracia ficticia, por muchos anuncios promocionales que haga su gobierno para visitar sus montes, playas y probar su extraordinaria gastronomía. Y si les dices algo, si les insinúas la falta de libertad, ellos, los iluminados, enseguida se cubren con la piel de cordero, y les sale el lado de víctima llorona. No se puede entender que personas con apenas treinta años, en un lugar donde existe la riqueza y nadie se muere hambre, pueda escupir tanto odio hacia el contrario, hacia el diferente. Si uno lee las crónicas de la Alemania nazi, previa a la Segunda Guerra Mundial, sólo puede encontrar algo parecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una lucha desigual, donde unos matan, acosan, intimidan, insultan, escupen, amenazan a todo el que no piensa como ellos. Los otros, los diferentes, los impuros, tienen que cumplir unas leyes civilizadas para defenderse, las de  cualquier democracia normal. Las nomas del Estado de Derecho luchan contra los iluminados desde hace tiempo, pero es muy complicado que pueda resolver el problema. Diversos presidentes del gobierno han intentado sentarse a negociar con esa otra parte enfurruñada, intentando el diálogo, el acuerdo. Pero ellos, los enfurruñados de entrecejo cruzado, sólo quieren la victoria y la claudicación del enemigo. Es muy difícil hablar con alguien que ha mamado tanto odio desde su más tierna infancia, bajo la sombra de excusas históricas, y sobre todo cuando se creen envalentonados para hacer lo que les venga en gana. No conocen el miedo, el acoso, el sudor frío. Actúan con la misma impunidad y prepotencia del matón de colegio, que se sabe secundado y apoyado por unos cuantos, mientras los otros callan o buscan excusas extrañas. Así que al orejón, al cagón, al narizón, al cabezón, al raro, sólo les queda rezar, salvo que, por un milagro, en plan western, uno de ellos se harte y decida revolverse y encararse con el matón. El que lo hace, sabe muy bien el precio a pagar. Emilio Gutiérrez ya lo ha pagado con el exilio. Los comentaristas superguays siguen entendiendo su acción pero reprobándola, es lo bueno de tener el culo a salvo y caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, pese a todo, pese a la oscura solución a un problema sin solución, me quedo con la imagen del tal Emilio Gutiérrez, dirigiéndose calle abajo hacia el Ok Corral, allá en Dodge City, con un pueblo callado y escondido que le entiende, pero que no le comprende. Y la única duda que me asalta es si yo mismo hubiese tenido valor suficiente para coger otro mazo y caminar junto a él, como Pike Bishop y su grupo salvaje camino de su apocalíptico final. Sinceramente, no creo que hubiese tenido ese valor. Probablemente haría lo mismo que el resto: ocultarme. Por suerte para mí vivo también con el culo caliente en un lugar donde puedo opinar lo que quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como soy un fabulador sin redención, quiero imaginarme que sí agarro ese mazo y bajo la calle junto a Emilio, camino de la taberna donde los valientes brindan por sus victorias cobradas en sangre. Y me imagino abriendo los portalones de entrada, y que todos los allí presentes se callan al vernos entrar, y entonces, con la misma mirada fría del crepuscular, atormentado y temible William Munny, soltar lo mismo que dice tras ver el cadáver de su mejor amigo decorando la puerta del salón, al final de esa obra maestra llamada “Sin perdón”: “Who’s the fella that owns this shit-hole? (¿Quién es el dueño de esta pocilga”). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/zSgGtL6zPRg&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/zSgGtL6zPRg&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-5796348333503034146?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/5796348333503034146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=5796348333503034146' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5796348333503034146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/5796348333503034146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/03/sin-perdon.html' title='Sin perdón'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-4128905987178449079</id><published>2009-02-25T19:36:00.005+01:00</published><updated>2009-02-26T01:58:47.625+01:00</updated><title type='text'>Por qué escribo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No hace mucho tiempo, leí admirado un breve ensayo de Eric Blair, cuyo seudónimo era George Orwell, aquel visionario aventurero que nos dijo eso de que “El Gran Hermano” está aquí. En su lúcida reflexión, este antiguo miembro de la Policía Imperial India en Birmania y ex luchador idealista en la guerra civil española, nos desgrana poco a poco los motivos que le impulsaron convertirse en escritor. Inquietud que le venía desde su muy tierna infancia. Cuenta que al separarle cinco años de sus hermanos y no ver a su padre hasta los ocho, siempre se sintió un poco solo, lo que le hizo desarrollar manías desagradables que le hicieron impopular en la escuela, es decir, se convirtió en una especie de friki, o un nerd en términos anglosajones. Y cuáles eran esas manías tan extrañas que poseía el bueno de Eric: inventarse historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sintió infravalorado durante su niñez por los demás, especialmente los adultos, que no terminaban de entender las rarezas del crío. Se tiró años imaginando historias sobre sí mismo, en las que, por poner un ejemplo, se veía como Robin Hood protagonizando aventuras extraordinarias que, con el tiempo, dejaron de ser narcisistas para simplemente convertirse en narraciones donde describía lo que veía y hacía. Sin darse cuenta, Eric Arthur Blair, alias George Orwell, se estaba convirtiendo en narrador de historias. Y más adelante, siendo ya consciente de su talento (porque hay un momento en que eso ocurre, los textos te salen), el autor de la sombría y visionaria “1984”, resume en cuatro puntos los motivos por los que un escritor se sienta horas y horas delante de un folio en blanco, o una pantalla de estos nuestros tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a desmenuzar los cuatro puntos que él enumera, porque de hecho no todos los escritores se ven reflejados en ellos, y porque así ya tienen ustedes motivos para acercarse a este maravilloso texto, localizable en Internet con sólo con poner el título (“Por qué escribo”) en el infalible Google. Además, algún autor puede argumentar no estar en absoluto de acuerdo con lo que en él se describe. Perfecto, se acepta pulpo, pero sinceramente al leer las palabras de Sir Eric (creo que nunca le hicieron Sir, pero suena bien) resulta difícil no sentirse identificado con sus motivaciones para contar cosas. De hecho, creo que todos aquellos que quieran escribir libros de mil páginas, o lúcidos artículos, o bien guiones que acaban envolviendo el bocata de un equipo de rodaje, tienen que, al menos, comprender aunque sólo sea una de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo voy a contar la primera de las cuatro motivaciones, la que a mí me dejó más marcado, la fundamental, la que creo que, en el fondo, pensamos todos cuando queremos dedicarnos a esto de fabular: el puro egoísmo. Según Orwell, es el simple deseo de parecer listo, de que hablen de uno, de permanecer en la memoria después de muerto, de vengarse de los adultos que le ignoraron de pequeño... Algo se revolvió dentro mí al leer esta reflexión, porque en ocasiones me siento un ser rencoroso con mi pasado y con algunos de los que pertenecen a él. Todo aquel que se ha sentido algo raro, o algo solo en su infancia, y que se ha refugiado en contar historias, tiene esa necesidad de parecer el más listo (aunque obviamente no lo sea), de trascender, de venganza. Suena ruin y difícil de entender, pero yo en cuanto leí el primer punto del perspicaz Orwell, me identifiqué al instante. A algunos les parecerá una tontería, pero a otros como a mí les resulta clarificador, como si un extraño código me hiciese entender a un tío que ya murió hace décadas y me estuviese hablando al oído. Termina Orwell este primer motivo con una reflexión certera, quizás algo dura: la gran masa de los seres humanos no es acusadamente egoísta. Pasados los treinta años, abandonan en muchos casos su ambición e incluso su individualidad, y viven sobre todo para los demás, o asfixiados por la monotonía. Existen un grupo de personas con fuerza de voluntad que están decididas a vivir su propia vida hasta el final, y los escritores pertenecen a esa clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso, yo nunca pensé en ser escritor, ni siquiera me considero tal, ni me veo capaz de escribir un libro, ni creo que lo intente. Pero al igual que Orwell, desde pequeño empecé a inventar historias. No me creía Robin Hood desfaciendo entuertos, pero sí tenía especial antojo en dibujar las aventuras de Tintín interpretándolas a mi manera (fatal, por otra parte), en especial “Objetivo: la luna”, no sé muy bien por qué esta aventura concreta, quizás porque pasé gran parte de mi infancia en ese lugar, y no descarto que parte de la madurez también lo haga. Luego llegó el cine, ya muy jovencito. Sentarse en una sala oscura y compartir emociones con una comunidad de gente a la que no conoces de nada, y la cámara que se acerca en primer plano a los ojos de un personaje, y sólo con una expresión o una mirada describir su alma. Y notar que a la gente le llega, y que tú algún día quieres hacer lo mismo, y que alguien (como yo en muchas ocasiones) se marcha a casa rumiando algo que le acaban de contar y le hace sentirse mejor. Lo que dijo el gran George Orwell: egoísmo puro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6zWbSRSS1vk&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/6zWbSRSS1vk&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Pues ale, les dejo con uno de los motivos por los que me puse yo a fabular, con finales así...)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-4128905987178449079?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/4128905987178449079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=4128905987178449079' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4128905987178449079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4128905987178449079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/02/por-que-escribo.html' title='Por qué escribo'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1057497730975157466</id><published>2009-02-18T03:55:00.009+01:00</published><updated>2009-02-18T11:27:38.844+01:00</updated><title type='text'>El orgullo de un hombre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ayer, por pura casualidad, tras estar encerrado horas y horas currando siete días en la feria más elitista, pija y vanguardista del planeta, o sea ARCO, me metí en la página digital de “El País” para ver que se contaba el mundo tras mi ausencia. Tenía vagas esperanzas de encontrar alguna noticia del tipo “meteorito cae sobre Madrid”, o bien,  “hordas de zombis salen de sus tumbas y se adentran en sucursales bancarias dando dentelladas a diestro o siniestro”, o mucho mejor, “trípodes marcianos avanzan en dirección al Parque del Oeste, quemando todo lo que encuentran a su paso”, pero no, no ha caído esa breva y nada así de interesante ha pasado. Me encuentro con crisis,  más crisis, más despidos, más paro, y más empresas golfas que, con la excusa de la crisis, pues largan gente y gente, sin que los directivos se bajen los sueldos, que tampoco es plan, que para eso son cabezas pensantes, como los trípodes marcianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También descubrí que siguen los espías en Madrid, que ya no sé muy bien a quién espían, y ya me pierdo con los que espían, o los que son espiados, o si se espían unos a otros, o indistintamente. La verdad es que en aquellos añorados tiempos del Telón del Acero, las cosas eran mucho más fáciles, y los espías que surgían del frío eran más sugestivos, en todos los sentidos. Quizás, lo más interesante de las noticias, y que me hace albergar esperanzas de un Apocalipsis que provoque una distopía en la que cuelgan de la Verga del Palo Mayor a los que en un vagón de metro escuchan a todo meter música con el móvil (bendito teléfono fijo de cable, con aquella rueda que giraba y tardabas dos horas en marcar un número), como decía, lo más interesante que leí fue la invasión de una plaga de conejos gigantes y mutantes que, además, le dan al fornicio a una velocidad vertiginosa, desmayándose tras la cópula (fascinantes bichos). Lo malo es que las únicas consecuencias que preveo ante tan peculiar amenaza de Andrómeda, es que el conejo al ajillo ahora será más carnoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, de pronto, cuando ya iba a cerrar la página del periódico y meterme en el porno, donde nunca hay novedades serias, me encuentro de manera casual un vídeo que, al parecer, han realizado las juventudes del PP vasco dándole caña a Ibarretxe, el hombre de Venus que dice eso de vascos y vascas, amigos y amigas, abertzales y abertzalas. Resulta que los peperos se han inspirado en un vídeo que circula por la Red, con un enorme éxito, y que lo protagoniza un tal Carlos (a partir de ahora, uno de mis ídolos particulares), en una mañana de resaca en la que un amigote le graba con la cámara, y en la que explica ante ella cómo una vil mujer le ha dado calabazas delante de cuatro elementos la noche anterior, y le ha soltado a la cara “Contigo no, bicho”. El vídeo, pero sobre todo, el monólogo del tal Carlos, me parecen para enmarcar. Tal palo sólo se puede tomar con humor, y esto lo ha hecho este crack, y a su vez me ha hecho recordar mis humillaciones particulares, que me dejaban muy hundido, pero que con el tiempo me las he ido tomando con humor, qué remedio, oigan. Así que no me resisto a contar una de las peores (por no decir que la peor) historias de la noche que me ocurrió no hace mucho tiempo. Es una bonita y autodestructiva historia de mis 101 historias. Omitiré nombres, ya que uno es un caballero, y, además, uno de los protagonistas es un amiguete de servilleta que, aquel día, o mejor noche, me sentí como tal, o sea arrugado y para tirar a la papelera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que una noche de hace ya dos años, más o menos, porque cada mañana que me levanto me veo un par de neuronas en la almohada, además de alguna babilla; pues como decía, una noche de hace no excesivo tiempo, estaba tomando amigablemente unas cervezas con unos amigos en una cervecería del tipo alemana. Las cervezas, obviamente, fueron abundantes y ya salimos de allí camino de otro bar haciendo honor a sus inventores, que como ustedes saben fueron los habitantes de Mesopotamia, esos a los que no hace mucho invadieron amablemente los inventores del Burguer King. El caso es que íbamos ya con una toña importante, en especial un entrañable amigo que, al ver unas damiselas solitarias, se acercó a ellas para hablar del tiempo y la situación del Euribor. Este buen amigo en el fondo esperaba a otra chica, pero como es muy desprendido, entró a las buenas señoras para hacernos un favor a esos que como yo, pasan de ligar en bares, entre otras cosas porque estoy un poco sordo y no sé si con el ruido me dicen que "estoy muy bueno", o si, al contrario, quieren decir "buenooooo con el que estoy". El caso es que un tercer amigo, y servilleta, pues nos pusimos a departir amablemente con las bellas señoritas. La verdad es que bella, bella, era una de ellas, lo cual siempre plantea un problema. La amiga no tan bella (tampoco es que fuera un horror) tenía la mirada cruzada, y eso es mal asunto, porque era más rara que Quintero entrevistando a su perro. Como mi amigo y yo somos unos gentleman deportivos, tampoco nos dábamos codazos por ligarnos a la guapa, aunque en el fondo de nuestras almas nos gritásemos que ése era el objetivo. El caso es que a lo tonto nos quedamos solos con ellas, mientras el resto de amigos habían desaparecido, y esto ya se quedaba en un claro mano a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras mi amigo mantenía una conversación seria con la guapa, en la que nos enteramos de que era una chica comprometida que le gustaban los niños, y que trabaja en una guardería, su mundo, su pasión. Yo mantenía absurdas disquisiciones, creo recordar, sobre que Herodes en el fondo siempre fue un incomprendido y un maltratado por la historia. Pensando que me iba a mandar a recoger ajetes, el caso es que no, y parecía que incluso se reía, no sé si por pena, o por este mundo políticamente correcto (yo creo que no entendía mi humor). A todo esto, la rubia nos contaba cosas sobre la radio deportiva donde trabajaba y unas extrañas movidas sobre el periodismo, donde al parecer cuecen habas, como en cualquier otra cocina. Estaba claro que uno se llevaría a la tierna y guapa, y al otro a la loca y rara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato, las dos se ausentaron juntitas al baño que, como todo el mundo sabe, es el cuartel general de campaña avanzado de toda mujer en batalla. Nosotros nos quedamos en la barra comentando que la tierna molaba, pero que no tenía pinta, ni daba señales, de elegirnos a uno de los dos. El caso es que regresaron, cayeron un par de copas más, y surgió el qué hacemos ahora. La tierna, mona y comprometida intentaba convencer a su amiga de ir a su casa y allí comer algo. Así que por fin, nos fuimos, y cogimos el coche de la rubia. Pero ésta, al llegar a la calle de la amiga, empezó a decir que se quería ir a casa, que vivía lejos, que era muy tarde, y que vamos, que el “Alea jacta est” para ver quién se ligaba a la tierna se iba al mismo lugar que la burbuja inmobiliaria, o sea a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amiga arrancó el coche, y allá que se marchó con su pedete, así que nos quedamos el amigo, yo y la tierna. Lo del trío no es algo que me pase por la cabeza con un amigo, más que nada por si de repente la cosa se pone monótona y en el mete y saca nos ponemos a hablar de la Liga, o del plan de reflote de los bancos. Ya sin plan, y con la tierna que se subía a casa, y como no había dado señales ni visos de acercamiento a ninguno, pues la acompañamos al portal, como caballeros que somos. Una vez allí, nos dimos los teléfonos y un par de besos, con la intención de vernos otra vez para que nos contase la evolución de la tierna infancia apañola que, algún día, nos mantendrá. Fue entonces cuando sucedió. Algo que pasará a los anales de mi historia oscura con las mujeres, y mira que es oscura. Algo que ocupa el top 5 de mis humillaciones, emulando al gran Nick Hornby. Al abrir el portal (que encima era con barras de acero forjado), y decirnos adiós, giró la cabeza hacia mi amigo y soltó una frase que todavía resuena en mis oídos: “tú te subes, claro”. Y mi amigo, pues se subió, claro, y me cerraron la puerta del portal con barras de hierro forjado en las narices. Camino de casa, iba pensando que por qué los trípodes marcianos no atacaban de una puta vez, hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, mi amigo me llamó para disculparse y decirme que sentía lo ocurrido, pero que estaba muy necesitado. Uno, que es comprensivo, lo entendió y soltó el típico y absurdo, hoy por ti, mañana por mí (y un cojón de pato). El caso es que saque un par de lecciones de tan portalera situación, que me han hecho aún más razonable y mejor persona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No es conveniente bromear ni hacer chistes de Herodes a una tierna, mona y sensible empleada de guardería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. No podías haber tenido un poco de sensibilidad y haber esperado a que nos fuéramos y, ya que nos pediste el móvil, haberle llamado para que se volviese sin darme con la puerta de barras de hierro forjado en las narices... ¡¡¡CACHO PERRA!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso, ojo con los portales de noche, que los carga el diablo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OmgYYTZzxbw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/OmgYYTZzxbw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1057497730975157466?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1057497730975157466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1057497730975157466' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1057497730975157466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1057497730975157466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/02/el-orgullo-de-un-hombre.html' title='El orgullo de un hombre'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-3796698654191657677</id><published>2009-02-03T02:20:00.012+01:00</published><updated>2009-02-12T23:57:17.767+01:00</updated><title type='text'>Los fachas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dícese, según la RAE, o sea la Real Academia de la Lengua Apañola, que "facha" significa traza, figura o aspecto; en su segunda acepción se afirma que es la manera coloquial de denominar a un mamarracho, o un adefesio; y más adelante se dice que es la forma despectiva de llamar coloquialmente a un fascista, o persona de ideología política reaccionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que esta entrada es impropia de mí, más que nada porque me aburre mucho el tema político, y porque mi grado de compromiso es equivalente al de un concursante del Gran Hermano delante de un libro. Pero no puedo evitar hablar de ello tras ver todo el revuelo montado con el falso vídeo del Gran Wyoming. Como saben, y si no lo resumo como haría Hurley con las cuatro primeras temporadas de Lost (qué grandes los guionistas, qué manera más subliminal de repasar horas y horas de serie en una escena de minuto y medio), “El intermedio”, el programa de La Sexta que conduce el Gran Wyoming, tiene un pique importante con un programa llamado "Más se perdió en Cuba" (¡toma Moreno!) de la cadena que se hace llamar Intereconomía (la pueden encontrar en la TDT), donde salen unos señores con corbatas muy enfadados con todo en general, y con nada en particular. La diferencia entre ambos programas estriba en que los primeros se cachondean de los segundos con gracia, mientras que los segundos sólo intentan tener gracia sin poseerla, que es algo muy ridículo, parecido a cuando te pillaban mirando las tetas de una compi en el cole y te ponías muy muy rojo (de vergonzoso, no de Marx).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que como el don del humor parece ajeno a estos señores enfadados (muy bien peinados, eso sí) con casi todo en general, y con nada en particular, no les queda más remedio que acudir al recurso de manual que todo buen fachilla apañol que se precie siempre tiene a mano: insultar a bocajarro. Progres, asquerosos, pervertidos, bufones, tipejos, son algunas de las lindezas que suelta cada día un señor (con un parecido notable al actual presidente del Madrí) con facha (¡ojo!, figura, aspecto) de empresario repeinado haciendo gracias en un consejo de administración. El problema es que una de sus jocosidades fue llamar puta a Beatriz Montañés, la colaboradora de Wyoming, que meses atrás hizo un sketch picantón para poder competir con un partido de la Selección en la Eurocopa. Intentar explicar a estos señores lo que es ficción, es algo tan complejo como entender un soliloquio de Dani Güiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué han hecho los perpetradores del programa del Wyoming para responder a estos insultos? Pues metérsela doblada a los intereconómicos hasta la mismísima bola, demostrando una vez más que la derecha, o la parte más rancia de la derecha, aparte de estar siempre muy enfadada y tener un humor muy particular (y tan particular que yo todavía no lo he encontrado), mienten más que hablan. ¿Será un gen?, ¿o es algo cultural?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por recordar de nuevo el asunto y resumir la polémica (ayyyy, que no soy Hurley), en el citado vídeo el Wyoming echa una bronca humillante a una pobre becaria. Si bien es cierto que se puede poner en duda el gusto de la trampa-broma, ya que ese tipo de broncas existen, y yo las he visto en platós por parte de algún que otro hijoputa esquizoide que hay en la profesión, yo comprendo perfectamente los motivos de los guionistas de “El intermedio” (seguro que ni siquiera es una idea de Wyoming) para gastar esta inocentada con retraso. Sabían los muy pillines que poniendo al Gran Wyoming en plan tirano y usando un vocabulario soez con mucho “estoy hasta los cojones” (más propio de alguien de derechas muy cabreado), los señores enfadados de Intereconomía iban a entrar al trapo para obtener la excusa perfecta que necesitan respecto a un progre: decir que es un tirano que gana un montón de pasta... qué cosas. Y así lo hicieron, y consiguieron que todo el país hablase del vídeo de marras, creando una espectación que les habrá permitido, encima, aumentar la audiencia del programa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando esta polémica aparte, a mí particularmente me gustan los humoristas que se ríen de todos y de todo. Lamentablemente hay pocos en este país (ayyy, qué grande era El Guiñol) que usen un estilo más anglosajón de despellejar a todo el que se mueve. Aquí funciona todo lo contrario. Cuando se hace humor, o parodia, generalmente se utiliza el corporativismo con la casa que paga, el clientelismo, las manías personales, o el dogmatismo. Y es una pena porque hay gente muy brillante, pero que se excede en su proselitismo. Dos ejemplos de ello son Forges y el propio Wyoming, personajes a los que sigo habitualmente, pero que, a veces, se hacen repetitivos en su crítica continua hacia el mismo lado. Por supuesto, cada uno tiene sus ideas, y es muy respetable usarlo en el humor, pero puede caerse en el cliché facilón, si bien es cierto que estos dos tipos, incluso usando el cliché, son geniales, y por ello no me los pierdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por este motivo, quería finalmente citar a otros dos individuos que encajan perfectamente en mis gustos, y que no dudan en reírse de todo y de todos. Además lo hacen con una retranca muy británica, que a mí me gusta un poco más. Me refiero al genial dibujante Ricardo, que trabaja en “El Mundo”, cuyas inteligentes viñetas llevan asombrándome desde hace años, y al gran periodista y escritor Enric González, que escribe en El País, un tipo que consigue la cosa más difícil del mundo: tener mucha gracia con una escritura de sencillez pasmosa; además de estar cargada de ironía, sarcasmo, y una notable capacidad para reírse de sí mismo, y del medio que le paga, si es menester. Garantizo a todo el que tenga curiosidad que es de lo mejorcito que se puede encontrar hoy en día en este país, además de ser una delicia tanto sus artículos como sus libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, y volviendo al título de esta historia tan poco mía, todavía me pregunto quién es el genio que asesora a los señores graciosos de la derecha. Desde Tip no ha vuelto a salir ninguno que merezca la pena (encima hacía humor con uno de izquierdas, lo que demostraba la inteligencia de ambos), y cuando ves a un Urdaci, o al señor que se parece al presidente del Madrí, te entran ganas de hacerte trotskista, o leerte de carrerilla el Libro Rojo de Mao. En fin, que yo quería hablar de Nadal y Federer, esos dos guerreros que han viajado en el tiempo desde la Grecia Antigua de Aquiles y Héctor, pero al final no me ha quedado más remedio que escribir sobre señores con traje que están muy enfados con todo en general, y con nada en particular . O sea, los fachas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JNvbA49AxdQ&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/JNvbA49AxdQ&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(En fin, genial la broma, la explicación, y el remate final de Wyoming explicando al señor que se parece al presidente del Madrí, lo que tienen que hacer si realmente le quieren hacer daño)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-3796698654191657677?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/3796698654191657677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=3796698654191657677' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3796698654191657677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/3796698654191657677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/02/los-fachas.html' title='Los fachas'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-266415385215392530</id><published>2009-01-22T00:55:00.014+01:00</published><updated>2009-01-22T02:37:16.814+01:00</updated><title type='text'>El héroe</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Existen lobos que acechan al rebaño, pero también hay perros pastores que guardan de él. Existen monstruos que amenazan al mundo, pero también hay héroes que lo salvan. Desde pequeño, y hasta hoy, me encantan las historias que tienen al héroe. Si éste, además, es trágico, me gusta todavía más, quizás porque en el fondo todos nosotros (o al menos yo) añoramos ser así, y de esta forma perdurar. Que nuestras hazañas puedan pasar de generación en generación, contadas por trovadores (o guionistas mal pagados), que van de pueblo en pueblo (o de productor en productor) haciéndonos inmortales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan los héroes clásicos, tipo Leónidas, y sus 300 macarras, que chulearon a miles de persas y sus miles de flechas que tapaban la luz del sol, pero que les daba igual porque preferían luchar a la sombra. Me gustan los héroes crepusculares, tipo Tom Doniphon, el hombre que realmente mató a la hiena de Liberty Balance, y que dejó paso a la democracia y al hombre civilizado en un mundo en el que ya no tenían cabida tipos como él. Me gustan los héroes morales, tipo Atticus Finch, el padre que todos querríamos tener y que, mientras enseñaba a sus hijos que no se podía disparar a un ruiseñor, al mismo tiempo defendía a un negro acusado de violación cuando nadie más quería hacerlo en el profundo sur racista. Me gustan los héroes oscuros, tipo William Munny, el ex asesino de niños y mujeres que sabía mejor que nadie el significado de matar, pero que tenía que volver a hacerlo por el futuro de sus hijos, rompiendo la promesa que le hizo a una esposa muerta. Me gustan los héroes trágicos, tipo Roy Batty, el replicante que vio naves en llamas más allá de Orión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos héroes de ficción han poblado mis fantasías desde niño, y todavía hoy lo siguen haciendo. Sin embargo, hay otro tipo de héroe que todavía me gusta más, quizás porque éste es real, de carne y hueso, existe de verdad, le puedes encontrar en ocasiones, sólo en ocasiones. Es el héroe accidental, el tipo corriente que, algunas veces, cuando vienen mal dadas, se dirige con calma hacia el lugar de donde huyen los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llama Wilson, es un inmigrante ecuatoriano que se vino a estos lares para sobrevivir. El otro día, mientras todos los ciudadanos de bien huían despavoridos en pleno centro de Barcelona ante lo que estaba ocurriendo, paró el coche en el que iba a casa, abrió el maletero, sacó una barra de hierro, y espantó al lobo que trataba de asesinar con un cuchillo de cocina a su ex pareja. No estuvo solo Wilson en esta ocasión, al contrario de lo que le ocurrió hace meses al profesor universitario que se encaro con uno de estos malparidos machotes de la vida. Le ayudaron dos héroes cotidianos más: un operario del gas y un joven oficinista. Éste último atacó al lobo con un simple fajo de papeles: el papel frente al cuchillo, la razón frente al fanatismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, esta vez, el monstruo no consiguió su objetivo gracias a la determinación del inmigrante que, al ser preguntado por su heroica acción, respondió que no se sentía ningún héroe y que simplemente actuó por instinto porque “ni a un cerdo se le mata de esa manera”. Y que fue eso lo que le indignó, y que fue eso lo que le hizo dar un paso adelante. La víctima quedó malherida, pero salvará la vida gracias a estos tres héroes por accidente. Ahora todos se harán la foto con ellos, todos escucharán sus historias, todos les querrán condecorar. Sin embargo, cuando la mujer despierte y se recupere de sus heridas, alguien le contará, quizás un trovador, que un tipo humilde llegado de otras tierras, un operario del gas y un joven oficinista, armado con un fajo de papeles, hicieron frente a la sinrazón, mientras todos huían. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="295" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QDb-xBBBgTU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QDb-xBBBgTU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="295"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Quería poner una escena de "Matar un ruiseñor", con Atticus Finch saliendo derrotado del tribunal, pero con el respeto y admiración de los negros que le observan en la sala de arriba, y con sus hijos como testigos. Una de las mejores escenas de esta película genial, basada en una de las mejores novelas del siglo pasado (Harper Lee), pero no la encuentro en yutufff, así que les pongo la secuencia de créditos iniciales, uno de los mejores arranques de siempre... el papel frente al cuchillo)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-266415385215392530?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/266415385215392530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=266415385215392530' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/266415385215392530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/266415385215392530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/01/el-hroe.html' title='El héroe'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-1389634681498299472</id><published>2009-01-08T01:23:00.011+01:00</published><updated>2009-01-08T02:28:54.452+01:00</updated><title type='text'>Todos soñamos con ovejas eléctricas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En 1982, en plena era Reagan, el mundo seguía dividido en dos bloques antagónicos. Argentinos y británicos se mataban por un pedazo de tierra en medio de la nada oceánica. En un lugar de África, un hombre permanecía encarcelado desde hacía 20 años por el hecho de afirmar que blancos y negros tenían que vivir en armonía con los mismos derechos y deberes. Por estos lares, se juzgaban a los iluminados facinerosos de gafas oscuras y bigotes casposos que intentaron, el año anterior, llevarnos de nuevo al oscurantismo. Mientras todo eso ocurría en el mundo real, en las salas de cine norteamericanas se estrenaba una película que fue recibida de manera discreta en las taquillas, y que no acababa de ser entendida por la crítica especializada. Todos le dieron la espalda por ser una extraña película de ciencia ficción, algunos dijeron que no tenía acción, otros que era muy oscura, la mayoría que era lenta. Los productores cambiaron su final para que fuera feliz y luminoso, ante la impotencia de su director. No se daba un duro por ella. La miraron de soslayo, con prepotencia. Nadie sospechó lo que pasaría después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Llamaradas de fuego emergen hacia el cielo oscuro y sucio de Los Ángeles. Estamos en el año 2019. Una nave de la policía cruza el cielo de una ciudad donde los edificios tocan el infinito. Se dirige hacia una torre gigante con forma de templo azteca: la Tyrell Corporacion.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas son las primeras palabras del guión que escribió Hampton Fancher, o que debió escribir de esta manera, al menos eso creo, o yo lo describiría así. Basado en la novela de un escritor de ciencia ficción que no gozaba precisamente del éxito, Philip K. Dick, cuyo título rezaba “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, y en el que no salía por ningún lado la palabra Blade Runner, que fue tomada de un tratado de cine de William Burroughs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fancher escribió más de 10 versiones que casi le llevaron a la desesperación y la locura por los cambios que le pedían una y otra vez. Él deseaba centrar una película ciencia ficción de género negro en habitaciones e interiores. Tal posible genialidad fue detenida por una especie de visionario en la dirección llamado Ridley Scott. El británico admiraba el trabajo del guionista, pero sus ideas iban más allá de unas habitaciones. Scott se preguntaba qué ocurría tras las ventanas de esas habitaciones, cómo eran las calles de ese tenebroso futuro, cómo vivía la gente que las poblaba. La oposición de Fancher trajo como consecuencia lo peor que le puede pasar a un escritor (algo que los productores a veces no entienden): que le aparten de la historia. El guionista no atendía a razones y planteaba problemas a todas las ideas de Scott. Años más tarde reconoció su error al ver el resultado de la criatura, su criatura al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David Weeb Peoples, el mismo guionista que regaló al mundo el libreto de la genial “Sin perdón”, leyó por encargo el guión de Fancher y respondió que era magistral y visionario. Aun así, Scott quería más cosas y Peoples se las dio. Si a un director iluminado le juntas dos buenos guionistas, unos actores que buscaron las raíces de cada personaje, un diseñador artístico con una visión que ha sido copiada cientos de veces, un director de foto que dio color a la oscuridad, y un compositor genial que aunó la épica con la emoción en versión electrónica, el resultado es una obra imperecedera. ¿Y por qué? Probablemente porque Blade Runner va más allá de una simple película de ciencia ficción mezclada con el género negro policíaco. Quizás por eso es única, por eso son tan grandes los géneros, porque en ellos muchas veces encontramos respuestas a muchas preguntas, pero en especial a la gran pregunta que todos nos hacemos: ¿qué demonios pintamos aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? En eso consiste ser esclavo”&lt;/em&gt;, le dice el replicante a su cazador, mientras le agarra del brazo, evitando que caiga al vacío y salvando su vida. Sería una frase para aplicar a los lobos que a lo largo de la historia se han dedicado a infligir ese miedo, y que todavía hoy lo hacen, ya sea en una escuela en Gaza, en la frontera mejicana, o en un edificio de la ETB. Los lobos existen, y no sólo están en los cuentos, por eso aúlla Roy Batty, el líder de los replicantes, mientras persigue al lobo que ha acabado con los suyos. Son los momentos que preceden a la secuencia por excelencia, la que todo el mundo recuerda, la que hace de este invento el mejor del mundo, la que yo usaría para que una civilización lejana supiera quiénes somos. Todo el mundo la conoce, todo el mundo la ha recitado alguna vez. La escribió David Weeb Peoples, pero el broche final, el momento que todos tenemos en mente, “las lágrimas en la lluvia”, fue un momento de inspiración de un actor, Rutger Hauer, que construyó una interpretación única y genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la escena que define una historia, una película que debería ser expuesta en los museos, pese a que lo único que pretendía hacer era vender entradas y palomitas, pero eso la hace más grande porque el cine se hizo para eso. Es la reflexión final de un moribundo que no es humano, pero que en ese instante se siente más humano que nadie. Resume lo que ha hecho, lo que ha perdido, lo que ya no tendrá. Por eso las lágrimas en la lluvia. Y frente a él, un asesino a sueldo del Estado que, posteriormente, comprenderá el significado de sus sueños. He visto todas las versiones. Todas me gustan. Quizás porque cada vez que la veo estoy más convencido que nunca de que todos soñamos con ovejas eléctricas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AbWNZkoQHuE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AbWNZkoQHuE&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(La famosa escena de lágrimas en la lluvia ya la puse en este blog, en la entrada llamada "Momentos", y no mola repetirse. Así que les dejo con el arranque -que es igual de acojanante- las llamaradas, la música de Vangelis...)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/a_saUN4j7Gw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/a_saUN4j7Gw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;(No lo puedo evitar, ahí va...)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-1389634681498299472?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/1389634681498299472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=1389634681498299472' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1389634681498299472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/1389634681498299472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2009/01/todos-soamos-con-ovejas-elctricas.html' title='Todos soñamos con ovejas eléctricas'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-4513007731562409835</id><published>2008-12-31T17:24:00.015+01:00</published><updated>2008-12-31T20:18:22.558+01:00</updated><title type='text'>Escucha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hace poco me hice un regalo en plan caprichito. Llevaba tiempo deseando meter la nariz en una serie de la que leía toda clase de parabienes. Había visto secuencias sueltas y me había bajado algún episodio en inglés, pero la jerga que usan algunos de los personajes me hacía sentirme más perdido que John Locke en su ataúd, ya que estamos televisivos. El caso es que por fin se editó en Apaña la esperada “The wire” (“La escucha”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí la palabra obra maestra para describirla, y ya es complejo teniendo en cuenta el nivel al que ha llegado la ficción televisiva norteamericana con cositas como Los Soprano, El Ala Oeste de la Casa Blanca, Battlestar Galactica, The Shield, House, A dos metros bajo tierra, Hermanos de sangre, o las recientes y excelentes True Blood y Generation Kill (ésta última creada por los mismos tipos de "The wire"). Por supuesto, que se pueden añadir unas cuantas más que todavía no he podido ver, ya que uno tiene el tiempo limitado y debe hacer más cosas, pero una serie mediocre de estos señores está al mismo nivel que lo mejor del resto de la Galaxia (hay cosas muy buenas también por ahí, y si no vean la serie de terror The Kingdom del genialoide Lars Von Trier y aquí hay cosas buenas también, no se crean, el problema son los ejecutivos que dirigen las cadenas). ¡Ah!, no me olvido de la gran “Lost”, la serie que nos ha cambiado el mundo y lo ha dividido, en palabras del gran spoiler Hernan Casciari, entre los que la ven y los que, pobres de ellos, no la ven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué puedo decir tras devorar la primera temporada de esta serie: pues que ahora que estoy pelado de dinero voy a atracar a alguna ancianita para comprar la segunda temporada (de un total de cinco). Casi no tengo palabras porque las expectativas que tenía no sólo se han cumplido, sino que han ido más allá y hasta el infinito, que decía Buzz Lightyear. Creo sinceramente que es una obra de arte, que la HBO debería recibir el Nobel de algo, me da igual, pero que no se puede tener un nivel más alto produciendo ficciones que, además, por muy exclusivas que parezcan, son de consumo general y entretenidas, aunque eso sí, requieren pensar, pero sólo un poco, tampoco se crean, no vamos a subir el nivel no le vaya a dar una hipoglucemia a los Vasile y compañía. Cuando pienso que la HBO realmente es una cadena de cable para acontecimientos deportivos y que quiso probar suerte en esto de la ficción. ¡¡¡Dios mío, por favor, que Teledeporte produzca ficción nacional!!! No creo que me hagan caso, al fin y al cabo soy un humilde guionista y no tengo ni idea de televisión ni de los gustos de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tengo que comparar esta historia con algo sería con la reciente “Gomorra”, la película italiana aclamada por todos, pero que desde mi humilde punto de vista ha sido excesivamente valorada por la crítica. No le niego cosas buenas a la película y una estética demoledora, además de estar seguro de que el libro es excelente y es una de las cosas que tengo pendientes, pero narrativamente está sobrevalorada, con tramas y personajes que se confunden, con un bajón brutal a mitad de película, llegando a aburrir cuando lo que te están contando es tremendo. No me gusta hacer comparaciones, pero ésta vez lo hago porque “The wire” cuenta exactamente lo mismo, pero en vez de en Nápoles, en Baltimore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una historia que habla de la corrupción y la violencia a todos los niveles: desde los camellos y yonquis, hasta las altas esferas de la política. La diferencia es que en la serie en su 1ª temporada se centra en dos puntos de vista: los policías que tratan de desmantelar el tráfico de drogas en el Este de Baltimore, y los propios narcotraficantes que lo organizan de manera brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creada por un ex periodista de sucesos (David Simons) y un ex policía (Ed Burns), la historia es absolutamente realista, al igual que Gomorra, pero a diferencia de ésta última, el guión está a años luz. Es una historia coral, con muchos personajes, pero que en ningún momento te pierdes, pese a lo complejo de la trama. El eje principal de la historia es un solo caso, acabar con el organizador del tráfico de drogas de un barrio de Baltimore, el ladino y brillante Avon Barksdaled, y su aún más brillante secuaz, Stringer Bell. El encargado del caso es un policía honrado lleno de problemas personales, el también brillante Jimmy McNulty, rodeado de un grupo de policías formado para la ocasión, de manera sibilina, por los altos gerifaltes. Son detectives que vienen de distintos departamentos, algunos borrachos, otros inútiles, otros sin experiencia, otros liquidados por ser precisamente eso, buenos policías en su momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia se centra en las escuchas que montan los detectives en las cabinas de teléfono que sirven de comunicación a los camellos del barrio. A lo largo de los 13 episodios, los policías poco a poco van recobrando su autoestima hasta conseguir poner contra las cuerdas a los muy organizados narcotraficantes. No esperen tiros ni coches a dos ruedas, es una historia que trasmite verdad por todos los poros, los policías parecen de verdad y se equivocan como cualquier otro en su trabajo. Los narcotraficantes, que nacen en un ambiente de pura supervivencia, dan auténticas lecciones de vida y de estrategia para organizarse, como si fuesen un ejército y jugasen al ajedrez con la pasma. Te crees a los jueces prepotentes, a las fiscales trepas, a los comisarios chulescos, a los políticos corruptos, a la poli lesbiana y a su novia, al gánster violento y gay. Son 13 horas del mejor cine, de la mejor ficción en mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha: hay grandes series para ver, sin duda, pero mi consejo, amigo, es que estás perdiendo inútilmente el tiempo si todavía no te has acercado por el Este de Baltimore. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vsF18GL8YYM&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vsF18GL8YYM&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Esta secuencia es ya un clásico de los blogs, pero resume perfectamente el nivel de la serie porque algo así no se suele ver. Son McNulty y su compañero intentando aclarar un caso de asesinato con el que un incompatente compañero de ambos hizo una chapuza... Y con esta recomendación termina el primer año de existencia de mi blogggggggggg, que ustedes lo pasen bien, y Feliz Ano, y que no nos den por el ídem en el próximo)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-4513007731562409835?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/4513007731562409835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=4513007731562409835' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4513007731562409835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4513007731562409835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2008/12/escucha.html' title='Escucha'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-4949225683104692875</id><published>2008-12-24T04:03:00.003+01:00</published><updated>2008-12-24T04:30:10.228+01:00</updated><title type='text'>Cuento de Navidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Se llama Sandra, tiene 20 años, el pelo negro, la mirada despierta y un par de piercings adornan su bello rostro. Vive en un barrio obrero y cada mañana sale en su coche a trabajar a la cabina de peaje donde también trabajaba su padre. Un día, hace meses, los lobos, al olor de la sangre, le acecharon y le abatieron. Desde entonces, Sandra tiene un plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo días dándole vueltas a la cabeza buscando inspiración para un cuento de Navidad. Pero nada. Eso demuestra mi poco espíritu navideño. Quizás la mejor historia navideña (Dickens aparte)que oído nunca se la cuenta Harvey Keitel, al final de la inolvidable “Smoke”, al agobiado escritor al que interpreta William Hurt, que busca (como yo ahora) un cuento de Navidad que mandar al periódico que le ha pedido que escriba algo típicamente navideño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dudo que Keitel, o similares, vengan al rescate, he decidido que mi cuento de Navidad lo protagonice una chica sobre la que leí un artículo que cuelga, desde hace dos semanas, en el corcho que hay frente a mi escritorio. En realidad es una historia poco navideña, o quizás me equivoco, y es la más apropiada para estos días llenos de falsos e impostados sentimientos. En este caso, sin embargo, sí existe una generosidad sincera, además de mucha valentía, un bien tan escaso como el petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica en cuestión fue protagonista, a su pesar, de los telediarios de hace meses. Bajo la lluvia, entre rostros serios y atenazados, rodeada de micrófonos a la rapiña, abrió un folio doblado en varias partes, y escrito a mano, y dijo bien alto a quien lo quisiera escuchar, a los corderos y a los lobos de su tierra, a los que callan y a los que otorgan, a los que piensan como ella y a los que no lo hacen: “estoy orgullosa de mi padre y sólo puedo decir a los que le han matado que han sido unos hijos de puta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llama Sandra Carrasco y tiene un plan desde hace meses, desde que el arrebataron a su padre, un humilde trabajador al que decidieron exterminar por ser un peligroso enemigo del pueblo. Desde entonces, con el recuerdo de él en su memoria, Sandra, decidida, coge el coche y parte hacia el lugar donde los telediarios informan que la sangre, nuevamente, baña las calles de su querida y hermosa tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que lo llevó a cabo fue hace pocos días, cuando acabaron con un empresario el cual, según ellos (los lobos), iba a terminar con el paisaje de su patria. Antes, ya lo había ejecutado meses atrás, cuando reventaron a un guardia civil que pasaba por allí, según ellos, porque son perros peligrosos, y a los perros peligrosos se les elimina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan de la chica es muy sencillo y lo elabora siempre de la misma manera: mientras la gente permanece en silencio, o gimoteando, con las cabezas gachas, tras las gafas oscuras, ella se acerca decidida hacia los familiares de turno que les toca estar destrozados, les posa una mano en el hombro y les dice siempre las mismas palabras: “Soy la hija de Isaías Carrasco, asesinado por ETA. Te acompaño en el sentimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que estamos en Navidad, que no encuentro una historia típicamente navideña, que Harvey Keitel no viene a rescatarme, he decidido, como el humilde tamborilero que se acerca a Belén a tocar lo único que tiene (su viejo tambor), hacer algo parecido. En mi caso sólo puedo ofrecer en honor a Sandra lo único que sé hacer medianamente regular: escribir unas líneas, su historia, mi cuento de Navidad.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/SXlPSXuJFDQ&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/SXlPSXuJFDQ&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Quería poner a Raphael y su inmortal Tamborilero, pero no hay forma de encontrar algo sin sus excesos de gestos. Por tanto, dejo el tamborilero que canta un coro al final de un episodio de esa otra obra de arte televisiva llamada "The West Wing", donde el gran Toby se hace cargo del cadáver de un mendigo que luchó en la Guerra de Corea... Pues eso, felicidades y esas cosas que se dicen)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-4949225683104692875?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/4949225683104692875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=4949225683104692875' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4949225683104692875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/4949225683104692875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2008/12/cuento-de-navidad.html' title='Cuento de Navidad'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-8329773037962184135</id><published>2008-12-17T23:38:00.004+01:00</published><updated>2008-12-28T19:31:57.737+01:00</updated><title type='text'>La grandeza del enemigo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Decía alguien por ahí que la talla de un hombre se mide por la grandeza de sus enemigos. Y creo que algo de razón tenía quien enunció la frase de marras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy madridista, con lo que ello implica. No sé bien el motivo, probablemente por obligación ya que mi difunto padre me hizo socio siendo yo pequeño. El caso es que, de todo que tenía que haber heredado de mi ancestro, y sin embargo no hice (no sé si por rebeldía, o por no repetir actitudes que no me gustaban un pelo), sólo hubo una cosa en la que le seguí: ser madridista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debería ser aficionado de este club por ciertas cuestiones, empezando quizás por los patéticos dirigentes que se asoman a su poltrona, y terminando por la casposidad que desprenden algunos de sus aficionados con los que me cruzo. De los ultras, ya ni mentarlo, porque se me ocurren un par de sitios estupendos donde tirarlos. Pero soy madridista, qué se le va a hacer, y además acudí al estadio durante muchos años (luego, me volví comodón). Ahora ya no soy socio, quizás por mi alergia a los carnets, y a la obligación de hacer algo o acudir a un sitio, por eso tampoco soy socio de un gimnasio, ni del Vips, ni de la Fnac, y mira que me dejo pasta en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidemos mis absurdas disquisiciones, y sigamos con el tema de mi historia. Fue a mediados de los ochenta cuando realmente me hice madridista. La culpa fue de un grupo genial de jóvenes jugadores que acudieron al rescate de un equipo de leyenda que se hundía en la mediocridad. Fue el mejor fútbol que he visto y veré, y los lideraba un tipo rizoso, tímido y algo tartamudo que paraba el tiempo cuando entraba en el área, silenciando un estadio de 100.000 almas. Fue una especie de Mesías, arropado por sus discípulos de generación, y acompañados de un grupo de veteranos jugadores que, al igual que los forajidos de leyenda, tenían unos códigos éticos de otros tiempos, principalmente el de no rendirse nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui testigo de las grandes remontadas del Bernabeu, donde los equipos europeos, o el gran Barça de Cruyff, salían con tembleque en las piernas, y al que un cultivado jugador argentino, que demuestra que el fútbol es totalmente compatible con la mejor cultura, dio a conocer como “el miedo escénico”. Tras aquellos años gloriosos, ya tenía claro que no podría claudicar a ser aficionado de este club que ha sabido combinar a lo largo de su historia, el fútbol como espectáculo con la épica más pura. Y como lo facilón es ir con el viento y ser del equipo que mejor juega, pero como detesto profundamente a los conversos, pues sigo y seguiré siendo del Madrí, aunque vengan mal dadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He contado todo este rollo introductorio para definirme porque, obviamente, mucha gente no pensará lo mismo. Pero lo he hecho porque de lo que realmente quiero hablar no es de mi afición por el Real Madrid, más bien de su contrario, del gran enemigo, de la otra cara de la moneda, de su Némesis, del lado oscuro, de Vader (con lo que me gusta Vader, suspiro): el Barcelona, ese club que es mes que un club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años, en especial con el mandato de Núñez, pensaba que el Barça no era un rival digno, ni grande, ni un enemigo a la altura del Madrizzz. Presidido por un señor bajito bastante acomplejado, que siempre gimoteaba por las derrotas, que se quejaba de las ayudas al equipo de la Capital, que siempre tenía en la boca la palabra “Madrí”, que lloraba como un niño (ya saben aquello de Boabdil) cuando ganaba, que siempre salía en todas las fotos, y que salió a malas con todos los artistas que tuvo bajo su mando. Reconozco que sonreía maliciosamente con las desgracias y folletines que montaba aquel señor, o el desequilibrado de su Vicepresidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que me sigue saliendo la sonrisilla malévola cuando al Barça le van mal las cosas (¡al loro, eh!). Algunos verán en esto el típico rollo coñazo de la rivalidad entre las dos ciudades y su dimensión política. Como mi sentido nacionalista es parecido al que tenía el malvado Liberty Valance, “vivo allá donde cuelgo mi sombrero”, y como me gusta esa hermosa ciudat por muchas cosas, tanto de noche como de día, pues así saco de dudas a los que piensen en el tema étnico-patriótico. Lo mío es simplemente provocar de vez en cuando a algún culé descuidado con el que me cruzo, que si es bella y sin compromiso, pues mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, hay que reconocer las cosas de vez en cuando. Y yo últimamente sí que veo en el Barça al gran rival que buscábamos, al enemigo que uno desea tener, donde mirarse al espejo. De hecho, a veces es mejor tener grandes enemigos que ciertos amiguetes. ¿Y por qué es ahora el gran enemigo? Pues porque, para bien o para mal, durante años ha mantenido un estilo de jugar al fútbol, que es como decir un estilo de vida, unido casi siempre al espectáculo, y eso le hace grande. Y porque en los últimos años (al contrario que nosotros) ha tenido la sensatez de tener al frente del equipo a dos personas coherentes, sensatas y educadas, en especial quien lo dirige ahora mismo, un tipo al que siempre admiré por su forma de jugar al fútbol, como por su forma de entender la vida, además de ser un tío elegante y todo un caballero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobre todo hay algo que ocurrió ayer, y que vi en los telediarios, que me ha convencido aún más en mi argumento de esta historia. Algo que incluso me emocionó, teniendo en cuenta mi alergia a esos colores. Fue el minuto de silencio que guardaron Guardiola y los suyos por la muerte de un humilde aficionado que acudía todos los días a verles, y al que, durante bastante tiempo, le estuvieron ayudando a salir adelante, teniendo en cuenta que era uno de los muchos que penan por este Valle de Lágrimas. Por este motivo, hoy más que nunca, puedo decir bien alto que con enemigos así, uno puede medir su grandeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/S6RCojqiK34&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" fs="1"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Les dejo con el genial sketch de Crackovia, el gran programa de humor de la TV3 -algo que se desconoce en TeleEspe, o telecalcetines... el humor, quicir, que diría Núñez- Observen la imitación de Guardiola y lo del crítico de cine y su "Bon dia. Spielberg caca")&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-8329773037962184135?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/8329773037962184135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=8329773037962184135' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8329773037962184135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/8329773037962184135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2008/12/la-grandeza-del-enemigo.html' title='La grandeza del enemigo'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-2326278146616201426</id><published>2008-12-09T00:43:00.006+01:00</published><updated>2008-12-09T10:09:56.246+01:00</updated><title type='text'>Road to nowhere</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Algunos no pueden andar, a otros les cuesta levantarse de la silla, la mayoría necesitan bastón para desplazarse. A uno de ellos le acompaña un respirador artificial, otra necesita una lupa de aumentos para ver las letras de las canciones, al más enfermo le han dado la extremaunción en cuatro ocasiones. Todos ellos saben que apenas les queda muy poco, que se acerca el final de la función, que ya han vivido demasiado y que deben dejar paso. Todos lo saben, pero cuando salen al escenario a cantar el mejor rock, punk y pop que se ha hecho jamás, olvidan por un momento su inmediato destino y se convierten en unos artistas únicos y excepcionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo ser yo, debe ser esta lluvia, o este frío, debe ser tanta película absurda, vacua, aburrida y pretenciosa que me he tragado últimamente. Tanto artista y tanto listo de los cojones, tanto realismo comprometido y tanta acción inútil. O puede ser que me haya vuelto loco, que seguramente será eso, pero el caso es que al final, tras semanas sin ver algo decente, han sido un grupo de ancianos que ya están más allá que acá, dirigidos por un exigente y humanista director, que se ha propuesto darles un objetivo cuando el resto del mundo les aparca a un lado, quienes me han hecho pasar dos horas únicas, olvidándome de todo lo que había a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llama “Corazones rebeldes” (el original es Young@Heart, y no me pregunten el porqué de la traducción). Seguramente no es la mejor película documental de la historia, y seguramente lean alguna crítica que la ponga a caldo, pero si alguien no reconoce haberse reído o emocionado con ella en algún momento, o si no sale del cine con una media sonrisilla, olvidando por un momento todo lo oscuro de este mundo, es que le falla algo en el mecanismo interno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son un grupo de ancianos entre los 70 a los 90, e incluso más allá, que no tienen ni idea de lo que es el rock’n roll, el punk, o el pop más alternativo, pero que, animados por un visionario director del coro, cantan a su manera la mejor música del s. XX: Clash, Sonic Youth, Jefferson Airplane, Ramones, Jimmie Hendrix, James Brown, Dylan, Talking Heads, Doors o Coldplay, formando un repertorio variado que es interpretado de una forma que hasta ahora ninguno de ustedes habrán visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera lo calificaría como documental, ya que me parece un peculiar musical, que se pasa volando, que entretiene, que divierte (el anciano que no consigue coger el ritmo al “I feel good” de Brown y su grito de entrada, o la versión del Should I stay or should I go? cantada por una anciana de 92 años), que conmueve (la muerte de varios componentes durante los ensayos), y que tiene dos momentos memorables para recordar: el concierto que dan en una cárcel, donde los presos se acercan al final del mismo a saludarles y abrazarles agradecidos; y el concierto final, con la actuación de uno de sus componentes, Fred Knittle, un octogenario con forma de barril, que debe ir a todos sitios con un aparato que le proporciona oxígeno a su encharcado pulmón, pero que posee una voz de barítono y un sentido del humor irónico festivo que les hará preguntarse, como hice yo, de qué huevos me quejo en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si se habrá estrenado en toda España, porque de los que llevan el negocio de la distribución espero menos que de un político en campaña, pero en Madrid la encontrarán en Versión Original (como debe ser) en tres salas. Así que ya saben, dejen las mierdas que estén haciendo y háganse un favor así mismos, corran a los cines para subirse al autobús de unos ancianos que, al final de sus días, han decidido que van cantando canciones, camino a ninguna parte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Kg5QBi5tnZU&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(Les dejo con la interpretación que Fred Knittle, el anciano barrilete, hace de la conmovedora Fix you de Coldplay... en el cine mola mucho y emociona, lo garantizo)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5775390288806479528-2326278146616201426?l=101historias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://101historias.blogspot.com/feeds/2326278146616201426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5775390288806479528&amp;postID=2326278146616201426' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2326278146616201426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5775390288806479528/posts/default/2326278146616201426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://101historias.blogspot.com/2008/12/road-to-nowhere.html' title='Road to nowhere'/><author><name>Gonzo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08255812832668540931</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_ibg04Gha1_I/R4aqI374Y2I/AAAAAAAAAAU/-jA6nT9eNxA/S220/Gonzo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5775390288806479528.post-7158123075206103497</id><published>2008-11-30T19:53:00.012+01:00</published><updated>2008-12-01T20:35:32.177+01:00</updated><title type='text'>El solar del violinista muerto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;Voy a contarles una historia. Una historia sobre el poder de la música, sobre el poder de la belleza sobre la violencia, sobre las oportunidades perdidas, sobre el fracaso y los efectos que ese impostor provoca, sobre el bien y el mal. Una historia que transcurre en una ciudad gris, triste y oscura, donde el invierno no tiene final. Una historia que habla de un lugar en el que, según algunos, mueren los sueños.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El juez golpeó varias veces de manera rotunda con su mazo. El murmullo que había precedido la sesión cesó de inmediato. Todo el mundo calló y todos centraron su atención en el hombre que vestía de oscuro, el cual daba cuerda de manera parsimoniosa a su reloj de bolsillo. Tras comprobar que el mecanismo volvía a funcionar, el hombre, conocido como el señor X, cerró la tapa y lo guardó, mirando de manera distraída hacia los ventanales de la sala de juicios. El juez esperaba algún tipo de respuesta por parte del acusado, pero este permanecía inalterable, con su mirada ausente, melancólica, en otro lugar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Tiene el acusado algo que añadir a todo lo que se ha dicho aquí, antes de que se dicte sentencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El juez esperaba pacientemente que el misterioso hombre de oscuro dijese algo, pero no parecía que fuera a reaccionar ahora que todo estaba acabado. Así que recogió los papeles del sumario y levanto de nuevo el mazo con intención de finiquitar la sesión.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Yo tocaba el violín de pequeño...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;De pronto, un rumor convertido en voces y gritos se extendió por toda la sala. La gente empezó a comentar lo que acababan de presenciar, algunos periodistas abrieron sus libretas, los flashes de las cámaras deslumbraron al propio juez, que no quería que su sala se convirtiese en una verbena.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- ¡Orden! ¡Silencio! ¡¡¡Orden en la sala, o hago que la desalojen!!!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo calló, pendiente de lo que, por fin, pudiese decir el señor X, el misterioso hombre de oscuro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Por favor, continúe, le animó el juez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Yo tocaba el violín de pequeño. No sabría decir muy bien el motivo. Quizás fue lo único que mi padre me dejó, antes de abandonarnos a mi madre y a mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Entonces el señor X empezó a contar cómo el resto de niños no querían saber nada de él, al que consideraban un bicho raro que cruzaba cada tarde el parque, enfundado en su abrigo oscuro, y con un estuche de violín en sus manos. Caminaba deprisa, sin levantar el rostro por encima de los cuellos levantados de su abrigo, obviando las burlas, camino de la casa del mejor profesor de violín que había en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El profesor, de barba califa y gesto pétreo, siempre se situaba de manera amenazante tras el niño. Lo único que hacía era juguetear con su reloj de bolsillo, como si midiera el tiempo, mientras el chaval ejecutaba la pieza. Eso ponía aún más nervioso al chico que ya, de por sí, tenía que enfrentarse a la dura prueba de interpretar sin fallos un solo de violín propio del mismísimo Paganini, aquel músico maldito del que decían que su forma de tocar parecía la de un ser poseído por el mismísimo diablo, haciendo desmayar a las damas, abrumadas por tan salvaje demostración de poder musical.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El niño bajó su arco y durante unos segundos que se hicieron interminables, escucho la respiración del profesor. Luego oyó el chasquido de la tapa del reloj al cerrarse. El niño cerró los ojos, consciente de lo que ese ruido significaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Extienda la mano.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El niño obedeció solícito sin apenas chistar. Con una regla de madera, el profesor le golpeó una decena de veces en la palma. Sin apenas pestañear, sin apenas sentir la mínima piedad. Una lágrima de dolor asaltó la mejilla de niño, pero debía disimularla sino quería que la pena fuese mucho peor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Sigue sin practicar lo suficiente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Tengo que ayudar a mi madre en casa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Si quiere usted llegar a interpretar como un virtuoso, debe sacrificar el resto. Las excusas nunca sirvieron y nunca servirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor le instó a que tocara de nuevo, y esta vez sin ningún fallo, si no volvería a ser castigado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Ya tarde, el niño corría camino de la parada del autobús. Una vez finalizaba el transporte público, suponía volver caminando por un barrio poco recomendable, en especial por el solar que atajaba hacia su barrio. Le llamaban el solar del muerto, y era un sitio dejado de la mano de dios, donde nadie se atrevía a cruzar porque pasar por allí significaba encontrarse con la banda que lo merodeaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El niño corrió todo lo que pudo. Las puertas del autobús se cerraron y ya no pasaría ninguno más hasta la mañana siguiente. Parecía que sus piernas las impulsaba la maquinaria de un bólido, y un esfuerzo final le permitió alcanzarlo y golpear la puerta para que el conductor parase. Éste frenó y le dejó entrar, tras regañarle por la imprudencia de perder el autobús a esas horas en un lugar tan poco recomendable.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El pequeño violinista, sudoroso, se sentó detrás, feliz por haber alcanzado su meta. Fue entonces cuando los vio a todos, a través del cristal empañado. Era una pandilla de chavales mayores que él. Eran cuatro pero se le quedó grabado el rostro y la mirada transparente del rubio albino al que todos llamaban Monti, y que le sonreía como si de un hasta luego se tratase, mientras el autobús se alejaba.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;Ya en su casa, el niño encontró a su madre pelando unas patatas con gesto preocupado. Al oír los pasos de su hijo se abalanzó hacia él como si fuera el bien más preciado. Primero le examinó y preguntó por su estado, luego le empezó a agitar para regañarle por lo tarde que era. El niño trató de explicarle que llegar a ser un virtuoso del violín supone mucho esfuerzo y sacrificio y que por eso se quedaba practicando hasta tarde.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Dile al profesor que si te vuele a hacer volver tarde que dejarás de acudir a sus clases.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Pero mamá, él dice que tengo que practicar mucho para no ser un mediocre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;- Tú no eres ningún mediocre. Me da igual lo que diga él, o le que le dijese tu padre. No quiero que vuelvas a llegar tan tarde, ¿entendido?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;El niño asintió serio a la orden de su madre, que luego volvió a sonreírle para decirle que tenía un estupendo pollo asado con patatas para él. El chaval se animó al oírlo, se lavó las manos, y cenó con apetito. Ya por la noche, sus manos le dolían por el castigo recibido por el profesor, pero no podía dormir. Miraba el violín que parecía llamarle desde su escondrijo en su estuche de piel. No podía soportar más esa llamada.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;En un rincón de la habitación, arropado por una sabana que amortiguase el sonido, con una pequeña linterna, el niño tocaba su violín, intentando dominar ese maldito solo de violín que le quitaba el sueño y que algún día le haría grande, y por el que sería aclamado en todo el mundo como un virtuoso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, el niño tomó su tazón de leche a toda prisa. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La madre le notaba cansado, pero el niño le respondía que se encontraba bien.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span st
